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Te contamos todos los trucos para hacer un buen caldo gallego

Es uno de los platos más aplaudidos de la gastronomía gallega, de relativa sencillez y gran sabor.

Caldo gallego elaborado en Los Montes de Galicia
Caldo gallego elaborado en Los Montes de Galicia

La gran característica de la gastronomía gallega reside en su materia prima más que en su elaboración que no es, en absoluto complicada, especialmente si la comparamos con otras gastronomías nacionales.

Que Galicia es una comunidad autónoma con muchísimos encantos nadie puede negarlo. Que, además, aparte de esos encantos residen en su gastronomía, es una gran evidencia. La gran característica de la gastronomía gallega reside en su materia prima más que en su elaboración que no es, en absoluto complicada, especialmente si la comparamos con otras gastronomías nacionales. Platos gallegos tradicionales hay varios y todos ellos han traspasado las fronteras nacionales: la tortilla de Betanzos, la empanada, el pulpo á feira, la caldeirada de merluza, sobre todo los mariscos y un plato riquísimo y absolutamente reconfortante para las épocas de frío como ahora y que es el caldo gallego.

Tal y como se explica en cocidogallego.com, si hablamos de la gastronomía gallega no podemos dejar de mencionar “la importante relación con el rico complejo cultural que en Galicia rodea a la alimentación se puede mencionar su tradicional hospitalidad, siendo usual que en caso de acudir a comer a casa de una persona de edad y de un entorno preferentemente rural, ésta haga ostentación de su despensa, considerándose de buena educación ofrecer e insistir al invitado para que no tenga reparo en comer en abundancia, pudiendo considerarse cierta descortesía el no aceptar o creerlo señal de debilidad por enfermedad”.

El espacio de la cocina -explican- denominada lareira en gallego, fue tradicionalmente la pieza de habitación más importante de la casa, donde sus miembros hacían vida en común al calor del lar (‘hogar’), llegándose a medir la importancia de una casa y su bonanza por la magnitud de la estructura del mueble de cocina, habitualmente de piedra labrada, que quedaba reflejada en el exterior por el tamaño de su chimenea, algo que aún se puede observar en muchas construcciones tradicionales gallegas (sobre todo en las provincias de Lugo y La Coruña), tanto del rural como en ambientes urbanos que han conservado su patrimonio arquitectónico.

El gallego sigue valorando muchísimo comer en compañía, siendo habitual ver cómo varios amigos se reúnen para compartir mesa y mantel, aún en las cotidianas jornadas laborales. El receso que en la jornada se hace para la comida suele prolongarse más que en otros lugares, lo cual no deja de ser propiciado por el demorado horario hasta el que disfruta de la luz solar al ser el extremo occidental de Europa pero mantener el mismo huso horario que el resto de su entorno (salvo Portugal).

La sociedad gallega es, explican los expertos de cocidogallego.com, “muy aficionada a la celebración gastronómica, a veces pantagruélicas, y a celebrar cualquier evento, acto o encuentro con una comida, desarrollándose numerosas fiestas gastronómicas, la mayoría de las cuales tienen lugar durante los meses de primavera, verano y otoño, fechas en las cuales la geografía gallega se llena de las más variadas celebraciones culinarias quedando el consumo en invierno más reservado al ámbito familiar, sobre todo desde la temporada navideña y hasta la previa a la Cuaresma (en la que Galicia es muy celebrado el Entroido o ‘carnaval’), de gran acopio nutritivo.

El caldo gallego. Receta paso a paso de la mano de Los Montes de Galicia

Los Montes de Galicia es uno de los restaurantes más tradicionales de la capital. Regentado por un gallego, José Espasandín, en él se puede degustar la comida más tradicional gallega y, por supuesto el caldo gallego. Espasandín nos ofrece la receta más tradicional para su elaboración.

Se necesita:

Judías blancas, unto, tocino salado, panceta de cerdo, espinazo de cerdo, chorizo, patatas, grelos, agua y sal.

Receta gallega:

-Colocar las judías blancas en remojo.

-Preparar un caldo corto y añadirlo a las judías blancas.

-Añadir un hueso de jamón, espinazo de cerdo, tocino, panceta, unto y chorizo en dos mitades.

-Cuando las judías estén en su punto, añadir grelos y cachelos (patatas cortadas).

-Ajustar la cantidad de sal al gusto.

El tiempo de cocción es de más o menos 45 minutos pero lo ideal es hacerlo a la manera tradicional, es decir, a fuego lento durante toda la mañana. Si lo hacemos así el grelo tendrá muchísimo más sabor y consistencia. El mejor tiempo para hacer caldo es de enero a marzo aunque hoy día ya podemos encontrar a partir de noviembre buen grelo. Si no se encuentra grelo de buena calidad se puede hacer con repollo que está igualmente muy rico.

Imprescindible servir muy caliente y comerlo en buena compañía para que sepa más rico.