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Flores ecológicas para sorprender sin impactar

La compañía alicantina Eligflor compensa el 100% de la energía consumida en sus invernaderos gracias a la fotovoltaica.

  • Contra las plagas utilizan depredadores naturales
    Contra las plagas utilizan depredadores naturales
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

22 de mayo de 2009. 10:02h

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Madrid. 22/5/2009

Dígaselo con flores. Y si son ecológicas mejor. Porque este símbolo de afecto, cariño o de amor puede llegar al ramo de dos formas posibles: después de haber causado un importante impacto ambiental o no. El cultivo de flores más extendido consume grandes cantidades de agua y conlleva un uso masivo de pesticidas y fertilizantes. También en este sector se pueden hacer las cosas de otra forma. Y demostrarlo con una certificación. Una de ellas, el Programa Medioambiental para Flores y Plantas (MPS), creado en Holanda en 1993 por el sector de los cultivadores de plantas ornamentales, acredita que la empresa que lo obtiene produce sus flores en condiciones ambientales y sociales más respetuosas.
En España, la alicantina Eligflor es una de las primeras, y de las pocas, productoras de flor cortada que lo tiene, con categoría A. De sus invernaderos salen al año unos 3,5 millones de rosas, 900.000 Anthurium y 400.000 orquídeas Phalenopsis, que cultivan en casi ocho hectáreas de invernaderos. Estas cifras hacen de ella «la primera cultivadora de flor cortada de España. Y también la mayor productora de flor ecológica: el 95 por ciento de nuestras rosas, el 89 de los Anthurium y el 55 por ciento de Phalenopsis lo son», afirma José Miguel Valero, gerente de Eligflor.


Diferencias

¿Qué diferencia a una flor ecológica de la que no lo es? «La ecológica es una flor que no tiene sus poros sellados por productos químicos, con las hojas más verdes y un tronco más esplendoroso, y con un ciclo de vida mucho más largo: las rosas llegan a 15 días y los Anthurium y las Phalenopsis, alcanzan un mes», explica Valero.
Eso, en cuanto al aspecto. En cuanto a cómo ha sido cultivada, en Eligflor controlan las plagas y enfermedades mediante depredadores naturales. «Usamos –prosigue– 15 tipos diferentes: son insectos, hongos, trampas de color, etcétera. Introducimos, por ejemplo, arañas negras que se comen los huevos de las arañas rojas. Se trata de lograr un equilibrio entre "buenos" y "malos" para que no ganen los segundos». Este sistema «propicia una reducción del 95 por ciento de tóxicos químicos, además de requerir una fuerte inversión en I+D+i y la instalación de invernaderos cerrados y aislados, para que no entren plagas del exterior». Como están permanentemente iluminados y climatizados, aunque aislados con pantallas térmicas para reducir el consumo de calefacción, «tenemos un gasto energético alto, que compensamos con una inversión en una planta fotovoltaica que genera la misma energía que consumimos», asegura.
Además, sus cultivos son hidropónicos, ocupan menos territorio y necesitan menos cantidad de abono, con riego por goteo y sistema de recirculación del agua del drenaje, «para reutilizar la que no absorben las raíces, el 30 o el 40 por ciento», dice.
 

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