Tristeza

Muere María Teresa Campos: Adiós a la reina de la televisión

La periodista de 82 años contaba con un extenso currículo profesional que incluye radio y televisión, en cadenas públicas y privadas

Fue una de las profesionales más icónicas de la televisión, maestra de periodistas y ejemplo de profesionalidad, fortaleza y éxitos. María Teresa Campos ( Tetuán, 18 de junio de 1941) se ha ido en silencio, tras unos últimos años desaparecida de la vida pública y marcada por una dura enfermedad cognitiva que le impidió realizar su gran sueño: despedirse de la pequeña pantalla por todo lo alto, con un programa a su medida.

María Teresa Campos en una imagen de archivo
María Teresa Campos en una imagen de archivoGtres

Su trayectoria laboral se inició en su adolescencia en Málaga, donde, tras estudiar la carrera de Filosofía y Letras, derivó sus pasos hacia el universo de la comunicación. Trabajó en Radio Juventud de Málaga, primero como responsable de la sección de discos dedicados, y después en distintos programas en los que incluso hizo pequeños papeles como actriz. Fue en esa emisora donde conoció a quien sería su marido y padre de sus dos hijas, Terelu y Carmen, el periodista José María Borrego Doblas, con el que contrajo matrimonio el doce de septiembre de 1964 en la catedral. Aquella unión acabó trágicamente por el suicidio de su marido en julio de 1984, aunque la pareja llevaba separada desde hacía tiempo. En 1968, Teresa fichó por Radio Popular COPE para conducir el programa «Español Pop», donde se relaciona con los cantantes más relevantes, como Joan Manuel Serrat y Lluís Llach. Su carácter combativo y liberal le llevó a recibir amenazas de sectores extremistas del régimen franquista. En 1980, cuando era directora de los Informativos de Andalucía de Radio Cadena Española, fue galardonada con el prestigioso Premio Ondas, que volvería a recibir en el 2003, cuando ya era una estrella televisiva.

Reina en televisión

En 1981 la periodista se traslada a MadrId para dirigir los informativos nacionales de RCE. Ese mismo año aparece por primera vez en la pequeña pantalla como colaboradora de «Esta noche», espacio presentado por Carmen Maura y dirigido por el recordado Fernando García Tola. Pero la popularidad le llega al convertirse en «chica Hermida» tras ficharla el polifacético periodista para su programa de TVE, «Por la mañana», pero ella quiere volar sola y ser su propia jefa. Es en 1991 cuando se pone al frente de «Pasa la vida» en esa misma cadena, y dos temporadas más tarde empieza su leyenda como «reina de las mañanas». Su gran profesionalidad llama la atención de los canales privados y en 1996 la contratan en Telecinco para presentar «Día a día», con cuotas de audiencia de más del veinticinco por ciento durante ocho temporadas. Irónicamente, en el 2001 se encarga de un debate vespertino, «Tu dirás» dirigido por su hija Carmen, que se emitía a la misma hora que el programa que conducía su otra hija, Terelu, en Telemadrid.

Su carrera sigue en ascenso, y en julio del 2004 se compromete con Antena 3. Un contrato de seis millones de euros anuales, el doble que el anterior, para presentar un espacio similar al que hizo en Telecinco, y que se llama «Cada día». La competencia con Ana Rosa Quintana es más que evidente, y las audiencias empiezan a decantarse por esta última. Deja Antena 3 y vuelve a la radio, para, posteriormente, regresar a Telecinco. Allí, su programa más exitoso es «!Que tiempo tan feliz¡», que se mantendría en antena entre el 2010 y el 2017. Mediaset no renovó su contrato y el declive de la popular comunicadora se hace patente. Aún así, hace apenas dos años se puso al frente en esa misma cadena del programa de entrevistas «La Campos móvil», que fue retirado de la parrilla por poca audiencia.

Como decíamos, una enfermedad cognitiva la retiró definitivamente de la vida pública. Estos últimos veinticuatro meses estuvieron marcados por el secretismo y la desaparición de todo acto social. Poco se sabía de María Teresa, tan solo que apenas salía de casa y que se relacionaba únicamente con su familia, su incondicional chofer, Gustavo , y escasos amigos. Su estado de salud no le permitía demasiados encuentros. Necesitaba máxima tranquilidad, y sus médicos recomendaron a sus hijas que la matriarca llevara una vida lo más tranquila posible. Su familia revela que fue pocos días antes de su fallecimiento cuando comenzó a sentirse mal, y el domingo fue ingresada en un hospital madrileño, de donde no salió con vida.

Los grandes amores que marcaron su vida

En el pasado sentimental de María Teresa encontramos al ya mencionado José María Borrego, con el que se casó con tan solo 23 años. Un noviazgo de siete años y 17 de matrimonio. El siguiente en ocupar su corazón fue el arquitecto vasco Félix Arechavaleta, con el que estuvo doce años. Se conocieron cuando él la auxilió tras sufrir una avería en su coche, y el flechazo fue inmediato. Pero acabaron tomando caminos separados, y Félix falleció en 2006, cinco años después de la ruptura. Más tarde aparecieron en su vida el empresario sevillano Felipe Maestro, el periodista José María Hijarrubia, el empresario químico Santiago Garcia y el abogado argentino Gustavo Manilow. Unas relaciones que apenas duraron entre uno y dos años, Mención aparte merece Edmundo «Bigote» Arrocet, el último amor y el que le dejó un cierto rencor, porque estuvo casi seis años con ella y despareció de su vida de un día para otro. Ninguno de ellos consiguió llevarla al altar, María Teresa no era amiga de matrimonios y, excepto con Edmundo, no vivió bajo el mismo techo con el resto de novios. El final de sus días le pilló sin compañía masculina. Ni la quería ni la necesitaba. Su gran amor eran sus nietos y el bisnieto al que, dicen, no llegó a conocer.