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Los socios de Mas diseñan una Marina para entrar en la OTAN

La Asamblea Nacional Catalana planea una Fuerza Naval con 2.000 hombres y capacidad para la guerra submarina

  • El presidente catalán, Artur Mas, el pasado 15 de mayo con personajes caracterizados de militares en el Salón del Cómic de Barcelona
    El presidente catalán, Artur Mas, el pasado 15 de mayo con personajes caracterizados de militares en el Salón del Cómic de Barcelona

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02 de julio de 2014. 18:10h

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2/7/2014

Hasta hace poco, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) estampaba camisetas y organizaba autocares dando pie a notables demostraciones de fuerza del soberanismo. No es que la ANC haya renunciado a ser el brazo civil de Artur Mas en la calle, sino que ahora se ha arrogado nuevas –y sorprendentes– tareas. Ayer, publicó un documento donde diseña la futura Fuerza Naval de la Cataluña independiente, a pesar de que Mas consideró hace un año y medio que «no tiene sentido destinar recursos a defensa cuando la tendencia es compartir recursos en seguridad y a escala militar». La ANC, en cambio, ya tiene un plan para que la Marina catalana se dote de 2.000 hombres y tenga capacidad para participar en misiones de la OTAN como la guerra submarina y la guerra antiaérea.

El documento, que lleva por título «Dimensión de las Fuerzas de Defensa de Cataluña (I): La Fuerza Naval», parte de la consideración de que los bienes inmuebles que el Ministerio de Defensa ostenta en la comunidad catalana pasarán a control de la Generalitat. En cambio, se partirá de cero en cuanto a material y personal, pero la ANC sugiere poner en marcha una Academia Naval «bien pronto», la cual tendría por objetivo formar a un núcleo de oficiales y suboficiales. Lo haría, según esta estrategia, en colaboración con Reino unido «por su proximidad y experiencia».

Según los plazos establecidos por los estrategas militares de la ANC, la Academia Naval debería estar en funcionamiento en un plazo de tres años para poder poner en marcha un Mando de Patrulla Litoral, pese a la inexistencia de bases navales en Cataluña. «Esto no es ningún obstáculo para el primero de los objetivos: controlar las aguas territoriales y la EEZ (Zona Económica Exclusiva», dice el documento, que admite que «tendremos unos primeros años en los que habrá que improvisar con los recursos y el personal disponible».

Este primer Mando de Patrulla Litoral estará formado, según detalla la ANC, por 3-4 patrulleras OPV de altura, 2-3 patrulleras litorales FPC, 4-6 aeronaves no tripuladas UAV, 4-6 embarcaciones no tripuladas USV y 1 remolcador de altura (ver gráfico adjunto). «Esta primera fase, que nos puede comportar unos 10 años a partir de la independencia, nos asegurará no sólo la primera piedra de la Fuerza Naval, sino el "know-how" (el saber cómo) necesario para las siguientes fases», apunta la ANC. En este punto, la Marina catalana ya contará con 600 efectivos.

La hora de las corbetas

Según los planes de los socios de Mas, la Fuerza Naval catalana ya estará preparada a esas alturas para participar en varias agrupaciones permanentes de la OTAN (SNMG2, NRF y SNMCMG2) y, por tanto, ya podrá activar una nueva división de su Marina, el Mando de Escolta, cuyas funcionas son dar cobertura en la guerra subMarina (ASW), la guerra de antiaérea (AAW) y la guerra anti superficie (ASuW). Todo ello añadiendo 200 efectivos al Cuartel de Operaciones Navales, así como 3-4 corbetas polivalente con 360 efectivos y una flotilla auxiliar con otros 300 agentes más.

«Obviamente, con una experiencia de 10 años a sus espaldas, la Academia Naval ya podrá comenzar a impartir cursos», concluye la ANC, que aconseja en esta fase la adquisición de un petrolero y un buque logístico para abastecer a los navíos catalanes «que no pueden estar yendo y viniendo a nuestros puertos».

Acabada esta fase –cuya duración se sitúa entre los 10-15 años–, la ANC aboga por ampliar la Marina catalana llegando a los 1.700 oficiales. Será entonces cuando la Fuerza Naval de la Cataluña independiente esté a punto para ir más allá de los límites marcados por Gibraltar y Suez. «Se podrían dar situaciones que requieran nuestra intervención, por ejemplo, colaborando en la lucha contra la piratería en las costas de Somalia o evacuando civiles en el Golfo de Guinea», apuntan los cerebros militares de la ANC.

Sus ambiciones no acaban aquí, sino que la Marina de guerra catalana aumenta hasta llegar a los 2.000 hombres. El documento no lleva la firma de Tom Clancy.

El análisis de Ónega

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