¿Quién es el presidente legítimo de Venezuela?

Juan Guaidó, como presidente de la Asamblea Nacional, es el mandatario interino ya que Maduro está usurpando el poder según la Constitución venezolana

Juan Guaidó y Nicolás Maduro
Juan Guaidó y Nicolás Maduro

El miércoles 23 de enero de 2019, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, juró como presidente encargado de Venezuela. Un acto aplaudido por las principales naciones democráticas del mundo; pero que, para los fieles y aliados del chavismo, se convirtió en un ataque a la “democracia” encabezada por Nicolás Maduro.

Desde entonces, ambos “gobiernos” se consideran respectivamente los representantes legítimos de la voluntad del pueblo de Venezuela. Pero en un caso tan confuso y polémico, los demócratas solo pueden hacer una cosa: recurrir al Derecho.

En busca del poder absoluto

Desde que comenzó su mandato al frente de la Presidencia de Venezuela, Nicolás Maduro inició una serie de maniobras para perpetuarse en el poder, designando gente de su confianza y destituyendo a los funcionarios desafectos. Así, se hizo con el control de casi todas las instituciones del Estado. Pero se le resistió la Cámara Legislativa. Para su disgusto, la oposición consiguió la mayoría de la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas del 5 de enero de 2015, y comenzó su legislatura justo un año después.

Desde entonces, el Legislativo trató de contener el creciente poder absoluto del líder chavista. Por lo que, el 1 de mayo de 2017, Nicolás Maduro proclama la creación de la Asamblea Nacional Constituyente. Una Cámara destinada -supuestamente- a la creación de una nueva Carta Magna que sustituiría a la Constitución de 1999. Máximo referente legal del país aprobado, por cierto, durante el Gobierno de Hugo Chávez. Y lo hizo sin preguntar a los ciudadanos mediante un referéndum (algo exigido por el artículo 5 de la misma Constitución).

Para la formación de esta Asamblea Constituyente, el Gobierno de Maduro preseleccionó a 5.000 personas como posibles candidatos para ocupar los 545 asientos. Todos ellos chavistas. De esta forma, el presidente consiguió controlar -de facto- el Poder Legislativo paralelo. Y en consecuencia, el poder normativo supremo de Venezuela con el que pretendía cerrar los hilos de poder.

Legitimidad agotada

La legitimidad como presidente de la República de Venezuela que Nicolás Maduro obtuvo por sufragio en las elecciones de abril de 2013 terminó el día 10 de enero. Y la gran mayoría de observadores internacionales se opusieron a la legitimidad de las siguientes elecciones, celebradas el 20 de mayo de 2018, que estuvieron envueltas de continuas denuncias de irregularidades y sospechas de fraude.

Además de haber sido convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente, y no por el organismo electoral legítimo, tal y como indica la norma. De hecho, viendo los abusos de poder que perpetraba el régimen, sólo acudió a votar un 47% de los 20 millones de ciudadanos inscritos en el censo. El entonces ministro de Exteriores español, Josep Borrell, decía: “A Maduro el 10 de enero se le acaba ese mandato y empieza un mandato en base a unas elecciones que no reconocemos” (....) “este señor a partir del 10 de Enero no es un representante político”.

Pero la oposición respondió ante el vacío de poder. El 23 de enero de 2019, Juan Guaidó juró como presidente interino de Venezuela en virtud de los artículos 350, 233 y 333 de la Constitución de 1999:

Art. 350: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos.”

Art. 233: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreto dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”. (Nicolás Maduro también violó este artículo cuando asumió la Presidencia de forma interina a la muerte de Hugo Chávez, en vez de hacerlo su legítimo heredero, el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello).

Artículo 333: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella" (...) "En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.”

La comunidad internacional, dividida

A pesar de todo el poder acumulado por el chavismo, este movimiento de Juan Guaidó y de la Asamblea Nacional supuso un duro golpe para el régimen. Y el mundo respondió alineándose con uno u otro. Por un lado, Juan Guaidó recibió el apoyo de las principales democracias del mundo, entre ellas España, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Reino Unido, (...). Maduro -por su parte- recibió el apoyo de:

  • El Salvador. Que le retiró su apoyo el 2 de noviembre de 2019 con la llegada al Gobierno de Nayib Bukele.
  • Bolivia. Aunque el presidente Evo Morales no duró mucho en el cargo. Después de su dimisión por las protestas que surgieron tras el fraude electoral en las elecciones del 20 de octubre, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, retiró su apoyo a Nicolás Maduro.
  • México: Haciendo uso del 89 de la Constitución mexicana, el presidente Andrés Manuel López Obrador apoyó la “no intervención” y la “autodeterminación de los pueblos”. Lo que no constituye -en la teoría- un apoyo a ninguno de los bandos.
  • Cuba. La dictadura comunista de los Castro ha sido un fiel aliado del chavismo desde el intento de golpe de estado de Hugo Chávez en 1992, y después de su llegada a la Presidencia en 1999. Y la tentativa de sacar al chavismo del poder supondría un duro golpe para la economía de la isla, que perdería los ingresos del subsidio petrolero.
  • Nicaragua: El régimen de Daniel Ortega emitió un comunicado que rezaba: “Hermanados en el Alba, todos somos Venezuela. America Latina caribeña, cuna de grandes y luminosos seres, reivindica dignidad y grandeza frente al imperio”.
  • Corea del Norte: Venezuela abrió una embajada en el país para expandir los lazos y la cooperación con el régimen de Kim Jong Un.
  • Rusia: El Gobierno chavista tiene una cuantiosa deuda (no se conoce cuál es el monto total) con el Gobierno de Vladimir Putin.
  • Irán: El régimen teocrático del ayatolá Ali Jamenei entiende que el régimen venezolano es una víctima del “imperialismo” de Estados Unidos.
  • Turquía: Según explica el profesor de la Universidad Central de Venezuela, Xavier Rodríguez Franco, el Gobierno de Tayipp Erdogán “es la avanzadilla más importante para los negocios de Caracas, y es la que le permite sortear las sanciones económicas, hacer transferencias de forma opaca y la que le proporciona al régimen la liquidez necesaria para mantener sus estructuras de poder”.
  • China: El régimen de Maduro también contrajo una importante deuda con el Gobierno de Pekín, presidido por Xi Jinping.
  • Varias organizaciones terroristas, como las disidencias de las FARC, el ELN, Hezbollah, Hamás, (...)