Internacional

La UE da luz verde a Albania y Macedonia del Norte como candidato a la adhesión

Francia levanta su veto después de que Bruselas endurezca el proceso de ampliación

Las capitales europeas dieron ayer luz verde a comenzar el proceso de adhesión a la UE de Albania y Macedonia del Norte. Con este paso, los Veintisiete no solo dan una buena noticia a estos dos países que llevaban años anhelando este anuncio, sino que también quieren demostrar que la crisis del coronavirus no ha trastocado las prioridades europeas hasta el punto de hacerle olvidar sus objetivos a medio y largo plazo. Tras la salida de Reino Unido, seis Estados de los Balcanes hacen cola para formar parte del proyecto europeo y Bruselas considera que ésta es una oportunidad histórica que no puede dejarse pasar, en un momento en el que otras potencias como China y Rusia están aumentando peligrosamente su presencia en la región. “Es una buena noticia que la UE siga centrada en asuntos importantes en momentos de grandes desafíos y siendo capaz de tomar decisiones”, aseguró ayer por videoconferencia la secretaria de Estado Croata de Asuntos Europeos, Andreja Metelko, país que ostenta la presidencia rotatoria del club.

Ahora esta decisión tiene que ser aprobada por procedimiento escrito por las capitales para que los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete den su respaldo político en la cumbre de mañana por vía telemática. Todavía se desconoce cuándo comenzarán de facto las negociaciones, ya que primero deberá consensuarse un calendario. El último país en convertirse en miembro del bloque comunitario fue Croacia en 2013; Serbia y Montenegro negocian desde 2014 y 2012 respectivamente y Kosovo y Bosnia siguen esperando poder convertirse oficialmente en candidatos.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Durante el pasado mes de diciembre, Francia lideró el veto a dar este paso y propuso realizar modificaciones en el proceso de adhesión con el objetivo de que fuera más duro. La fiera oposición del presidente francés, Emmanuel Macron, que también contó con el apoyo de capitales como La Haya, produjo un profundo malestar en el resto de las cancillerías -sobre todo en la alemana- en el Parlamento Europeo y también en el Ejecutivo comunitario. La antigua Comisión Europea presidida por Jean Claude Juncker se marcó como objetivo el año 2025 para la entrada progresiva de los países de los Balcanes dentro del club y el Ejecutivo de Von der Leyen no ha tirado la toalla, pese a las dificultades.

La Comisión Europea escuchó las quejas de Macron y el pasado mes de febrero presentó una propuesta que recogía muchas de las reivindicaciones francesas y que ha sido bien aceptada por el resto de las capitales, por lo que se espera que pueda ser aprobada con celeridad y que afecte de manera directa la negociaciones de estos dos países de los Balcanes y a los candidatos venideros. El Ejecutivo comunitario propone poder reabrir capítulos de las negociaciones que ya se daban por cerrados, suspender las conversaciones en alguno de ellos o incluso todo el proceso, en caso de derivas que vayan en contra del respeto al Estado de Derecho y el funcionamiento de las instituciones democráticas en el país. También se mantiene la posibilidad de suspender los fondos de preadhesión, aunque si los países candidatos progresan verán como pueden acceder a ciertos recursos -antes sólo dirigidos a los miembros de pleno derecho del club, como los fondos regionales- o a ciertas políticas, como el programa de intercambio de estudiantes Erasmus.

Un largo camino

Además, en este nuevo proceso, las capitales tienen un control más directo a la hora de evaluar los avances y redactar los correspondiente informes, que hasta el momento dependen tan solo del criterio de la Comisión Europea. El propósito es enmendar algunos de los posibles fallos cometidos en la Ampliación a los países del Este, cuya deriva autoritaria, sobre todo en el caso de Polonia y Hungría, supone un quebradero de cabeza para la diplomacia europea.

A pesar de que el proceso se adivina tortuoso a partir de ahora, esta luz verde era necesaria como modo de premiar los esfuerzos de los últimos años. En el caso de Macedonia del Norte un nuevo portazo resultaba muy delicado debido a los avances realizados por el país para resolver sus problemas territoriales con la vecina Grecia y que han propiciado su cambio de nombre. De hecho, el entonces primer ministro macedonio y responsable de las negociaciones con Atenas acabó dimitiendo y convocando elecciones tras en “no” francés en el mes de diciembre. Aunque aún se desconoce si la cumbre sobre los Balcanes Occidentales en Zagreb (Croacia) podrá celebrarse en el mes de mayo o en qué formato, con este anuncio los países europeos consiguen cumplir lo prometido en los plazos fijados. “Estoy encantada de que los Estados miembros hayan dado luz verde a iniciar las conversaciones de adhesión”, se felicitó ayer la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, vía Twitter.

Como modo de superar las reticencias de algunas capitales en el caso de Albania –España era uno de los Estados partidario de separar las dos candidaturas- los países europeos serán más duros con Tirana y le pedirán reformas en su sistema electoral, la financiación de los partidos políticos y el funcionamiento de algunos de sus tribunales superiores.