Bodo Ramelow, el izquierdista pragmático que contiene a la ultraderecha en Turingia

El dirigente regional aboga para que su tripartito con socialdemócratas y verdes puede gobernar en el futuro Alemania

Thuringia's state parliament elects new State Premier in Erfurt
Bodo Ramelow preside en Erfurt su primera reunión de Gobierno tras ser reelegido el miércoles como presidente de Turingia/REUTERSPOOLReuters

A sus 64 años, Bodo Ramelow, recién reelegido presidente de Turingia en tercera votación con 42 de los 85 diputados del Parlamento de Erfurt, se ha convertido en la víctima de un culebrón político regional con réplicas políticas en toda Alemania. La elección hace un mes del liberal Thomas Kemmerich con los votos democristianos (CDU) y ultraderechistas (AfD) precipitó la dimisión de la mismísima Annegret Kramp-Karrenbauer, llamada a suceder a Angela Merkel, por su incapacidad para evitar que sus colegas de Turingia rompieran el cordón sanitario contra la extrema derecha.

Ramelow, casado tres veces y con dos hijos, nació en Alemania occidental, pero tras la reunificación en 1990 se trasladó al este para emprender una meteórica carrera política en el PDS, heredero del partido único de la desaparecida RDA. Desde los años ochenta, este antiguo líder sindical mantenía contactos con el Partido Comunista Alemán (DKP), motivo por el que fue vigilado por la Oficina para la Protección de la Constitución (BfV) hasta mucho después de ser elegido diputado regional en 1999.

En febrero de 2004, Ramelow fue elegido candidato del PDS a las regionales de Turingia, en las que los ex comunistas obtuvieron su mejor resultado desde la reunificación, un 26,1% de los votos. Un año después, formó parte de las negociaciones con el WASG, el grupo formado por los disidentes socialdemócratas con la política de reformas del canciller Gerhard Schröder, para crear junto al PDS “Die Linke” (La Izquierda).

Pero el “momentum” de Ramelow no tardaría en llegar. En 2014 se convirtió en el primer dirigente de La Izquierda en presidir un “Land” tras cerrar un tripartito con socialdemócratas y verdes. Alineado con el ala más moderada y pragmática del partido, puso en marcha una exitosa política que le granjeó una popularidad del 65% entre los electorales, que le premiaron en las elecciones del pasado octubre con una victoria del 31%. Pero la caída de los socialdemócratas (8,2%) y de Los Verdes (5,2%) dejaron al político en minoría en una Cámara donde los ultras de Alternativa para Alemania (AfD) eran la fuerza más votada bajo la dirección del noenazi Björn Höcke.

Alemania es un país acostumbrado a los pactos de coalición entre los partidos a nivel local, regional y nacional. De hecho, los “Lander” se convierten en un laboratorio político de las coaliciones que en un futuro pueden constituirse en Berlín. Ramelow es la viva prueba de que un tripartito de izquierdas es posible y puede dar buenos resultados. Las últimas encuestas permitirían este escenario como única alternativa para desbancar de la Cancillería a la CDU. Ahora solo queda por saber si el SPD está dispuesto a dar ese paso tras el giro a la izquierda dado en las últimas primarias.