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Obispo de Solsona: ¿el ‘sí, quiero’ de Novell? La boda que solo puede firmar el Papa

Si el obispo quisiera casarse por la Iglesia como habría sugerido a su entorno, sería un caso tan insólito que solo Francisco puede autorizalo

Xavier Novell
Xavier NovellConnie La Razón

El ‘sí, quiero’ en el altar, en manos de Su Santidad. Si la relación entre el obispo dimitido de Solsona, Xavier Novell, y la psicóloga Silvia Caballol se demuestra como tal, prospera y pretendieran casarse por la Iglesia, el todavía prelado necesitaría el visto bueno directo del Papa.

Así lo han confirmado a LA RAZÓN varios especialistas en Derecho Canónico que hablan de una excepcionalidad tal de la futurible decisión, que no se contempla en la legislación vaticana. «Si bien es cierto que la dispensa del celibato y la secularización está perfectamente perfilada, no es así para los obispos, en tanto que, ni mucho menos, es una petición habitual», expone uno de estos expertos, que admite un vacío legal que solo se podría resolver con una firma de puño y letra del Pontífice. Solo Francisco podría liberarle oficialmente del celibato y eximirle de todos los derechos y responsabilidades como obispo para que se casara.

No en vano, al margen de la polémica mediática de estos días, estaría al tanto de los pasos dados por el pastor catalán en tanto que viajó a Roma, al menos en una ocasión, para resolver su salida de forma inmediata, sin ofrecer un margen de maniobra a un tiempo de retiro y discernimiento. O lo que es lo mismo. Novell no quería pensárselo más.

Al parecer, según ha comentado a este diario un eclesiástico cercano a Novell, éste habría manifestado a su entorno más cercano, que no solo buscaría estabilizar desde la convivencia su relación con la terapeuta nacida en la localidad barcelonesa de Súria, sino que habría expresado su voluntad de “formalizar su relación por la Iglesia e incluso tener hijos”.

Está claro que en caso de que Novell y Caballol tuvieran intención de regular su situación por la vía civil, no necesitan la venia de Roma, en tanto que para el registro civil el ingeniero agrónomo de 52 años es simplemente un hombre soltero y ella, una mujer separada y madre de dos hijos.

Aunque en un primer momento sorprendió que un prelado especialmente beligerante con el cumplimiento doctrinal en materia afectivo sexual que le llevó a participar en terapias de «curación» de la homosexualidad se enamorara de una autora de literatura erótica, la que se considera su compañera sentimental no estaría ajena completamente al hecho religioso.

La terapeuta, que actualmente trabaja como administrativo en una ong, estudió en el colegio de las dominicas de Manresa y su madre es una católica que participa habitualmente en la eucaristía. Con Novell compartiría además ese coraje de ser capaz de dar un giro completo a su vida por amor. Si él lo dejó todo en su juventud por entrar al seminario, ella, no dudó en marcharse a Tetuán para seguir los pasos del que hoy es el padre de sus hijos, un ciudadano marroquí.

Xavier Novell, exobispo de Solsona
Xavier Novell, exobispo de Solsona

Ahora el nuevo órdago vital que les ha unido a ambos resulta complicado de envidar para la Santa Sede. Es verdad que la renuncia a seguir al frente de la diócesis de Solsona, no implica ni mucho menos que Novell haya dejado de ser obispo o cura. Tanto lo uno como lo otro lo será «in aeternum». La Iglesia considera que el sacramento del orden imprime carácter, por lo que quien lo recibe seguirá siendo siempre sacerdote aun cuando se secularice. «Colgar los hábitos» como se dice popularmente, proceso que se desconoce si Novell ya ha iniciado o no, implica conceder al solicitante la dispensa del celibato y dejar de pertenecer, en términos coloquiales, al estamento clerical, con las responsabilidades y derechos inherentes.

