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Rajoy apela a la ley y ofrece diálogo

Intenta frenar el coste del hundimiento del PP catalán. Habla con algunos dirigentes del partido para tomar el pulso de la crítica interna. Niega que altere sus planes con el PNV o para agotar la legislatura.

Mariano Rajoy durante la rueda de prensa para analizar los resultados de las elecciones
Mariano Rajoy durante la rueda de prensa para analizar los resultados de las eleccioneslarazon

Intenta frenar el coste del hundimiento del PP catalán. Habla con algunos dirigentes del partido para tomar el pulso de la crítica interna. Niega que altere sus planes con el PNV o para agotar la legislatura.

Mariano Rajoy improvisó ayer una comparecencia en el Palacio de la Moncloa para intentar trasladar una imagen de normalidad tras la debacle de su partido en las elecciones catalanas. El objetivo de Moncloa es levantar como sea un muro que proteja en la medida de lo posible al Gobierno de las consecuencias de la situación en la que queda el partido en Cataluña. El PP tiene un problema importante y lo que tratan es de que ese problema no perjudique a la estabilidad del Ejecutivo.

Antes de presentarse ante la Prensa en Moncloa, Rajoy había presidido el Consejo de Ministros y se había sentado ante el Comité Ejecutivo del PP. Oficialmente, cierre de filas, y en la reunión de la plana mayor no hubo peticiones de palabra críticas con el presidente o con el líder del PP catalán, Xavier García Albiol. Es lo habitual en el funcionamiento orgánico, salvo que el líder no controle todo el partido o haya sectores críticos que empiecen a empujar. Rajoy ha vivido esa situación, aunque ahora no es el caso porque en los últimos años ha ido cogiendo cada vez con más fuerza las riendas del PP y los críticos, por una razón o por otra, se han quedado en el camino. No obstante, aunque el presidente del Gobierno mantenga en estos momentos la capacidad de que no se le revuelva el patio en público, él sabe que la situación en la que le coloca el resultado catalán es complicada. Que le afecta a él personalmente, y que dentro de su partido hay mucha preocupación por hacia dónde puede evolucionar la competencia con Ciudadanos (Cs). Ayer, tanto ante el PP como en Moncloa Rajoy negó que los resultados de Cataluña sean extrapolables a nivel nacional. Un gesto con el que tranquilizar a dirigentes y a militantes, y que se sostiene en el hecho de que es cierto que hay claves distintas en las elecciones autonómicas, municipales y generales que no funcionan en Cataluña. El voto útil, que ha jugado tan en contra del PP en los comicios del jueves, es muy difícil que se mueva con esa contundencia en el resto del territorio nacional. Cataluña se ha convertido «en otro mundo» para el PP, pero Rajoy sabe que dentro de su formación muchos han recibido el desastre catalán como un «serio aviso» que exige decisiones y cambios.

De hecho, no ante los medios de comunicación, pero sí internamente, el PP claro que ha empezado a hacer autocrítica. Y ya en la misma noche electoral, y ayer también, por la gravedad de la situación Rajoy optó por tantear a algunos referentes de su organización política para tomar el pulso de la crítica interna y de esa demanda de cambios. Contener, también, la reacción y unificar el discurso para que al menos no trasladen a la opinión pública una imagen de crisis que «sólo agravaría» los problemas, sostienen en el entorno del presidente.

En la comparecencia en Moncloa Rajoy asumió como propio el resultado catalán, aunque restándole efectos nacionales y envolviendo su valoración en bastantes gestos dirigidos a tranquilizar a los suyos. Negó que el 21-D afecte a la negociación de los Presupuestos con el PNV, que según subrayó retomarán en los próximos días. Negó también que pueda cambiar sus planes de agotar la legislatura y que ésta acabe en junio de 2020. Y, asimismo, defendió a García Albiol, una pieza que en el PP esperan que salte a medio plazo, siguiendo el modelo con el que Rajoy gestiona estas situaciones. Su etapa ha llegado a su fin aunque el presidente maneje a su manera los tiempos. El jueves le ofreció su dimisión y él le pidió que espere, sabiendo que cuando se empezó a hablar de posibles elecciones en Cataluña, en las filas populares ya volvieron la vista hacia la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, y que a ella se vuelve a mirar.

García Albiol no es el único que carga con el coste del mal resultado de las elecciones catalanas. De manera más o menos directa el desgaste también toca a todos los que en el Gobierno o en el partido han estado más directamente relacionados con la gestión del problema catalán. Y aunque oficialmente no se hable de ello, en el análisis entra también a debate si lo que ocurrió el jueves en Cataluña puede llegar a tener consecuencias, o no, en una nueva candidatura de Rajoy a unas generales o en sus posibles sucesores. De momento, Cs ya ha dejado la advertencia de que de inmediato redoblarán la presión sobre el Gobierno para que cumpla el pacto de investidura. O dicho de otra manera, la regeneración y la corrupción volverán a ser sus «armas».

El presidente negó ayer que haya sido castigado por el artículo 155 de la Constitución, y defendió la aplicación de la ley en Cataluña. La intervención de la Generalitat terminará cuando se constituya el nuevo Ejecutivo. Asimismo, ofreció diálogo al nuevo Gobierno catalán, pero no directamente a Carles Puigdemont.