Literatura

Castilla y León

Aganzo da vida a Delibes con música de Monsalve en la voz de Lola Herrera

La Coral Vallisoletana, la Orquesta Filarmonía de Madrid y su Coro de Cámara, bordan la oda al universal escritor.

Sobre estas líneas, Lola Herrera recita el poema ‘Al aire libre' de Aganzo, con la Orquesta Filarmonía al fondo
Sobre estas líneas, Lola Herrera recita el poema ‘Al aire libre' de Aganzo, con la Orquesta Filarmonía al fondolarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@7594fd9f

VALLADOLID- «No rebusco las palabras. Simplemente uso las que son. (...) Yo escribo como hablo.» Resuena como santo y seña el lema de Miguel Delibes sobre su escritura.
Lo recuerda José Luis Alonso de Santos, el dramaturgo y responsable del montaje de ¡Maestro!, la oda escrita por el poeta Carlos Aganzo, con música de Ernesto Monsalve y producida por Enrique Cornejo, en el Teatro Zorrilla, en plena Plaza Mayor de Valladolid, abarrotado de público.
Es Lola Herrera la que da voz a la narración: «Pernalas, ruciniegas, barruco, capotón, aguarradilla, almanada, barbón, baribañuela...» Más de cien músicos y cantantes de la Coral Vallisoletana, el Coro de Cámara de la Orquesta Filarmonía y la propia Orquesta Filarmonía de Madrid, hacen posible este homenaje al universal Miguel Delibes.
Continúa la actriz Lola Herrera, la que fuera ‘Menchu' en la adaptación teatral de «Cinco horas con Mario», poniendo voz a los bellísimos poemas de Carlos Aganzo, que resuenan en el Zorrilla limpios y recios como la Castilla de Delibes.
«Tanto esperar, Miguel,/ dar a la caza alcance/ para encontrar al fin/ tu rostro reflejado y repetido/ en los ojos sin vida de las liebres». Pide el poeta que la jornada sea larga; «sólo así la pomada de los días/ podrá alejar los dedos de la muerte/ del corazón abierto de los sauces». Sigue emocionado la función el hombre que tuvo la idea de este homenaje, Enrique Cornejo. Muy cerca de él los escritores Gustavo Martín Garzo y Antonio Piedra. Ahí están, también, el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva; el presidente de la Diputación vallisoletana, Ramiro Ruiz Medrano; el vicepresidente económico, Tomás Villanueva; la consejera de Cultura, María José Salgueiro; los socialistas Ana redondo y Óscar Puente; el coordinador de IU, José María González; y el presidente de la Audiencia, Feliciano Trebolle, entre otros.

Fuerza en la música
Dirige Ernesto Monsalve con buen pulso, con fuerza, con mucha fuerza, a la Orquesta que interpreta las partituras que el joven músico, cuajado de día en día, ha compuesto para esta ocasión.
Campo grande recrea la infancia del Miguel Delibes a media luz; con flauta, coro y orquesta. dice el estribillo: « En las bocas sin dientes de los viejos/ he aprendido a leer/ y a dar a las palomas mensajeras/ instrucciones de amor./» Llega la segunda parte, que es Castilla. Tierra de Campos, luz plena, oboe y orquesta. Canta el coro: «En la piel de estameña de Castilla/donde el cielo y la tierra se confunden/ con la noche y el día/ he aprendido a soñar./»
 Ahora, la oda evoca una de esas jornadas de caza de Miguel Delibes: «Mientras bajas la cuesta,/ el pecho del amor muy lastimado,/las últimas perdices rojas rompen la tarde/ y apabullan con ruido repentino./» El Zorrilla está a media luz. Como la sombra que se desliza entre los árboles.
Pero el Maestro está ya en otras cosas. Es la hora de la muerte. La de la eternidad. Pasamos de la semisocuridad a la luz y se escuchan siete campanadas. Y un violonchelo. Canta el coro: «He aprendido a morir como los árboles: / con los pies en la tierra/ y en el alma la música del viento./Después del coro final, silencio. Se va poco a poco la luz, mientras se escuchan sobre el viento las palabras de Lola Herrera: «Pernalas, ruciniegas, barruco, capotón, aguarradilla, almanada, barbón, baribañuela...»