
Escándalo ecológico
Dinamarca se vuelve contra su rey: Federico X tachado de “hipócrita”
Una nueva polémica amenaza la imagen pública del monarca. Su pueblo está muy cabreado con él por sus contaminantes alardes de poder

No han sido unos meses sencillos para el rey Federico de Dinamarca. Todo estalló cuando aún era príncipe heredero y se creía a salvo de los paparazzi, pero fue pillado recorriendo las calles de Madrid junto a Genoveva Casanova. Desde ese instante, todo se precipitó y su vida ha estado bajo la lupa crítica de la opinión pública, mucho más que antaño. Su condición real le valía ser seguido por la prensa, pero nunca hasta el nivel de los últimos meses, cuando se le considera culpable de una presunta deslealtad a su esposa, la reina Mary de Dinamarca. Ante tal escándalo y viendo que amenazaba los cimientos mismos de la Corona, la reina Margarita decidió hacer mucho ruido al bajarse del trono y cedérselo a su hijo, creyendo que con eso se desviarían las miradas. En parte lo logró, aunque al final poco o nada ha logrado por mejorar la opinión que los daneses tienen de su nuevo rey, como así se plasman en los titulares del país escandinavo. Esos que vienen cargados de lecciones y, de vez en cuando, también insultos.

Así ha vuelto a suceder al considerar al rey Federico X de Dinamarca como una persona “hipócrita”. Un año después de publicarse las fotografías de la polémica, el motivo de la crítica popular no es si en su lista de conquistas estaría la exmujer de Cayetano Martínez de Irujo. Sino más bien su falta de compromiso con el medio ambiente, lo que ha terminado por crispar los nervios de muchos. De casi todos. Y es que han sido pocos los medios nacionales que no se hayan hecho eco de lo que consideran una actitud “hipócrita”, cuando el monarca anima a los ciudadanos a cuidar el planeta y tener conciencia con la naturaleza, para después hacer lo que le plazca sin rendir cuentas con nadie. Sus acciones no casan con sus palabras, mucho menos con su empeño público en demostrar que desea dejarles un planeta mejor a sus hijos.
Todo comenzó cuando la revista ‘Se og Hoer’ realiza un análisis de la huella energética que deja el marido de Mary Donaldson y amigo en Genoveva Casanova este verano. Desde este medio se ha calculado su gasto en CO2, después de vivir un frenético verano a cuerpo de rey, no podría ser de otra manera, a borde de su yate real. La embarcación, el Dannebrog, no es especialmente ecológico y su contaminación está muy por encima de cualquier mortal, de ahí que se hayan quejada ya muchos daneses de la incongruencia de sus discursos. Y más teniendo en cuenta que este yate de ingentes dimensiones, muy contaminante, tan solo sirve en muchas ocasiones como lugar en el que alojarse durante sus viajes oficiales. Es más, como sucedió recientemente en su paso por Suecia, viajaron en avión privado, hicieron noche en su yate, para regresar a casa también en jet, mientras su barco hacía el mismo camino dejando una importante huella a su paso.

Bien podrían dejarlo amarrado en puerto, para ocupar un hotel, como suelen hacer el resto de miembros de las casas reales europeas, librándose con ello del escarnio público que ahora difícilmente lograrán esquivar. Pero no solo por el hecho de usar alegremente y sin conciencia ecológica su yate o su avión privado. También por ser propietarios de una flota de vehículos históricos que, en realidad, ahora mismo no pasarían muchos controles de calidad para reducir las emisiones de CO2. Aun así, siguen paseándolos como coches oficiales, desatendiendo las recomendaciones de los ecologistas. Pero, lo que sería más grave, tampoco teniendo en consideración lo que él mismo predica en sus discursos como nuevo rey de los daneses. De ahí que ahora por doquier se le llame “hipócrita”, como ya le sucediese al príncipe Harry por idéntico motivo, aunque en su casi sin yate, solo con aviones privados a todo lujo.
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