China ya hace negocio con el coronavirus: empieza a exportar millones de mascarillas

Ha quintuplicado su producción en menos de tres meses y produce más de 110 millones diarios. Italia y España, entre los primeros clientes. El primer avión de ayuda chino con material y nueve médicos aterriza en Roma

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Si por algo se ha caracterizado el pueblo chino en las últimas décadas es por haberse sabido adaptar antes que nadie a los nuevos tiempos, en una evolución vertiginosa que le hacen encaminarse hacia la supremacía económica mundial. De la necesidad virtud, parece ser la consigna. De exportar a todo el mundo productos poco elaborados ha pasado a liderar la industria 5G más rápido y más eficientemente que nadie, por mucho que le pese a Donald Trump.

Y ahora parece que la historia se repite, aunque sea a costa del coronavirus. El gigante asiático parece haber aprendido en tiempo récord varias lecciones de la pandemia. Sufrió el primer brote en diciembre pasado y, manu militari, empieza a controlarlo. Ha sabido qué es y cómo abordarlo y en la última semana el número de afectados, en un país con más de 1.300 millones de habitantes, no superan la veintena diaria.

Ahora pretende hacer rentable su esfuerzo de estos meses con la venta de mascarillas tras el esfurerzo titánico realizado para incrementar su producción. Los chinos estaban ya habituados a usar mascarilla antes de la aparición del brote del Covid-19. Las pésimas condiciones de salubridad de algunas fábricas y la tremenda contaminación de ciudades como la capital, Pekín, obligan a ello.

Por ello el coronavirus ya sorprendió al país en diciembre con una industria productora de mascarillas potente, que producía una media de casi 20 millones al día. Cifra que resultó ridícula con la multiplicación instantánea de los contagios. Era vital una reacción inmediata, y esta, como casi todo en China, llegó.

El Gobierno puso en marcha su gigantesta maquinaria, transformó fábricas y no escatimó recursos ni esfuerzos para ello, y ya el 25 de febrero, el país era capaz de producir alrededor de 54 millones de mascarillas faciales al día, incluidas más de 900.000 máscaras médicas N95, según anunció ante la prensa Ou Xiaoli, director del Departamento de Desarrollo Social de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma. La producción diaria de mascarillas era por tanto casi tres veces mayor que la del final de las vacaciones del Festival de la Primavera a finales de enero.

Cuatro días antes, el 21 de febrero, el primer ministro, Li Keqiang, dijo en Pekín, durante una inspección en una fábrica de mascarillas, que China necesitaría redoblar aún más los esfuerzos hasta llegar a producir más de 100 millones al día para satisfacer la demanda nacional.

Otro objetivo cumplido

Hoy, 13 de marzo, China supera los 110 millones de mascarillas diarias. Justo cuando las autoridades sanitarias empiezan a dar por controlada la expansión de la pandemia y aseguran que el “pico” ha quedado atrás. Mirando al exterior y adelantándose al futuro más inmediato, el Gobierno chino ha dejado atrás la orden de restringir la exportación y dado orden a sus fábricas de empezar a vender material sanitario a Italia, el país más afectado, y al resto de Europa dado el elevado “stock” acumulado en menos de tres meses.

Lo confirmó ayer la portavoz de Exteriores Hua Chunying en Twitter. Según su anuncio, China ha enviado ya una primera partida de 1,8 millones de mascarillas y 100.000 reactivos para combatir el coronavirus en el Viejo Continente. “Los suministros serán enviados a Italia, España y a la primera línea”, escribió.

Si la expansión de la pandemia prosigue por Europa, Estados Unidos y el resto del continente americano, las mascarillas chinas ampliarán mercado. Su industria tiene la infraestructura y la agilidad para llevar a cualquier rincón del muindo cualquier producto. ¿Se verá Trump en la necesidad de importar mascarillas chinas o la industria estadounidense será capaz de aceptar el reto y demostrar que ella sabe adaptarse igual de rápido y bien, o mejor, a las catástrofes?

Primera ayuda china

Este viernes precisamente Italia ha recibido un primer avión de China cargado con 30 toneladas de material médico y un equipo de nueve expertos que contribuirán a luchar contra el coronavirus, que ya ha contagiado a 15.113 personas y causado la muerte a 1.016 en el país. Un Airbus A-305 de la aerolínea China Eastern partió de Shangai y llegó de noche al aeropuerto romano de Fiumicino.

En su interior almacenaba 30 toneladas de material médico, entre respiradores mecánicos, ventiladores, electrocardiogramas, decenas de miles de mascarillas que será distribuido entre el Gobierno italiano y los voluntarios que asisten en la crisis, informó Cruz Roja Italiana.

Además llegaron al país, principal foco europeo de la pandemia, nueve expertos, seis hombres y tres mujeres, capitaneados por el vicepresidente de la Cruz Roja China, Yang Huichuan, y por el “ilustre” profesor de reanimación cardiopulmonar, Liang Zongan. Entre los expertos había reanimadores, pediatras y enfermeros que han gestionado la emergencia en China.

El presidente de Cruz Roja Italiana, Francesco Rocca, destacó la importancia de “constituir una red” ante esta situación y celebró que “gracias a la generosa donación china se podrá dar una primera ayuda a los hospitales y operadores sanitarios, en grandes apuros”. El ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio, agradeció en sus redes sociales a China: “No estamos solos”, aseguró.

“Esto es lo que llamamos solidaridad y estoy seguro de que llegará más. No estamos solos. Hay personas en el mundo que quieren ayudar a Italia”, afirmó el ministro Di Maio, avanzando la voluntad de otros países, que no citó, de contribuir a paliar la emergencia, informa Efe.