Malú dará a luz en su casa con tres médicos y una comadrona

La cantante, temerosa de un contagio, ya se ha organizado para un parto domiciliario en el que no se escatima en gastos.

Aclaración: La actriz ha desmentido a la revista 'Lecturas' en un mensaje en sus redes sociales que puede consultarse aquí: https://www.larazon.es/gente/20200408/gy2eafvh7fbwri7ujltcqhb3g4.html

El primer hijo de Malú llegará al mundo en la casa que la cantante posee a las afueras de Madrid pero atendido por un completo equipo de profesionales: un ginecólogo, una comadrona, un pediatra y un anestesista se desplazarán al domicilio para evitar que la sobrina de Paco de Lucía tenga que exponerse a un posible contagio al Coronavirus.

Así lo revela en exclusiva la revista ‘Lecturas’ que informa que los futuros papás han decidido tomar esta drástica decisión ante los peligros que entraña, en tiempos de pandemia, desplazarse al hospital. El parto está perfectamente organizado e incluso se ha preparado una habitación como paritorio siguiendo los consejos de un médico amigo de la pareja quien les ha dado esta solución para protegerse ante la pandemia. Una solución sólo apta para bolsillos abultados ya que la factura de un parto domiciliario de este tipo podría superar los diez mil euros.

Para asegurar que todo salga bien, Malú contará en su parto con todos los medios, a excepción de una UCI o incubadora. Si surgiera alguna complicación grave en el parto, la proximidad del domicilio de la artista a varias clínicas privadas como la Clínica de la Zarzuela o la NISA, garantizan una rápida intervención para la que podrían contar con una ambulancia que llegaría en pocos minutos.

En cualquier caso, el equipo médico que se ocupará del parto tiene previsto convertir una de las habitaciones de la casa en un paritorio con todo el instrumental médico necesario para atender un parto natural o incluso una cesárea. En el alumbramiento participarán todos los especialistas necesarios para asegurar un parto seguro: un ginecólogo, una comadrona, un pediatra y un anestesista que se desplazarán hasta su domicilio cuando llegue el momento.

De este modo, Malú se asegura no sólo que su pareja, Albert Rivera pueda estar a su lado en el parto sino evitar que tanto ella como el bebé, asuman riesgos innecesarios ante la complicada situación que se vive en los hospitales madrileños.

Malú, muy preocupada por cómo el coronavirus pueda afectar a su bebé.

Hace unos días, y en una inusual rueda de preguntas de sus followers, Malú accedía a desvelar cómo llevaba su embarazo en la cuarentena. Lo hacía a través de sus ‘stories’ de Instagram, dónde explicaba las medidas que estaba adoptando para proteger a su bebé del virus.

El embarazo va muy bien. Desde el principio ha sido fácil, he tenido mucha suerte, porque afortunadamente no ha sido de vomitar, sino genial, todo me ha sentado bien. De hecho, todo me sienta demasiado bien. Menos mal porque en el confinamiento se come mucho”, decía la cantante a su público poco acostumbrado a que la artista hable de su vida privada.

El miedo de Malú a contagiarse en el periodo de gestación lo confesaba al responder a otra de las preguntas de sus fans diciendo: “Tengo que cuidarme de no contagiarme y no salir. Parece ser que no daña aparentemente al bebé, pero todavía no hay demasiados estudios muy claros y no se sabe muy bien. Yo prefiero no contagiarme y es lo que me han recomendado. Evitarlo por si acaso”.

No era la única confesión que hacía referente a cómo estaba llevando el confinamiento, asegurando que echaba de menos dar largos paseos: “Antes paseaba mucho y en este momento lo necesito y lo echo mucho de menos. Las embarazadas estamos con esa necesidad de estirar y andar. Pero bueno, me ha dado por limpiar y bailar con mi sobrino”.

La falta de ejercicio y los antojos estaban pasando factura a la cantante que aseguraba que con la cuarentena y las hormonas desatadas sólo tiene ganas de comer y llorar: “Estoy cada vez más gorda, con barrigón, hay días que me cuesta un poco más, te das cuenta de que respirar te cuesta, pero estoy encantada y está siendo muy fácil. Ahora que en vez de confinados estamos confitados, porque yo tengo muchas ganas de comer y de llorar, ¡tengo las hormonas...!”.