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Represión en el Sáhara: la muerte del español

Rabat entierra de noche y en secreto al saharaui español

El hermano de Baby Hamday acusa a Marruecos de impedir la investigación y al Gobierno de «no hacer nada»

  • Baby Hamday en uno de sus frecuentes viajes a España para visitar a su hermano Lahmad, residente en la Comunidad Valenciana
    Baby Hamday en uno de sus frecuentes viajes a España para visitar a su hermano Lahmad, residente en la Comunidad Valenciana
  • Según los testigos, Hamday tardó seis horas en morir
    Según los testigos, Hamday tardó seis horas en morir
  • Documento Nacional de Identidad de Lahmad Mulud Ali (detrás), hermano de Babi Hamadi
    Documento Nacional de Identidad de Lahmad Mulud Ali (detrás), hermano de Babi Hamadi
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de diciembre de 2010. 15:43h

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Madrid. 10/12/2010

Lahmad Buyema no ha podido cumplir su deseo de enterrar a su hermano. Baby Hamday Buyema, saharaui con nacionalidad española, fue enterrado ayer por las autoridades marroquíes en El Aaiún «de noche y en secreto», según Lahmad. Baby, de 35 años, murió atropellado por un vehículo de la Gendarmería marroquí que le pasó por encima durante la ola de represión que siguió al desmantelamiento del campamento saharaui hace ahora un mes.

Desde su casa en la localidad Mutxamel (Alicante), el hermano de la única víctima española asegura que el Gobierno de Zapatero «no ha hecho nada» por ayudarle, pese a que Lahmad les pidió ayuda para acudir a la capital del Sáhara Occidental a dar sepultura a Baby. «La Policía lo enterró el jueves por la noche sin avisar a la familia y sin el consentimiento de mis hermanos. Lo han hecho para ocultar la verdad sobre lo ocurrido. No hubo autopsia ni forenses», declaró este miembro del Frente Polisario a LA RAZÓN en conversación telefónica.

Las autoridades marroquíes han respondido de forma rápida y han asegurado que sí contaban con la aprobación familiar y que, de hecho, algunos parientes tomaron parte en el sepelio e hicieron declaraciones a la televisión local en las que exculpaban al régimen alauí de responsabilidad alguna en la muerte de Baby, que fue un «accidente».

Lahmad asegura que aún desconoce si el joven saharaui fue incinerado y considera muy improbable que su cuñada, de origen marroquí, autorizara el enterramiento porque el duelo musulmán la mantiene en casa y sin hablar con ningún hombre por un período exacto de cuatro meses y diez días.

Francisco José Alonso Rodrí-guez, presidente de la Liga Española de Derechos Humanos, dijo a este periódico que varios familiares del difunto le informaron desde la capital de la ex colonia española de que fue enterrado en el cementerio de Jat Ramla en presencia de siete funcionarios locales y un saharaui sobre las 19:30 horas del jueves (una hora más en España). Rodríguez, que ayer entregó la carta en mano al presidente Zapatero y a la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, cree que Rabat adelantó el funeral tras conocer los planes de Lahmad, su mujer y su esposa de tratar de viajar a El Aaiún a partir del día 15 de diciembre. «Zapatero me ha dicho que tomarán cartas en el asunto», aseguró Rodríguez. Lo cierto es que, a día de hoy, el Ejecutivo se ha limitado a pedir una investigación sobre la muerte del que es ciudadano español desde este mismo verano. El propio Lahmad denunció a este periódico tras la muerte de Baby Hamday que «no me ha llamado nadie de Exteriores en ningún momento ni me han dicho nada». Ahora no sabe si continuar adelante con su plan de viajar a El Aaiún. «Tengo miedo de acabar como mi hermano», confiesa.

Aunque Baby y Lahmad eran sólo medio hermanos, se veían con mucha frecuencia. El joven, ingeniero eléctrico, trabajaba desde hace nueve años para la empresa de fosfatos Foss Bucra, pero cada vez que tenía días libres viajaba a España a ganar un poco de dinero extra que llevaba de vuelta a casa. La última vez fue en agosto, cuando los dos hermanos fueron al Registro Civil de Alicante y el pequeño obtuvo por fin su DNI español, un trámite pendiente desde 2006.

La muerte de Baby y la expulsión de los periodistas españoles durante la crisis de El Aaiún serán dos de los asuntos por los que Rabat tendrá que reunir cuentas a partir del lunes en Bruselas. La UE planteará la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental en un Consejo de Asociación que se celebra cada año. «Esperamos tratar estos asuntos en la reunión», ya que «están en nuestra agenda», señaló a Efe una fuente diplomática comunitaria.

Ayer también se supo que representantes marroquíes y del Frente Polisario celebrarán del 16 al 18 de este mes una nueva ronda de reuniones en el marco de la ONU para encarrilar el diálogo sobre el conflicto del Sáhara. Rabat dijo que espera una «nueva dinámica» en la negociación que tendrá lugar en Manhasset, a las afueras de Nueva York.


Doble atropello en El Aaiún
- La víctima española de la represión en la capital del Sahara Occidental estaba casado y tenía dos hijos pequeños. El ocho de noviembre, tras el desmantelamiento del campamento saharaui, volvía de trabajar en el autobús de su empresa cuando unos gendarmes marroquíes lo obligaron a bajar. Testigos presenciales aseguran que fue atropellado dos veces. Tardó seis horas en morir.

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