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Maletín antibalas y subfusil de asalto para Sánchez durante su visita relámpago a Barcelona

El presidente viajó por sorpresa a la Ciudad Condal y con un fuerte dispositivo de seguridad pese a que Moncloa minimizara los disturbios.

  • Un funcionario porta el maletín antibalas durante la visita a la Jefatura de Policía. Un escolta de Maduro desplegó el escudo durante un ataque con drones en 2018
    Un funcionario porta el maletín antibalas durante la visita a la Jefatura de Policía. Un escolta de Maduro desplegó el escudo durante un ataque con drones en 2018

Tiempo de lectura 4 min.

22 de octubre de 2019. 09:17h

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Susana Campo 22/10/2019

Máxima seguridad en la visita del presidente en funciones, Pedro Sánchez, a la Ciudad Condal tras los violentos disturbios de la semana pasada. Pese a que el Ejecutivo en funciones trata de quitar hierro a las manifestaciones violentas organizadas por Tsunami Democratic tras la sentencia del «procés», el amplio dispositivo de seguridad con el que viajó el socialista a Barcelona refleja lo contrario. Maletín antibalas, el doble de escoltas y hasta subfusil fueron visibles durante la fugaz visita del socialista a la Jefatura Superior de Policía de Barcelona y a los dos hospitales – Sant Pau y Sagrado Corazón de Barcelona– donde se recuperan los agentes brutalmente heridos durante las protestas.

Pese a ser medidas que siempre acompañan al presidente y otros miembros de Gobierno, ayer todas ellas eran más evidentes que en otras visitas oficiales dado el clima de inseguridad en la Comunidad. Expertos en seguridad explican a LARAZÓN que ante un viaje al interior o exterior del país, el equipo de seguridad del presidente realiza un «briefing» para evaluar las necesidades tanto de vehículos como de personal. «Se acomoda a la peor de las hipótesis», señalan.

A la vista de los últimos datos e incidentes, el departamento de seguridad de Presidencia de Gobierno, analizó los posibles riesgos del traslado y estancia en la capital catalana de Sánchez y se constató, posiblemente, que radicales lanzaron objetos contundentes y punzantes durante los últimos días, por lo que se decidió ampliar el dispositivo de seguridad para protegerle.

Maletín antibalas y subfusil de asalto para Sánchez durante su visita relámpago a Barcelona

A primera hora de la mañana de ayer, Sánchez visitó la Jefatura Superior de Policía donde fue visto el maletín antibalas, tal y como adelantó LaInformacion.com. Esta herramienta «forma parte de la dotación habitual del presidente y del Rey», entre otras personalidades. Fabricado en Kevlar, aparentemente es un maletín de ejecutivo que, en caso de necesidad, se despliega y contiene un escudo flexible para proteger de pies a cabeza a una persona, o a varias, si fuera necesario. En Via Laietana –ubicación de la Policía –solo recibió fuertes abucheos por lo que no fue preciso su uso. Sí lo vimos extendido el año pasado en Venezuela, cuando el presidente Nicolás Maduro fue víctima de un ataque con drones. También el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro o el ex presidente norteamericano, Barack OBama, los usan con frecuencia. Existen varios fabricantes que lo comercializan en España ya sea a la administración pública o a centros de distribución, con un precio que oscila entre los 500 y 1.500 euros, según indican.

Otro indicador del clima de alerta en el que se realizó la visita fue el hecho de que se viralizó una de las armas que portó uno de los escoltas durante la visita al hospital Sant Pau. Recibido entre abucheos y gritos de «libertad» para los políticos condenados por su implicación en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, la tensión hacia el socialista fue en aumento. En la calle le esperaron decenas de manifestantes que tuvieron que ser reducidos por los Mossos d’Esquadra cuando trataron de acercarse al coche oficial. Fue en ese momento cuando sorprendió la imagen de un miembro de la escolta del presidente con un subfusil MP-5. Se trata de un arma habitual dentro de la unidad de seguridad del presidente que se caracteriza por «su fácil manejo y velocidad de tiro», aseguran las mismas fuentas.

Por último, la comitiva de seguridad era más numerosas que en otras ocasiones. Así, por ejemplo, mientras recorrió el pasillo del hospital se observó claramente cómo hasta cinco escoltas rodearon completamente a Sánchez con el objetivo de evitar cualquier lanzamiento de objetos o agresión. Le siguieron otras cinco personas que vigilaron todos sus movimientos.

A tenor de las medias excepcionales de seguridad que acompañaron a Sánchez, la situación en Cataluña es todo menos normal. El Gobierno se afanó el pasado domingo en subrayar que «no están desbordados» y que los disturbios «van a menos», sin embargo, el amplio despliegue que acompañó ayer al presidente reflejan la alta tensión que persiste en la Comunidad.

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