Valencia

Calor al límite: ciudades donde los 50ºC nunca son noticia

Al este de California se extiende una de las zonas más cálidas y áridas del planeta. El Azizia y Ghudamis en Libia, Kebili en Túnez, Tinbuctú en Mali o Mexicali se suman a la lista de «infiernos» terrenales 

Calor al límite: ciudades donde los 50ºC nunca son noticia
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Hazte un viaje a la Luna, y añade el calor. Con tal expresividad define Armin Schwegler, profesor de la Universidad de California, la sensación que invade a las personas que se aventuran a acercarse al Valle de la Muerte. Él es uno de los que lo visita a menudo ya que vive tan sólo a cuatro kilómetros, en Irvine. «La mayoría de los turistas no salen del coche y la verdad es que ¡en media hora puedes freír un huevo encima del capó!», exclama. Si en España presumimos de calor, allí alcanzan en verano hasta 56 grados centígrados. En realidad, una temperatura muy similar a la que soportan en la región de El Azizia, en Libia, donde se estima que el termómetro sube hasta los 58ºC.
No obstante, diversas fuentes manejan que el máximo registrado (aunque de manera puntual) se ha dado en el desierto de Lut, en Irán. De acuerdo con Modis (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer), un espectómetro de imágenes de resolución moderada que utiliza el satélite «Aqua» de la NASA, allí se registraron entre 2004 y 2005 hasta 70.7ºC, superando los que registró en el año 2003 Queensland, en Australia, 69,3ºC.

Ciudades del infierno
Y hay más «infiernos». Por ejemplo, en Ghudamis (Libia) con 55ºC, al igual que Kebili (Túnez), Tinbuctú (Mali) o Mexicali, ciudad mexicana y capital del estado de Baja California. Allí también se pueden usar los «guardafangos del carro para freír», dice Carlos Arturo, mexicalense de 19 años. Este joven ha sufrido en su propia piel los efectos del calor extremo. «Hemos alcanzado los 50ºC a la sombra. El sol realmente quema y hay gente que muere por los golpes de calor. Cuando hay humedad no se puede respirar, te ahogas». El muchacho recuerda que «hace unos años, tras estar en la calle con unos amigos unas horas, al llegar a casa empezó a sangrarme la nariz. Me ha ocurrido ya dos veces».
Marta y Patricia, que trabajan en el Comité de Turismo de la ciudad (Cotuco) aseguran que «el Gobierno municipal está empezando a crear albergues para que los indigentes se refugien y no peligre su salud al estar en la calle con esas temperaturas tan elevadas. De hecho, para evitar desmayos tomamos no sólo líquido, sino también suero». Es tan sofocante que ni siquiera los ladrones se atreven a salir. «Aquí la inseguridad y delincuencia es menor que, por ejemplo, en Tijuana, y se debe a las altas temperaturas».
A quienes no hay quien frene es a los turistas, a los que ni los 50ºC a la sombra les impide sentir en sus propias carnes lo que es la fiebre del ambiente. Así, por ejemplo, el Valle de la Muerte (parte reconocido Parque Nacional de EE UU y con grandes películas del western, como «Avaricia», de Von Stroheim) se ha convertido, según relata Armin a este semanario, en un territorio para curiosos, que se alojan en un gran complejo turístico construido a tal efecto y, cómo no, para aventureros.
De hecho, todos los años la organización especializada en deportes extremos AdventureCorps organiza una carrera de 217 kilómetros ininterrumpidos desde el valle hasta la montaña Whitney, la cumbre más alta de Estados Unidos, con 4.421 metros, si bien la meta es el denominado Whitney Mountain Portal, a 2.533 metros. La salida empieza además en el punto más bajo del valle, y de EE UU, llamado Badwater y situado a 86 metros por debajo del mar. Además, este año la Badwater Ultramarathon, que además celebraba su 34 aniversario se celebró en julio, los días 11 y 12, y se presentaron 44 atletas. Cuarenta y ocho horas es el límite pero hay quien lo ha hecho en 22.
En cualquier caso, la explicación de que haga tanto calor en esta zona de California, que tiene al lado la cadena montañosa de Sierra Nevada, es que son precisamente estas montañas las que recogen toda la humedad que va llegando del otro lado de la costa californiana, así como del Pacífico, y las que impiden que pase al valle. Esto lo que provoca es que sea una zona muy árida y seca. Sin embagro, también tiene algunas áreas de suelo salino y minas en funcionamiento los restos de cuyas instalaciones aún se pueden visitar.
 

«Pareciera que no hubiera ni animales, en su mayoría coyotes y culebras, si no fuera porque –continúa Armin– muy de madrugada los vientos que barren el suelo de la arena fina dejan al descubierto las huellas de las criaturas que han estado rondando por la zona una vez han bajado algo las terribles temperaturas».
Santiago, de Madrid, estuvo hace aproximadamente dos años visitando California en el mes de diciembre y con un grupo de amigos. Cuando llegaron al Valle de la Muerte empezó a llover después de un año y medio sin que hubiera caído una gota, dice. Lo que más les impresionó, sin duda, fue la zona de Badwater: «El suelo era como salino y si te ponías a mirar el horizonte tenías la impresión de estar viendo inmensas cantidades de agua, pero que en realidad no existían».

«Made in Spain»
Podría trazarse un paralelismo con España y lo que ocurre en el desierto de Almería y el macizo de la también llamada Sierra Nevada. Sin embargo, Ángel Almazar, jefe del Departamento de Producción de la Agencia Estatal de Meterología (Aemet), afirma que aunque efectivamente el interior de Almería tiene uno de los climas más secos y áridos de España no cumple los registros más extremos de temperatura que se dan en otras zonas del país, debido, sobre todo, a los vientos.
En España, definitivamente la zona más calurosa es la del Valle del Guadalquivir, sobre todo cuando hay vientos del este, con un promedio de temperatura en verano de 40 grados centígrados. Tal y como explica a este semanario Ángel Álcazar, por la noche hay un umbral en torno a los 25 grados, por encima de los cuales es díficil conciliar el sueño.
También el área de Murcia y norte de Almería, con vientos de Poniente, se han convertido en los lugares que más temperatura alcanzan llegando la capital de la primera el verano pasado a los 45 grados centígrados.
 

El levante más «ardiente»
España es uno de los países europeos que más se puede solidarizar con los cinco infiernos, ya que aquí cada vez «sobrevivimos» a termómetros más extremos.
De hecho, en los últimos años, el promedio de temperaturas en nuestro territorio durante el periodo estival ha sido de 28ºC. El estío del 2003 fue el más caluroso, subiendo el promedio hasta 31. Ese año se alcanzaron en el norte temperaturas de 40 grados y las mínimas no bajaron de los 25.
Pero viene de lejos, porque en 2009 ya se alcazaron cotas extremas y los peor parados fueron los murcianos, pues en esta ciudad se sufrieron los 45ºC de máxima a finales de agosto. Y repitió el año pasado, aunque con un grado menos. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el episodio de ola de calor más significativo de 2010 (y que dio lugar a los valores máximos absolutos) se registró 44º C en puntos de las provincias de Valencia, Alicante y la mencionada Murcia.
En lo que se refiere al presente 2011, de momento estamos un poco por encima de las cifras medias –22 grados– y nos situamos en los 22,10 grados de promedio.