El chavismo vuelve a reprimir las protestas en Caracas

La Guardia Nacional Venezolana lanza gases lacrimógenos contra los manifestantes, liderados por Juan Guaidó

Venezuela's National Assembly President and opposition leader Juan Guaido, who many nations have recognised as the country's rightful interim ruler, takes part in a demonstration in Caracas
Juan Guaido, presidente encargado de Venezuela, encabeza la marcha de hoy en el centro de CaracasMANAURE QUINTEROReuters

No hubo sorpresas. En Venezuela, las manifestaciones políticas suelen tener siempre el mismo destino: el repliegue y la represión. La movilización convocada por Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y reconocido como legítimo gobernante del país por 59 naciones, comenzó una vez reunida una multitud de opositores en una plaza al este de la capital, Caracas. «La dictadura actúa de manera predecible. Sabíamos que enfrentaríamos el despliegue de lo único que les queda. Hagamos que cada policía, cada guardia, cada esbirro vea y escuche que somos más y vamos pa’ encima y juntos», escribió en su cuenta de Twitter el líder opositor antes de acudir al punto de la convocatoria.

Allí estaban ya representantes de gremios profesionales de educadores, enfermeros, médicos, otros trabajadores y líderes de federaciones estudiantiles, los protagonistas de las exigencias sociales contenidas en el Pliego Nacional de Conflicto, un documento que recoge las exigencias populares y cuya respuesta es, en principio, el Plan País que recoge la hoja de ruta para gobernar Venezuela una vez que el chavismo sea desalojado del poder.

Casi al mediodía de este martes, con Guaidó ya presente en el lugar, comenzó la marcha su ruta prevista. El destino era el centro de la ciudad, donde está el Palacio Federal legislativo, sede de la Asamblea Nacional, para que el parlamento sesionara y recibiera formalmente el pliego.

Pero apenas algunos metros más allá, literalmente a unas cinco calles, un numeroso contingente de efectivos policiales ya había preparado un piquete lleno de funcionarios, escudos antimotines, vehículos blindados y equipos para alteración del orden público. Habían bloqueado la ruta anunciada.

Al llegar a ese punto, Guaidó pidió tranquilidad a quienes lo acompañaban, que él se acercaría a los uniformados junto a diputados. «Es el momento de ponerse del lado del pueblo, de dar un paso. Ustedes también están molestos, me lo han dicho. Hoy Venezuela está cumpliendo sus objetivos: estamos visibilizando la lucha, unificamos un pliego de conflicto y desnudamos la dictadura, somos mayoría. Hoy sin duda, si quisiéramos, pudiéramos pasar. Hoy los cobardes se ocultan y son los que les dan las órdenes a ustedes. Ustedes que tampoco tienen cómo completar la comida de la casa», le dijo el presidente del parlamento a los policías que se mantenían en silencio.

El presidente del parlamento anunció que no hacía falta llegar hasta el centro de la ciudad, «que se lo quede la dictadura, con sus militares y sus francotiradores que demuestran miedo», pues la Asamblea Nacional está donde los ciudadanos se sientan representados. De allí que se convocó a que la reunión de los legisladores fuera en Las Mercedes, una zona cercana también del este de Caracas donde ya se había dispuesto la logística de sillas, podio y demás.

Bomba lacrimógenas

La policía no escuchó ni tuvo paciencia. Al instante, lanzaron bombas lacrimógenas para dispersar la movilización opositora, justo cuando Guaidó señalaba a uno de los encargados del cuerpo armado de ser un agente que recibe órdenes del G2 cubano. Hubo asfixia y hubo repliegue. Pero a la fuerza pública le hacía falta más: persiguieron en motocicletas a algunos manifestantes para lanzar más lacrimógenas, incluso a personas de la tercera edad.

En varias ciudades del interior del país también hubo marchas. En Zulia, al oeste, incluso participó en ellas un exministro de Finanzas de Hugo Chávez, Rodrigo Cabezas. En algunas localidades hubo represión.

Más tarde ya Guaidó encabezaba la sesión parlamentaria y recibía el documento. «La dictadura se tiene que ir de una vez por todas, ese es el reclamo que nos une a todos hoy. Yo sé que a veces nos sentimos decepcionados, que no entendemos la estrategia, pero que quede claro: aquí no solo hay una estrategia, hay un plan y tenemos el apoyo. Así que todos a la calle», dijo Guaidó al anunciar que el jueves habrá una agenda de nuevas protestas populares.

¿Ir a elecciones?

Entretanto, el jefe del partido Acción Democrática –uno de los más fuertes de la alianza opositora–, Henry Ramos Allup, reveló que para su organización no hay discusión sobre si participar o no en un próximo escenario electoral. Ello a pesar de que el discurso de Guaidó ha sido que no participarían en una «farsa» electoral. «Preparémonos para ir a las elecciones que la constitución establece, que son las de la Asamblea Nacional. ¿Qué vamos a hacer, dejar que el régimen se apropie de la Asamblea?», dijo Ramos Allup. El político señaló que mantiene la presión para lograr unas presidenciales.

Del otro lado de la ciudad, en el centro, la alcaldesa de Caracas decía que los opositores «nunca entrarán (a esa zona) y los que están adentro saben que no se pueden levantar porque la unión cívico militar es hoy una de las armas más importantes que tenemos».

También, Diosdado Cabello, el jefe del partido de gobierno, dijo que la oposición sabía que no llegaría a la sede del parlamento. Calificó a sus rivales como estafadores, que juegan con la política para enriquecerse y ratificó que el único escenario electoral planteado es para renovar el poder legislativo.

Anunció que este año «las elecciones se van a hacer con máquinas o sin máquinas, pues lo único que se requiere es pueblo. El sistema electoral está allí». Fue su respuesta ante el incendio que el domingo consumió el parque de máquinas electorales almacenados a las afueras de Caracas, cuyas causas no han sido determinadas. Dijo que volver al voto manual –que Venezuela abolió hace más de dos décadas– no implicaría dar más espacio a un posible fraude.