El exobispo Xavier Novell
El exobispo Xavier Novell FOTO: luis diaz La Razón

Habitualmente estos trámites se llevan desde la Congregación del Clero, el departamento vaticano que vigilia y acompaña a los sacerdotes de todo el planeta. Sin embargo, dado lo insólito del caso Novell, su expediente iría por la ventanilla de la Congregación de los Obispos. Entre los especialistas consultados, hay quien ve posible que se pudiera dar un permiso «exprés» por su singularidad -bajo ningún concepto como trato de favor-, de la misma manera que en los últimos años la Santa Sede está dando prioridad y acelerando la «carta de libertad», considerándola prácticamente automática, a aquellos sacerdotes que han tenido hijos después de abandonar el ministerio -el 80 por ciento de los casos que llegan a Roma-, lo que certifica que no habría, de ninguna manera, una vuelta atrás en su postura.

«Aunque no lo podemos afirmar con rotundidad, es más que probable que de momento no se haya tocado este tema y simplemente haya llegado a un pacto con la Santa Sede de respeto mutuo para evitar el escándalo que supondría, por ejemplo, verle celebrar misa en público o hacer declaraciones», expone otro canonista romano partiendo de la base de que hoy por hoy, salvo renuncia expresa o voluntad propia, podría presidir la eucaristía, tendría a su disposición el palacio episcopal para vivir, se le mantendría su sueldo -unos 1.200 euros-, e, incluso tendría derecho a presentarse en las reuniones de la Conferencia Episcopal. Lo que sí tendría vetado de forma cautelar sería el uso del anillo, la cruz pectoral y la mitra.

Estas peticiones irían en la línea de lo que se le solicita a cualquier sacerdote que comienza nueva vida con una pareja. Así, los documentos vaticanos instan a aquellos presbíteros que tienen intención de casarse, que lo hagan «de manera discreta y sin boato». Además, se pide al cura ya casado que «debe mantenerse alejado del lugar o territorio donde se conoce su estado anterior, y no puede ejercer, en lugar alguno, la función de lector, de acólito, o distribuir o ser ministro extraordinario de la Eucaristía».

También podría suceder que el ex obispo no quisiera esperar al proceso eclesial de secularización y decidiera casarse sin más dilación. En ese caso, el peso del Código de Derecho Canónico se podría aplicar de inmediato, al menos para los clérigos. Así lo recoge el canon 1394, dentro de los catalogados como delitos contra obligaciones especiales, que plantea que aquel «que atenta matrimonio», debe ser suspendido y «puede ser castigado gradualmente con privaciones o también con la expulsión del estado clerical».

Novell, cuando fue ordenado obispo de Solsona
Novell, cuando fue ordenado obispo de Solsona

De dar un paso al frente más con la autora de «Trilogía amnesia» y «El infierno en la lujuria de Gabriel», quienes han compartido con Novell estas últimas décadas, consideran que «no sería el último capítulo». «Es un hombre inestable y de extremos, por lo que no me extrañaría que dentro de dos o tres años, pudiera dar otro bandazo, del que posiblemente no nos enteremos porque no tendrá ya la misma notoriedad», comenta un sacerdote que ha seguido de cerca toda su evolución personal, desde que le identificaran como un «enfant terrible» como seminarista emprendedor y combativo, un joven que propuso el celibato opcional a dar un salto hacia la ortodoxia doctrinal después de dos estancias formativas en Roma. En aquel momento, logró anonadar a sus superiores por la capacidad y la calidad de su trabajo, una brillantez que le llevó a alcanzar la mitra con tan solo 41 años en una decisión de última hora cuando parecía que iba a ser otro el que pastorearía Solsona, la misma sede en la que arrancó el célebre cardenal Tarancón.

«Su carácter provocador y contradictorio le acompañará siempre», comenta otro cura que apunta a sus altibajos afectivos y la falta de una identidad clara en estas reacciones polarizadas. Sin embargo, también aplaude su gestión en la diócesis, a pesar de la división generada entre el clero, «porque logró dar protagonismo a los laicos, animar a la juventud y una sana gestión económica».

Cuando el 12 de diciembre de 2010, en su ordenación episcopal lanzó a los presentes un «Os sorprenderé», nadie se imaginaba hasta donde llegaría esa promesa. Tampoco quien le escuchó el pasado 11 de julio a su salida de misa en el santuario de Lord. Allí, dejó caer que se iba a Roma a gestionar su dimisión. No se lo tomaron en serio. Pensaban que aquello era una broma más de Xavier. No lo era en absoluto.