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Paula Martel / Actriz

«Estoy demasiado bien para la edad que tengo»

Es elegante y tímida como una gacela, siempre tuve la impresión de que si la mirabas muy fijamente y con deseo, se volatizaría y no volverías a encontrarla hasta que decidiera aparecer bajo la máscara de cualquier papel, en cualquier escenario o en cualquier esquina

  • Paula Martel
    Paula Martel

Tiempo de lectura 4 min.

18 de diciembre de 2010. 22:02h

Comentada
19/12/2010

Creo que es la única actriz del mundo que le ofreció a un empresario que le pagara menos con tal de no tener que salir a saludar al final de la representación. Me dice que es por la timidez: «Actuando pierdo la timidez porque no soy yo, soy un personaje, y ese personaje hace lo que tenga que hacer; pero cuando salgo a saludar ya soy yo, y eso me da vergüenza». El próximo viernes este periódico regala «La venganza de don Mendo», dirigida e interpretada por Fernando Fernán Gómez. Recuerda Paula que fue un rodaje estupendo, que trabajar con Fernán Gómez y con todo aquel elenco de grandes actores y actrices fue una gozada.

-Era usted Azofaifa, la mora enamorada de don Mendo...

-Sí, la mora que mataba a doña Margarita, la enamorada de don Mendo. Luego, don Mendo me mataba a mí. Era muy divertido, porque con cada puñalada brotaba un chorro impresionante de sangre. En la película tenía que hacer la danza del vientre, y me iba a ensayar todos los días al club Morocco, con un profesor.

-La película es del año 1961. Por aquel tiempo hizo bastante cine...

-Entre el 60 y el 64 hice 36 películas; eran papeles pequeños, claro. Recuerdo «Margarita se llama mi amor», «Tres de la Cruz Roja», «Vuelve san Valentín», «La gran familia»... Después ya hice protagonistas: «Los guerrilleros», con Manolo Escobar, una de Jesús Franco, «El conde Sandorf», con Louis Jourdan....

(Habla el francés como el castellano. Va a clases de inglés tres veces a la semana «para no perder mi buen nivel». También habla italiano. No ha podido con el alemán. «Lo que más me gusta es estudiar y viajar, y ahora que tengo más tiempo para mí, incluso repaso la historia del arte». Tiene tres cruces en su vida: la muerte de su padre, de su marido y de su madre. «Todo lo demás ha sido bueno; me asombra todo lo que de bueno me ha dado la vida»)

-¿Cree que la desaprovechó el cine?

-No, no, yo siempre he preferido el teatro. Me siento más cómoda. En el cine la actriz controla menos; en el teatro siento que controlo más.

-Salve algunas de sus películas...

-«Atraco a las tres», «La gran familia», «El conde Sandorf» y «En septiembre», de Jaime de Armiñán.

-Y en los 90 deja el teatro y dirige la empresa Hermés en España.

-Sí, llegó un momento en que estaba muy cansada, y notaba que me faltaba ilusión. Necesitaba un cambio. Y cambié: estuve 15 años fuera de la profesión, dedicada a Christian Lacroix y luego a Hermés.

-Siempre tuvo aspecto de mujer rica...

-¿Sí? Pero nunca he sido pija. Sé que tengo estilo, buen gusto. Soy de San Sebastián, oiga. Me gusta la moda, pero no soy adicta. Pasaron esos años, estaba descansada, y le llamé a Arturo y le dije que me haría ilusión volver. Y volví. Hice con él «Esmoquin 1» y «Esmoquin 2».

-¿Y sigue queriendo trabajar o...?

-No me hace falta para vivir, pero sí anímicamente. Me llaman, pero poco. Estoy en una situación extraña por mi físico. Me llaman por los años que tengo y cuando me ven, se decepcionan: estoy demasiado bien para la edad que tengo. No valgo para la abuela que imaginaban. Y como tampoco valgo para dama joven, la situación es difícil.

   (Aprendió a estar sola y ahora le gusta estar sola. Vive en Marbella. Ha ido dejando el tabaco, el tenis y los caballos. Ah, tiene 72 años).

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