Hollywood

Usted tiene ojos de mujer fatal

La Razón
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Jardiel Poncela, que era bajito, ingenioso y enamoradizo, con una impenitente afición a los recovecos absurdos del romance, escribió «Usted tiene ojos de mujer fatal», que ahora representan Lara Dibildos y compañía en el Muñoz Seca, pero bien podría ser interpretada a nivel de actualidad internacional trasladada al mundo real con Sarkozy y Carla Bruni en los papeles principales.

Resulta que el presidente francés, a medida que se va haciendo cada vez más famoso, va en cambio perdiendo popularidad entre sus conciudadanos, a los que no les va confundir la grandeur con las tías buenas. Desde su boda le han cogido tirria, como si no fuera de recibo en plena crisis económica dedicarse al amor y el lujo como un Rey Sol, con el lema en los calzones de «El Estado soy yo».

¿Qué tendrá la Bruni que a su paso tiemblan las conciencias? Con lo que gustaba con sus canciones susurrantes de francesita ideal a pesar de su origen italiano, tumbada en el sofá entre satenes, mostrando su larga anatomía como un extenso horizonte de sueños. Su belleza tiene, sin embargo, la marca reluciente de una mujer con pasado, con ese rastro de cenizas que dejan tras sus pies las perfectas devoradoras de hombres. ¿Acaso se teme que una dama de su categoría pueda hacer estremecer los cimientos de la República? Ella sigue con su guitarra y sus anuncios, haciendo que al marido a veces se le escame la legión de honor, pero al hombre se le ve más crecido que nunca. Por más que ya se la vea como una vampiresa, una Jezabel, una Mata-Hari o una Circe con hechizos para convertir al varón en animal irracional. Pero a la tigresa siempre puede dominarla el gato en celo.

 

Todas las papeletas

Sin embargo, el hombre de verdad en estos momentos, por el que clamaba Alaska y tantas féminas en revistas y chats, el macho español con categoría sensible, no deja de ser Javier Bardem, un actor que ha ido limando las asperezas del diamante en bruto para multiplicarse en luminosas facetas de talento.

Se le esperaba en los Goya como quien espera a Godot, pero ya se nos ha convertido en estrella de Hollywood (pasó el tiempo de echar pestes del invasor cine americano). Con «No es un país para viejos», alcanza su joven madurez y el detonante de su fuerza explosiva como actor, con todas las papeletas para llevarse el Oscar. Quedan las apuestas de si la estatuilla se la entregará Penélope Cruz, cambiando el «¡Pedroooo!», por «¡Javieeeer!». Sin olvidar que por ahí también tenemos la música del gran Alberto Iglesias.