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Hablamos con Nacho Ruiz, el futbolista modelo al que insultaron por vestir a la manera unisex

Convive entre la virilidad que se espera de un deportista y la deconstrucción necesaria para usar ropa de mujer

Nacho Ruiz, el futbolista modelo que no se rinde a la masculinidad tóxica
Nacho Ruiz, el futbolista modelo que no se rinde a la masculinidad tóxicaCedida

Primera mitad del siglo XXI. Internet ha conectado al mundo, la inteligencia artificial avanza con una velocidad que da vértigo y la medicina ha logrado arrinconar al VIH hasta rozar la cura funcional, pero la gente se sigue llevando las manos a la cabeza si ve a un hombre comprando ropa en la sección de mujer. Que se lo digan al futbolista Nacho Ruiz, que la semana pasada se vio obligado a recurrir al árbitro mientras jugaba un partido a consecuencia de los insultos que recibió. «Maricona» era el más suave. ¿La razón? –si es que puede existir motivo para ofender a alguien– Su estilo a la hora de vestir, que no parece encajar en los moldes que se tiene de un hombre futbolista.

«Personalmente no me afecta, pero creo que tenemos que empezar a alzar la voz por los que recibimos este tipo de insultos, sean de la índole que sean, para que el fútbol sea mucho más sano», explica este joven de 28 años a LA RAZÓN. Juega al fútbol desde los cinco años y empezó a interesarse por la moda hace algo menos, cuando su expareja, creadora de contenido, le mostró las luces de un mundillo que ahora le fascina. Nacho convive entre los terrenos de juego y los posados de moda, en los que no escatima en complementos como bolsos o anillos ni se preocupa por el género de las prendas que luce. Quizás demasiado para los «onvres» y «fifes» que acuden a los partidos y que, ojo, no representan ni a la mitad de la afición.

«Sigue existiendo esa idea tóxica de cómo debería ser un hombre, pero no solo en el fútbol, sino en la sociedad en general. Te etiquetan simplemente por la manera de vestir o por la manera de actuar», lamenta Nacho, que pese a la férrea defensa de sus convicciones, reconoce que alguna vez ha sucumbido a las presiones sociales: «No he sido siempre así, no he estado siempre así de deconstruido, y desde que me adentré en el mundo de la moda, al principio sí pensaba: ‘‘No me voy a poner esto por el qué dirán’’, o no me hacía determinadas fotos, pero una vez que pasé esa barrera, ahora me da exactamente igual».

Aunque figuras como David Beckham o Cristiano Ronaldo ya sentaron las bases del romance entre el fútbol y la moda, Nacho mira más a referentes como Héctor Bellerín, Borja Iglesias o Jules Koundé, quienes no se limitan a vestir las prendas que marca la campaña, sino que también defienden su discurso fuera del estudio: «No es lo mismo trabajar como modelo que salirse de lo normativo en la vida real, y más en el mundo del fútbol, que es más extraño. Yo me visto todos los días así, independientemente de lo que piense la gente o de que tenga o no una sesión de fotos».

Amor a dos bandas

En redes sociales ha cosechado más de 35.000 seguidores, entre quienes se encuentran iconos de estilo como Mar Flores, Alfonso Bassave o Sara Sálamo. La suya se perfila como una carrera prometedora en el entorno digital, pero de momento no se plantea aparcar su pasión por el deporte rey. Lo suyo es amor a dos bandas: «No podría elegir entre ninguna de las dos, porque me hacen feliz por igual. Cuando estoy entrenando o jugando, soy tan feliz como cuando estoy en una campaña o voy a un evento. Por suerte, son dos cosas que puedo complementar y que, además, me viene bien la una con la otra».

En cuanto al mítico «sex appeal» que siempre ha acompañado a futbolistas y modelos, Nacho vuelve a dar una lección de valores y recuerda que lo importante se encuentra en el interior: «No sabría decirte si se liga más de una cosa o de otra. Lo importante es la persona, y para gustos, colores».