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Qué habilidad la de Pilar Rubio con el francés

Pilar Rubio
Pilar Rubio

Dijo Cela que en España no cabía un tonto más. Ahora diría que no cabe un ofendidito más. Hoy, tonto y ofendidito son sinónimos. El caso es que Pilar Rubio ha reaparecido en «El Hormiguero» y le han dicho de todo en internet, incluso que «aburre a las ovejas» y que es «manifiestamente prescindible lo que hace». Yo creo que el cuerpo y el poderío de Pilar justifican su presencia en el programa, sea esto dicho sin ninguna intención de infringir el nuevo código penal de miradas impúdicas de Irene Montero y sin considerar a la señora de Ramos como mujer florero o mujer objeto sexual sin más. Porque además ella es lista. Explicó en su día cómo está aprendiendo francés en París: «Pido cita para hacerme las uñas en una peluquería de barrio y así tengo tres horas de charla para aprender francés gratis».

Pablo Motos debería tener en cuenta sus habilidades: si es capaz de aprender francés mientras se hace las uñas, imagínate, Pablo, lo que podría aprender mientras se baña entre pompas de jabón o le hacen un tatuaje. Aprender para luego aclararnos algunos grandes misterios. Por ejemplo, cómo entender el recibo de la luz sin consultar a Teresa Ribera, qué hace Isabel Preysler para no engordar zampándose las tartas de chocolate que le prepara Tamara Falcó, exactamente para qué Doña Letizia bebe la ya famosa bebida probiótica «kombucha», por qué los papeles secretos de Rocío Jurado despiertan más morbo que los Papeles de Pandora y, tras analizar los abucheos y los aplausos del 12-0, cuántos españoles prefieren realmente la cabra de la Legión a Sánchez. Tezanos no tiene previsto preguntarlo en su CIS, parece. Adelante, Pilar.