Los países estafados por China en la venta de material sanitario

Además de España, Ucrania, Turquía y Países Bajos han recibido lotes de mascarillas y test defectuosos de empresas chinas

Coronavirus.- Un millón de test rápidos llegarán este lunes a Madrid desde Shangái en un avión militar
Varios trabajadores en Shangai cargan el avión del Ejército del Aire con material sanitario para luchar contra el Covid-19 MINISTERIO DE DEFENSA

España no ha sido el único país que ha sido engañado por una empresa china con material médico para hacer frente a la crisis sanitaria del coronavirus. República Checa, Alemania, Ucrania y Países Bajos, entre otros, también han sufrido contratiempos -aunque no siempre motivados por compañías del gigante asiático- en su afán por adquirir productos médicos y sanitarios.

La polémica calidad del material que han enviado a países europeos ha sido tal que la embajada china en La Haya ha subrayado este lunes que es “normal que surjan algunos problemas durante la cooperación”, como el lote de 600.000 mascarillas defectuosas en Países Bajos. En un comunicado, el embajador Xu Hong aseguró haberse enterado por los medios del problema surgido con “algunas mascarillas compradas” a China por el Gobierno holandés y asegura que, desde entonces, está siguiendo de cerca la investigación en los Países Bajos y espera que “este incidente aislado no afecte la cooperación” entre ambos países.

Turquía

En Turquía, el Gobierno compró 350.000 kits a empresas privadas chinas, un pedido en el que hallaron un número sin especificar de unidades defectuosas. Ateş Kara, miembro del comité asesor científico de coronavirus del Gobierno turco, dijo que el margen de error en las pruebas era demasiado alto, lo que ofrecía un aumento de falsos negativos. “Queríamos que todas las pruebas fueran totalmente precisas”, dijo.

Países Bajos

La mitad de un lote de 1,3 millones de mascarillas, del tipo FFP2, usadas por los proveedores de atención médica para tratar a pacientes críticos contagiados con el COVID-19, resultaron ser defectuosas, poniendo en riesgo a médicos y enfermeras, porque no cumplen con los requisitos de seguridad y protección. En su mayoría, no se ajustan bien a la cara o tienen membranas -los filtros que deben detener las partículas del virus- que no funcionan correctamente.

Según ha confirmado el Ministerio de Sanidad, ya se han recuperado todas las mascarillas defectuosas que se habían repartido entre los hospitales, después de recibir la semana pasada un lote urgente desde China para suplir la demanda entre los médicos, dada la gran escasez de material que resulta de la crisis del coronavirus.

República Checa

En República Checa también han tenido problemas con pedidos a China. En concreto, el país europeo recibió un envío en el que hasta el 80 por ciento de 150.000 kits portátiles y rápidos de prueba de coronavirus eran defectuosos. Los tests pueden producir un resultado en 10 o 15 minutos, pero generalmente son menos precisos que otras pruebas. Debido a la alta tasa de error, el país continuará confiando en las pruebas de laboratorio convencionales, de las cuales realizan alrededor de 900 por día. El Ministerio de Salud checo pagó 546.000 dólares por 100.000 kits de prueba, mientras que el Ministerio del Interior pagó los otros 50.000.

Alemania

Alemania también fue estafada, pero en su caso no por ninguna empresa china. La Oficina de Aduanas había hecho un pedido de seis millones de mascarillas tipo FFP2 a uno de sus proveedores en Kenia para abastecer a las fuerzas armadas alemanas. Los paquetes tenían que haber llegado el 20 de marzo, pero se esfumaron en el aeropuerto de Kenia. Se desconoce aún qué hacía el material en África ni cómo se ha perdido, pero el gobierno aseguró que las arcas del país no habrían resultado mermadas y que no habrían perdido los 241 millones de euros que costaba el lote.

Borrell recrimina a China su generosidad

Las quejas surgen a medida que aparecen críticas a la ayuda salida desde China a países europeos. Josep Borrell, Alto Representante para la Política Exterior de la UE, publicó hace unos días un polémico artículo en el que decía que la China está ganando “la batalla de relatos” en esta crisis sanitaria y alertaba de “la política de generosidad” de Pekín con envíos de material presuntamente a cambio de favores políticos.

Borrell escribía: “Se dice a veces que las guerras no se ganan con tácticas o incluso con estrategia, sino con logística y comunicaciones. Esto parece ser cierto también para el COVID-19: quien mejor organice la respuesta, aprovechando rápidamente las enseñanzas extraídas en todo el mundo y comunicando con éxito con los ciudadanos y el mundo en general, saldrá fortalecido”.

Según unas primera informaciones, Huawei habría anunciado su intención de parar el envío de material médico a Europa, pero después, la multinacional china ha dejado claro que no tiene previsto interrumpir su programa de donaciones de material sanitario hacia los países europeos. “Huawei no está reduciendo sus donaciones de mascarillas” y se encuentra “trabajando con sus clientes y partners para mantener la estabilidad de las redes, que resulta crucial para que todas las personas puedan mantenerse conectadas en este periodo”, desmintiendo así un descenso en el número de envíos de este material sanitario.