Casa de Campo, así es el refugio del Rey Emérito en República Dominicana

Se trata de una urbanización de lujo que es, desde hace 50 años, el destino dorado de las grandes fortunas latinoamericanas y celebrities de todo el mundo.

En el suroeste de República Dominicana, a una hora y media de su capital, Santo Domingo, y bañada por las aguas turquesas del mar Caribe, se encuentra Casa de Campo, una urbanización de lujo situada en los alrededores de La Romana.

A pocos kilómetros del Parque Nacional Cotubanamá y a unas millas de la isla Saona, una de las más bellas de República Dominicana, los Fanjul construyeron hace 50 años el primer resort de la isla, dotado de tres campos de golf, un centro ecuestre con pistas de polo, un puerto deportivo privado, un club de tiro, varios hoteles y tres playas privadas de arena blanca.

Tres mil hectáreas en la paradisíaca costa dominicana que cuenta con un puerto ubicado en la desembocadura del río Chavon, en cuyos altos se encuentra una de las atracciones turísticas de la zona: los Altos del Chavón, una réplica de un pueblecito mediterráneo del siglo XVI.

El resort cuenta con centenares de villas y apartamentos en alquiler y parcelas dónde se alzan las majestuosas mansiones que poseen las grandes fortunas latinoamericanas que habitúan a pasar sus vacaciones en este paraíso que ofrece discreción y máxima seguridad a sus privilegiados residentes.

Aunque en los últimos años a Casa de Campo le ha salido un fuerte competidor en Cap Cana, un resort lujoso y moderno, la lista de ilustres vecinos de la urbanización de los Fanjul es enorme: Marc Anthony, Beyoncé, Justin Biever, Rihanna... Allí fue dónde se casó, ante 1.500 invitados, Luis Alfonso de Borbón con la venezolana Margarita Vargas, cuyos padres poseen una espectacular residencia en Punta Aguila, una zona de alto standing dentro del resort.

No es de extrañar que Don Juan Carlos, haya aceptado la invitación de Pepe Fanjul, uno de los accionistas mayoritarios del lujoso resort, para instalarse en una de sus villas. Allí, el Emérito, cuenta con todo lo necesario para disfrutar de un retiro dorado: privacidad, lujo, seguridad y todas las comodidades a su alcance.

El acceso, sólo permitido a los propietarios o arrendatarios de las residencias del complejo o huéspedes del hotel, es controlado en la garita de seguridad. Sólo hay una forma de acceder si no se es residente: hacer una reserva en alguno de los restaurante del resort. El equipo de seguridad comprueba e identifica a quiénes acceden al recinto para comer, a quiénes invitan al lujoso hall dónde puedes degustar alguna bebida hasta que se permite el acceso al vehículo.

Don Juan Carlos podrá disfrutar de una villa con vistas al mar y playa privada, barcos en los que navegar a las islas cercanas, pero sobre todo, la compañía, el apoyo y consuelo de sus anfitriones, los Fanjul, una de las familias más ricas del continente americano. Su fortuna se remonta a sus antepasados españoles que hicieron negocio con la caña de azúcar en Cuba y que, tras emigrar a Miami, se convirtieron en los amos del sector azucarero en los Estados Unidos y poseen un impresionante patrimonio inmobiliario.

La amistad de Don Juan Carlos con Pepe Fanjul y su esposa, Emilia, se remonta a varias décadas atrás. Los Fanjul, asiduos de la corte mallorquina, eran huéspedes habituales de Cristina Macaya, otras de las amigas entrañables de Don Juan Carlos, en su casa Es Canyar.