¿Por qué fue Bill Clinton sometido a un “impeachment”?

Ante el proceso de destitución de Trump, son muchos los que comparan la situación de Donald Trump con la del demócrata en 1998

Bill Clinton
Jacquelyn MartinAP | AP

En la historia de Estados Unidos, solo tres presidentes han sido sometidos a un “impeachment” o proceso de destitución. El primero fue Andrew Johnson, quien ganó el juicio político en su contra, el segundo fue Richard Nixon, quien dimitió antes de ser cesado por el escándalo del “Watergate”. El último fue Bill Clinton, quien asimismo salió victorioso del caso Lewinski. Realmente, fue Clinton el primer mandatario estadounidense que sufría un verdadero proceso de “impeachment” desde el año 1868.

Precisamente quien fuera el rival de la esposa de Clinton, la primera dama y ex secretaria de Estado Hillary Clinton, es el primero de la década y del milenio en ser sometido a un proceso de “impeachment”. El presidente Donald Trump ha denunciado que se trata de “un intento de golpe” de Estado y ha argumentado que los demócratas están intentando deshacer los resultados de 2016, cuando él ganó en las presidenciales a Hillary Clinton.

Las pruebas contra Trump están claras. ¿Pero por qué fue sometido a un “impeachment” Bill Clinton?

Bill Clinton tenía la coletilla de ser el último presidente en enfrentarse a un “impeachment”. Durante más de dos décadas, ha sido uno de los títulos que han acompañado al ex mandatario demócrata.

Si algo tienen en común tanto el proceso contra Trump como el de Clinton -que se produjo en 1998- es que la sociedad estadounidense estaba y está completamente dividida al respecto. Los “impeachments” dividen a la sociedad estadounidense.

Realmente, el Congreso de EE UU nunca ha logrado echar a un presidente tras el proceso de destitución. Sí que la Cámara de Representantes acusó tanto a Johnson como a Clinton, pero después, en el Senado, ambos evitaron ser condenados.

Nadie en Estados Unidos quiere ser el primer presidente en ser destituido por el Congreso de EE UU.

Hace 21 años, Clinton estuvo a punto de perder su puesto por su ajetreada vida privada.

Monica Lewinsky junto a Bill Clinton, en una imagen de archivo

El affair de Bill Clinton con Monica Lewinsky llevó este sensacionalismo a la capital del país, donde el escándalo siempre ha sido la más alta -y a menudo más vulgar- forma de entretenimiento”, reflexionó en la BBC Nick Bryant, el entonces corresponsal en Washington.

La presidencia Clinton estuvo plagada de ataques republicanos. Una de los voces que más se alzó en su contra fue la de Kenneth Starr, un abogado que comenzó a investigar la Administración Clinton. Primero buscó chanchullos y puntos negros financieros en la etapa anterior del presidente. Analizó todas las compras de inmuebles de los Clinton, pero no halló nada ilegal.

Después pasó a la acción con la vida sexual de Bill Clinton. Primero fue Paula Jones la que acusó a Clinton de acoso sexual en Arkansas. Según recuerda Clark Mindock, de “The Independent”, durante ese juicio, la ex becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky testificó que no había tenido ninguna relación sexual con el presidente. Algo que confirmó el propio Clinton después.

Asumiendo que Clinton cometió perjurio aquel día, Starr lanzó una investigación. Le ofreció a Lewinsky inmunidad para retractarse y confirmar que mantuvo una relación sexual con el presidente. Después de reunirse con el equipo de investigadores de Starr, Clinton admitió en televisión el affaire.

Comenzó el terremoto político. Starr pasó su informe al Comité Judicial de la Cámara de Representantes. Él aseguraba que tenía 11 ofensas que podían ser motivo de “impeachment”, entre ellas la de perjurio.

En aquel momento, la Cámara de Representantes estaba controlada por 228 republicanos y 206 demócratas. En la actualidad, hay mayoría demócrata en la Cámara. Con todo, como recuerda Maribel Hastings, la entonces corresponsal en Washington de “La Opinión” y hoy asesora ejecutiva de America´s Voice, “durante el impeachment de Clinton, hubo demócratas que lo condenaron y que apoyaron el proceso de residenciamiento. Ahora con Trump, los republicanos constituyen un sólido bloque de apoyo y nadie abandona el barco aunque ello suponga negar los hechos o diseminar desacreditadas teorías conspiratorias impulsadas por Rusia”.

El proceso contra Clinton comenzó el 8 de octubre de 1998 y la votación en la Cámara de Representantes tuvo lugar el 19 de diciembre del mismo año.

Después el Senado votó y no condenó a Clinton, al igual que ahora, se necesita una mayoría de dos tercios para destituir al presidente. Sus abogados defendieron que sus actos fueron “moralmente censurables” pero no motivo de “impeachment”. Mientras que los abogados republicanos insistían en que cometió “perjurio” y “obstrucción”. El Senado actual tiene mayoría republicana. Por lo que se prevé que en el juicio de destitución contra Trump, ocurra lo mismo. Clinton terminó su segundo mandato.