Copa del Rey

Entrevista
José María García, a sus 88 años, es un hombre valiente y decidido que, cuando contaba 65, lejos de dejar el trabajo se aventuró en un nuevo proyecto con su mujer, Milagros, y fue fundar la Bodega Figuero. Se ha convertido en uno de los viticultores con más vendimias a sus espaldas en la Ribera del Duero. Conocedor y fiel defensor de los majuelos de La Horra y de la selección masal de tinto fino autóctono, aún hoy mantiene la variedad que replantaron sus abuelos tras la filoxera.
- ¿Cómo definiría la última vendimia?
- Cómo viticultor vives añadas de todo tipo. Siempre digo que la viña es mimosa pero agradecida. Todo lo que le des te lo devuelve año tras año. En La Horra contamos con unas condiciones de suelo y clima fantásticos para el desarrollo de la tinto fino que ayuda a la calidad de nuestras uvas para ser muy favorable. Pero no está libre de accidentes meteorológicos dadas las condiciones de latitud y altitud, 800 a 850 metros.
La vendimia 2024 ha sido corta. El año arrancó con un invierno frío y lluvioso, ayudando a generar la hucha del agua para mantener nuestro cultivo en secano durante todo el año. El comienzo de la primavera vino marcado por heladas y granizo, lo que hizo una añada de menor volumen, pero con una calidad fantástica. El ciclo vegetativo ha seguido su curso de manera ejemplar, dándonos unos racimos medianos y sueltos perfectos para la maduración optima de las bayas. Estamos contentos con este año y expectantes: lo que hemos catado hasta ahora es especial.
- ¿Los efectos de la sequía son preocupantes?
- Para contestar esta pregunta es importante entender nuestro paisaje y filosofía. En Figuero elaboramos vino tinto de calidad en una zona de lluvia escasa, con 250 o 350 litros por año. Y, aun así, todo nuestro viñedo se cultiva en secano. Esto es posible por el tipo de suelo, el alto contenido en arcilla retiene el agua de las lluvias y la nieve de invierno, para que la planta la utilice en verano.
En el caso de la viña vieja, plantada antes de 1965, ha convivido durante años con este modelo de viticultura, y observamos que su sistema radicular es muy extenso, consiguiendo encontrar agua en las capas más profundas y haciendo que su desarrollo sea constante a pesar de los años secos. En el viñedo más joven afecta más, pero es cuestión de tiempo.
Entendiendo el paisaje, estamos en un momento de cambio. Sin embargo, esta pregunta me recuerda a mi abuelo. Él siempre decía que todo en la vida son ciclos, hay ciclos de calor y ciclos de lluvia, el problema es que las personas no vivimos lo suficiente para ver más de uno. Ahora soy tan mayor como lo era él y empiezo a entenderlo.
- ¿De qué vino se encuentra más satisfecho?
- Esta es una pregunta difícil de contestar, cada uno de nuestros vinos muestra una particularidad de nuestro paisaje y me siento profundamente orgulloso de todos ellos. Figuero Tinus es la materialización de mi sueño, elaborado de manera artesanal, de la parcela de Malasmañanas y que se disfruta con tiempo. Es un vino que te obliga a parar y disfrutar del momento. Además, destacaría Viñas Viejas porque gusta a toda la mesa. Es el vino catado los sábados en las visitas de enoturismo y casi siempre hay una persona “no muy de vino”. Siempre le digo lo mismo: "Eso es porque no has encontrado tu vino”. Le sirvo una copa de Figuero Viñas Viejas y cuando la ha terminado me dice: “No soy muy de vino, pero este vino sí me gusta”. Para mí esa es la mayor satisfacción que me pueden dar.
- ¿Qué supone para usted ser reconocido como Wine Making Legend por Tim Atkin, Master of Wine?
- Recibir este reconocimiento es un verdadero privilegio. Me emociona que Tim Atkin haya pensado en mí y en el aporte que he podido dar a la Ribera del Duero. Es una manera muy especial de destacar el trabajo realizado a lo largo de mi vida, algo que siempre he hecho con el corazón y me ha dado tanta satisfacción. Cuando me enteré quise compartirlo y brindamos con una copa de Pago de Torrosillo. A mis años se celebra cada logro.
- ¿Qué importancia tiene el enoturismo en el desarrollo de su bodega?
- Recibir gente en la bodega me hace muy feliz, es una manera de compartir con personas de todo el mundo mi pasión. El enoturismo te ayuda a mostrar tu vino de primera mano, por eso hacemos las visitas toda la familia, aunque suponga tener grupos más pequeños. La parte positiva es que cada visita es única y nos da la libertad de decidir qué vinos descorchar con cada grupo. Mucha gente viene con la ilusión de catar Milagros y yo disfruto brindando con el vino de mi mujer. Al final queremos que cada persona que viene a Figuero quiera volver.
- Hay teorías económicas que defienden que las empresas familiares deben tener una dirección profesional.
- Todas las empresas necesitan ser lo más profesionales posibles, sin embargo, eso no significa que deban ser ajenas al entorno familiar. En mi opinión es necesario tener personas formadas, tanto dentro como fuera de la familia, personas que entiendan el compromiso y valores sobre los que se ha construido tu sueño. Aquí somos un equipo y crecemos juntos atendiendo a la experiencia y la profesionalidad de cada persona en nuestra empresa.
- ¿Qué se puede hacer para que la gente joven beba más vino?
- Para eso hay que invitarles a beber buenos vinos. Todos empezamos en este mundo pidiendo una copa en una barra, pero no se nos debe olvidar lo importante, trasladarlo a la mesa. El vino es una pieza fundamental de nuestra cultura, es la parte liquida de la gastronomía, el broche a una fantástica comida. ¿Cuántos buenos ratos hemos pasado alrededor de una botella de vino? Quizá el secreto sea beber mejor. Y ahí, Figuero siempre es una opción por su finura y elegancia.
- ¿Cómo ve el futuro de Bodegas Figuero en dos años?
- Veo nuestra bodega en un camino de consolidación, afianzando nuestros valores a través de la nueva imagen y llegando a más personas. Además, en dos años cumpliré 90 y espero seguir pudiendo disfrutar de este legado que dejo a mi familia, convencido de su compromiso con este proyecto.
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