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Asegura en el libro «Luz del mundo» que puede ser el «primer paso hacia una moralización»

El Papa justifica el uso del preservativo en «algunos casos»

Benedicto XVI ha afrontado con valentía una de las cuestiones más peliagudas para la Iglesia: la sexualidad y el uso del preservativo. «En ciertos casos puede estar justificado, como cuando una prostituta utiliza un profiláctico, ya que puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia de que no todo está permitido ni se puede hacer todo lo que se quiere».

  • Benedicto XVI en un momento de su reunión con los cardenales en la Basílica del Vaticano
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  • Benedicto XVI, en el nombramiento de nuevos cardenales en el Vaticano
    Benedicto XVI, en el nombramiento de nuevos cardenales en el Vaticano
Ciudad del Vaticano.

Tiempo de lectura 2 min.

20 de noviembre de 2010. 18:30h

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Ciudad del Vaticano. 20/11/2010

Son las palabras del Pontífice en el libro entrevista «Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos», que recoge las conversaciones mantenidas con el periodista alemán Peter Seewald y que ayer fue anticipado en parte por «L'Osservatore Romano», el diario de la Santa Sede.

Pese a aceptar el preservativo en algunos casos, Benedicto XVI recuerda que no se trata del «modo verdadero ni justo» de hacer frente al Sida. «Es necesaria una humanización de la sexualidad». Concentrarse sólo en el condón supone «una banalización de la sexualidad», lo que explica que «tantas y tantas personas»no vean en el sexo «la expresión de su amor, sino una suerte de droga que se suministran a ellos mismos». Por eso la lucha contra la banalización de la sexualidad, sostiene el Papa, «es parte del gran esfuerzo» para que el sexo «se valore positivamente» y puede desarrollar «su efecto positivo en el ser humano en su totalidad».

Pese a su histórica novedad, las palabras de Benedicto XVI suponen el reconocimiento público de una posición que, de puertas adentro, muchos en la Iglesia también defienden desde hace tiempo. Un alto cargo de la jerarquía vaticana que prefiere mantenerse en el anonimato reconoce que el preservativo «es un problema moral sólo en un caso muy concreto, el del matrimonio». «A nadie se le ocurre decir a la gente joven que no está casada que no lo utilice». Lo que afirma la Iglesia, sostiene, «es que la fornicación es un pecado y que por tanto no es aceptable». A un adúltero, por ejemplo, se le recuerda que «peca cuando practica sexo fuera del matrimonio, pero no se le pide que si lo comete no se proteja».

La misma fuente afirma que en diversos ámbitos sociales la Iglesia sabe que se promueve el uso del preservativo, sin que esto «suponga un problema». En cualquier caso, recuerda como hizo ayer el Papa que el condón no es suficiente para combatir el sida ya que la clave está en la fidelidad de la pareja y en las políticas educativas. «Hay que conseguir una concepción diferente de la sexualidad».

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