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La modestia del maestro por Roberto Diz

Tiempo de lectura 2 min.

14 de octubre de 2011. 02:33h

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14/10/2011

En la historia de la moda española, después de Balenciaga, sólo se puede hablar de dos grandes: Manuel Pertegaz y Elio Berhanyer. Así que me siento muy feliz de que le hayan dado este premio, porque si hay alguien que se lo merece, es Elio. Y por muchas razones, entre ellas, su modestia. Eso sin contar que ha sido el creador del uniforme de vuelo más bonito y elegante del mundo. Entiende la moda como lo hacen en Francia, pero no sólo de una forma hedonista y lujosa. Comprende la estructura del diseño, sabe que es un arte que se debe a la interpretación del individuo y al movimiento de su cuerpo. Todo esto, hablando desde el punto de vista profesional, pero si tuviese que explicar por qué creo que Elio se merece este galardón, sólo diría que para mí es el Maestro mayúsculo. Lo respeto tanto que estuve dos años trabajando con él y era incapaz de llamarlo por su nombre.  Es un diseñador autodidacta, salió de Córdoba y ha vestido a reinas y princesas, a señoras que han podido tener a su alcance a los mejores, que podían haber pagado cualquier diseño. Y lo eligieron a él. Tanta gente no puede equivocarse. Me ha enseñado la dignidad de mi trabajo, es un maestro y, como tal, sobrepasa cualquier cánon. No se rige por ningún estereotipo. Es un genio. Alguien como Elio Berhanyer sólo puede dar lecciones, porque sabe más que nadie de esto. Desde mi punto de vista, se trata del único grande vivo que queda en España. Y es admirable que decidiese quedarse aquí, que rechazase las ofertas que le hacían desde París, incluso alguien como Balenciaga  –que lo invitaba a quedarse con su firma–, para seguir trabajando en su país. Ahí ves cuándo alguien es verdaderamente grande. A Elio no le hace falta el ruido para hacerse notar. Él es un gran artista.
 

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