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El alcalde anunció ayer que la fundación que lleva el apellido del matrimonio asesinado estará presidida por el hijo de ambos

La fortaleza ante ETA el mejor homenaje a Alberto y Ascensión

  • La fortaleza ante ETA el mejor homenaje a Alberto y Ascensión

Tiempo de lectura 4 min.

30 de enero de 2012. 23:26h

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31/1/2012

Sevilla- La calle Don Remondo sigue manteniendo, a pesar de los años pasados, el recuerdo al matrimonio Jiménez-Becerril, asesinado por ETA hace catorce años a pocos metros de su casa, donde dormían sus tres hijos pequeños. Como cada 30 de enero, ese lugar fue ayer el encuentro de los demócratas y los defensores de la libertad, que homenajearon a Alberto y Ascensión al tiempo que recalcaron su compromiso para defender los valores del Estado de Derecho ante el terror de quienes han hecho del ejercicio de la violencia su forma de vida.

Bajo la placa que recuerda a los fallecidos, se dieron cita el alcalde, Juan Ignacio Zoido; el presidente del PP-A, Javier Arenas; el ministro del Interior, Jorge Fernández; Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto y eurodiputada del PP, y el arzobispo, Juan José Asenjo.

También estaban los hijos del matrimonio asesinado, que antes habían asistido a la misa en recuerdo de sus padres celebrada en la Catedral. Todos ellos recordaron aquellos duros momentos de 1998 cuando ETA segó la vida del teniente de alcalde y la procuradora con sendos tiros por la espalda. Tomó la palabra Asenjo, que tras un breve responso por el alma de los fallecidos, dejó paso a Jiménez-Becerril, que, ante un sonoro silencio, se mostró muy dura ante el futuro que plantea la banda terrorista tras el anuncio del cese de la actividad violenta. «Necesitamos combatir el olvido que ETA y sus cómplices quieren imponernos». Así, hizo un llamamiento a la unidad de todos los demócratas para que, como hicieron ante el lugar del asesinato de su hermano, defiendan la legalidad «desde la unidad, sin pancartas ni gritos». De este modo, pidió que se defendiera un «no» a ETA, a la independencia del País Vasco, a los beneficios penitenciarios de los presos y a las amnistías. Se trató de un claro mensaje contra las posturas más aperturistas que existen en el denominado «conflicto vasco». No hay que ceder ni un centímetro, fue el mensaje, siguiendo la consigna dada por Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados ante Amaiur. «No les debemos nada, somos acreedores», asertó el día de su investidura como presidente del Gobierno. Las mismas palabras las repitió después Jiménez-Becerril en el homenaje que le tributó al matrimonio el PP-A en un hotel de la capital hispalense. Pero antes, uno de los momentos de más emoción se vivió cuando tomó la palabra Zoido. Se trataba del primer año que ejercía de alcalde en el tradicional acto. En los poco más de seis meses que lleva al frente del Gobierno municipal, éste fue un día «de los más difíciles», puesto que Alberto y Ascensión «eran dos amigos», dijo. Con la voz entrecortada, aseveró ante los familiares que pese a que «la herida se cerró, las cicatrices siguen aquí».

Por otro lado, adelantó que la Fundación Jiménez-Becerril estará presidida en breve por el hijo del matrimonio, Alberto, que ya ha cumplido los dieciocho años de edad. Una presidencia que deberá defender los valores de libertad y paz que no tuvieron quienes asesinaron a sus padres. En el acto también estaba la ex alcaldesa Soledad Becerril, regidora de la ciudad en el momento del crimen, quien, emocionada y de manera escueta, aseguró a este medio que «como todos los años se había recordado este momento con emoción y respeto por las figuras de Alberto y Ascensión».

«ETA ha sido derrotada»
Momentos más tarde, en el acto organizado por los populares andaluces, el ministro del Interior, Jorge Fernández, se mostró muy emocionado por lo que había vivido hacía un rato en Don Remondo y aseguró que en su intervención de hoy en el Congreso tendrá muy presente la figura de ambos, que, a su juicio, «renueva la confianza de España en la superación del terrorismo». Un aspecto que quiso reseñar como crucial para entender que «ETA no se ha convertido a la democracia y a la libertad, sino que ha sido derrotada». Un fin que, según él, se encuentra en la base del testimonio dado por las víctimas. Ante esta situación, el ministro entiende que hay víctimas de un lado y de otro, pero que hay que diferenciar entre ambas, puesto  que «no se pueden igualar unas con otras», a lo que añadió que la muerte de la pareja sevillana ha servido de lección de cómo defender el Estado de Derecho. Por su parte, Arenas destacó que «cualquier aspiración ideológica que se base en el terrorismo carece de cualquier legitimidad democrática y moral».

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