Tensión institucional

Sánchez encarga a Bolaños los despachos con el Rey

El ministro de Presidencia se ha convertido en el intermediario directo entre Moncloa y Zarzuela

El rey Felipe VI junto al ministro de Justicia y de la Presidencia, Félix Bolaños (d), durante el acto de entrega de despachos a los 160 jueces de la nueva promoción de la Cerrera Judicial.
El rey Felipe VI junto al ministro de Justicia y de la Presidencia, Félix Bolaños (d), durante el acto de entrega de despachos a los 160 jueces de la nueva promoción de la Cerrera Judicial. EFEQuique García

Si hay alguien dentro del Consejo de Ministros que dedica buena parte de su día a intentar engrasar la relación de Moncloa con el resto de poderes del Estado es Félix Bolaños. Según ha sabido LA RAZÓN por fuentes conocedoras de los encuentros entre Casa Real y Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha encargado al ministro los despachos con el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela. Fuentes oficiales del Ejecutivo, no obstante, lo niegan y aseguran que solo el presidente los aborda mensualmente.

El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes se ha convertido en el intermediario directo entre el Gobierno y la jefatura del Estado, según el relato de las fuentes consultadas. Aunque el vínculo institucional está en sus horas más bajas. La tensión lleva meses acumulándose hasta el punto de que, como avanzó este diario, la relación entre Sánchez y el Rey «está rota» y las comunicaciones entre ambos se limitan a sus respectivos gabinetes.

La confianza directa, si es que alguna vez la hubo, no existe. Y eso explicaría por qué el líder socialista ha decidido desentenderse de la norma no escrita de informar personalmente al Rey de los asuntos ordinarios de la política española.

La frialdad impera. El choque entre ambas instituciones se ha recrudecido tras el estallido de Paiporta, la ausencia de una delegación española en la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame de París y el intento del Gobierno de involucrar a la Corona en los fastos de celebración por los cincuenta años de la muerte del dictador Francisco Franco.

Los despachos entre el presidente del Gobierno y el Jefe del Estado se instauraron con la llegada de la democracia, tras la aprobación de la Constitución de 1978. Este formato de reuniones se sustenta en el artículo 56.1, que reconoce al Rey como la cabeza del sistema institucional y establece que el Monarca tiene la función de moderar y arbitrar el funcionamiento regular de las instituciones del país.

Aunque el formato de los despachos en Zarzuela no está formalmente regulado por una norma específica que imponga su periodicidad, con el tiempo se ha convertido en una costumbre no reglada. Durante la Transición, con Adolfo Suárez como presidente del Gobierno y Juan Carlos I como Jefe del Estado, estas citas se establecieron como una práctica habitual. Ambos fueron conductores de la reforma política que posibilitó el paso de la dictadura al sistema de libertades vigente. El objetivo era mantener una comunicación constante entre el Jefe del Gobierno y la Corona que asentara la democracia y la Monarquía.

Desde entonces, todos los presidentes han mantenido este tipo de encuentros regulares con el Rey, primero con Juan Carlos I, y, desde 2014, con Felipe VI. No obstante, ya con Sánchez recién aterrizado en Moncloa, el Gobierno evitó aclarar si los despachos de ambos eran o no semanales.

En verdad, estos encuentros no tienen carácter decisorio alguno, ya que la Constitución limita las funciones del Rey. Suelen celebrarse los lunes o los martes, salvo cambios en la agenda oficial, y tienen lugar en Zarzuela, la residencia oficial del Rey. Su propósito es meramente informativo y consultivo y permiten al Monarca estar al corriente de los asuntos de Estado y, al presidente, trasladarle la evolución de las políticas del Gobierno, sus efectos y los retos que afronta la sociedad.

Además, estas citas simbolizan la conexión entre ambas instituciones. En la última entrevista que concedió Alfredo Pérez Rubalcaba antes de morir –para el documental Salvar al Rey–, el ex secretario general socialista, que mantuvo una relación de amistad con Juan Carlos I, comentó que departió «muchas horas» con él sobre el nacionalismo vasco, sobre Cataluña, sobre el terrorismo etarra y sobre inmigración... Su relato dejó patente que el Rey media, sin inmiscuirse, en la vida política de nuestro país.

Antiguos altos cargos socialistas consultados se soliviantan cuando repasan los últimos roces entre Moncloa y Zarzuela. La sensación de estas fuentes, explican, es que se ha instalado la tensión y, en algunos episodios, la descoordinación que ha provocado situaciones «indeseadas» que han puesto al Rey en un compromiso, como homenajear a la Monarquía en el aniversario de la proclamación de Juan Carlos I el próximo 22 de noviembre y dejar en manos de Zarzuela la presencia del padre del Rey. Una fecha llena de simbolismo, puesto que conmemora la restauración monárquica.