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España y Portugal: bodas de plata sin brillo

Portugal y España, dos de los países más desgastados por la crisis, celebran la entrada en una UE azotada por la recesión

  • González y Zapatero llegaron juntos al Monasterio de los Jerónimos
    González y Zapatero llegaron juntos al Monasterio de los Jerónimos

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13 de junio de 2010. 03:33h

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13/6/2010

MADRID- Bajo el telón de fondo de la crisis económica, España y Portugal conmemoraron ayer en Lisboa y Madrid el 25 aniversario de su entrada en Europa. Los dos presidentes socialistas, Zapatero y Sócrates, se esforzaron por aparentar la misma «ilusión» de entonces, pero a nadie se le escapa que las bodas de plata con Europa llegan en el peor momento para los dos países. Las perspectivas esperanzadoras de entonces ya no existen y la salida de España del túnel en que se encuentra tampoco pasa por la UE. Nuestro país ha dejado de ser el destinatario de los fondos estructurales que han caído como un maná sobre la economía española (más de cien mil millones de euros) en estas dos décadas largas. Pero tampoco la solución política pasa por la UE, que en su momento ayudó a colocar a la adolescente democracia española en el mapa y la revalidó a los ojos del resto de socios.
Los 25 años se celebraron de forma consecutiva en Lisboa y Madrid. Los festejos conmemorativos comenzaron en un acto celebrado en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa y terminaron en presencia de los Reyes en una ceremonia en el Palacio Real. 
Durante su intervención en Madrid, Rodríguez Zapatero renovó el compromiso de España con Europa y reclamó una Unión «más perfecta y exigente». Al hilo de lo que está sucediendo en España, el jefe del Ejecutivo abogó por emprender reformas «imprescindibles» para promover un nuevo modelo de crecimiento más equilibrado y sostenible.
Zapatero consideró que el momento político actual pone a prueba a las instituciones, a los gobiernos y a Europa, y garantizó que la coordinación económica acabará abriéndose camino. «En ésta, como en las ocasiones precedentes en las que Europa ha sentido vértigo ante un nuevo paso, España contribuirá a que la Unión lo dé, a que se decida y avance», añadió.
Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, acompañado por la Reina y los Príncipes de Asturias, presidió el acto del Palacio Real, en el que subrayó, ante dirigentes políticos españoles y europeos, la necesidad de aunar entre todos en torno a la UE «el liderazgo y las energías necesarias para asegurar a Europa el peso y la voz que le corresponde frente a los retos y las crisis» del actual mundo global.
Tras recalcar que, gracias a la UE, España ha «progresado y superado otros momentos de dificultades», el jefe del Estado afirmó que «la fe en el futuro de Europa es nuestro destino, es también nuestro compromiso y será nuestro mejor legado para las generaciones venideras».
Antes que el Rey, se sucedieron los discursos de los ex jefes de   Gobierno de España y Portugal que firmaron el Tratado, Felipe   González y Mario Soares; de sus sucesores en la actualidad, y de los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, ante la Reina, los Príncipes de Asturias y 230 invitados.

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