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Los alcaldes de Podemos se conjuran para que haya un cambio «más radical»

  • Los alcaldes de Santiago, Martiño Noriega; Badalona, Dolors Sabater; Madrid, Manuela Carmena; Pamplona, Joseba Asiron; Zaragoza, Pedro Santisteve; Barcelona, Ada Colau; La Coruña, Xulio Ferreiro; y Cádiz, José María González, durante la recepción que les ha ofrecido hoy la alcaldesa de Barcelona.
    Los alcaldes de Santiago, Martiño Noriega; Badalona, Dolors Sabater; Madrid, Manuela Carmena; Pamplona, Joseba Asiron; Zaragoza, Pedro Santisteve; Barcelona, Ada Colau; La Coruña, Xulio Ferreiro; y Cádiz, José María González, durante la recepción que les ha ofrecido hoy la alcaldesa de Barcelona.
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

04 de septiembre de 2015. 20:17h

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Barcelona. 4/9/2015

Han pasado cien días desde que Podemos protagonizó un asombroso asalto en Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña, Pamplona, Cádiz, Santiago de Compostela y Badalona. Todas ellas quedaron bajo el control de la izquierda radical y los protagonistas del éxito electoral sintieron que la verdadera democracia comenzaba con ellos. Cien días han bastado para convencerse a sí mismos de que, ahora sí, la dignidad del ciudadano está en el centro del proyecto político y de que el cambio iniciado tiene que ser a fondo.

Los alcaldes de las mencionadas ciudades se dieron ayer cita en Barcelona, donde Ada Colau los recibió en el Ayuntamiento. Allí mantuvieron un primer encuentro que comenzó y acabó sin declaraciones. Las palabras se las guardaban para un mitin en la Estació del Nord que se caracterizó por un sinfín de declamaciones líricas y apelaciones a los sentimientos. «El 24 de mayo dimos una respuesta a los que tenían esperanza. Fue el primer paso de un cambio que queremos que sea más radical. Queremos consolidar una red de ciudades rebeldes», clamó el alcalde de Santiago, Martiño Noriega.

Carmena y Colau

El dirigente gallego fue uno de tantos teloneros de las dos grandes protagonistas del 24-M, Manuela Carmena y Ada Colau. Una y otra protagonizaron la apertura y la clausura del acto. Concentraron la mayor parte de los aplausos y se encargaron de poner voz a la nueva política, aparentemente empeñada en ofrecer una lección humanitaria en cada asunto que aborda.

No importa que Podemos afronte un desahucio, un expediente de regulación de empleo, una factura eléctrica o una crisis migratoria. Siempre hay que exhibir dignidad en el asunto. Es el manual de Podemos, que también se ha metido en la arena de los refugiados. Colau declaró a Barcelona esta semana como «ciudad refugio» y se propuso crear una red con otras ciudades del área metropolitana para aumentar los recursos. No ha tardado en lograr el apoyo de Carmena, que ayer dijo que quiere que Madrid sea capital «del abrazo, el cariño y la emoción».

Los simpatizantes de Podemos aplaudieron a sus dirigentes, maestros de lo emotivo. No se refirieron, en cambio, a la crudeza de las cifras. Barcelona, por ejemplo, cuenta en estos momentos con 28 plazas disponibles para la acogida, mientras que la previsión de solicitudes será de 1.600 este año.

Colau, desde el escenario, hizo bandera de la acogida y con su característico tono conmovedor proclamó: «Frente a los que instalan vallas y alzan muros, nosotros tenemos un mensaje a los refugiados: Sed bienvenidos, nuestra tierra es la vuestra».

La alcaldesa no olvidó Colau reivindicar «el cambio» ante una crisis que «no es sólo económica y social sino sobre todo política y ética» y añadió: «Hay que abrir las puertas y las ventanas para que entre aire fresco y se vaya el rancio».

Horas antes, los ocho alcaldes celebraron una sesión de trabajo para coordinar estrategias bajo el lema «Ciudades por el bien común. Ganar compartiendo experiencias de cambio». El objetivo es llevar a cabo discusiones entre los equipos municipales de las ocho ciudades, que analizarán y pondrán en común sus cien primeros días de gobierno tras las pasadas elecciones del 24 de mayo.

Por el momento, se desconoce el alcance de esta experiencia. Ayer el único resultado tangible de fue un mitin de campaña, donde los alcaldes de Podemos únicamente demostraron que saben tocar la fibra sensible del personal y que detestan toda la herencia que han recibido.

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