Michael Ignatieff: “No sé si los españoles podrán confiar en su Gobierno”

El pensador y rector de la Universidad Centroeuropea de Budapest defiende que la pandemia evidencia “la importancia de tener un buen líder al frente”

El escritor canadiense Michael Ignatieff
El escritor canadiense Michael Ignatieff

Michael Ignatieff (Toronto, 1947) es uno de los pensadores más respetados y escuchados. Discípulo de Isaiah Berlin, es autor de libros como «Sangre y pertenencia» y de artículos en los que explora conceptos como libertad, nacionalismo, humanitarismo y guerra. En el pasado trabajó como periodista y profesor en Cambridge, Oxford y Harvard. Actualmente es el rector de la Universidad Central Europea en Budapest, fundada por el magnate estadounidense de origen húngaro George Soros, enfrentado al primer ministro húngaro Viktor Orbán, enemigo declarado de la democracia liberal. En 2005, Ignatieff se presentó como candidato del Partido Liberal de Canadá, pero sufrió un estrepitoso fracaso que posteriormente narró en el libro «Cenizas y fuego». En una entrevista telefónica con LA RAZÓN, Ignatieff piensa detenidamente y se toma su tiempo antes de responder. Dice que ama España, donde acumula amigos y experiencias.

En los primeros momentos de esta crisis hemos visto dos reacciones por parte de los gobiernos: cooperación y aislacionismo. ¿Acabará imponiéndose alguna de las dos vías?

En este tipo de crisis todo el mundo se hace una pregunta: «¿Quién va a protegerme?». Y la respuesta más habitual es: el gobierno de mi país. Nadie mira o busca ayuda en la ONU ni en la Organización Mundial de la Salud o en la Unión Europea o en otra organización transnacional. Todo el mundo mira a su gobierno. Este fenómeno es muy importante, y significa que el Estado es un actor clave que garantiza la sanidad pública y la integridad de las personas. Las fronteras europeas, que se habían difuminado, han vuelto a levantarse y lo volverán a hacer siempre que se produzca otra emergencia sanitaria. Los países están cooperando, pero muy poco. Alemania no ayudó a Italia, China envió algo de ayuda a España, pero básicamente España está sola.

¿La gestión nacional entonces ha primado sobre la cooperación internacional?

No hay alternativa aquí. No se trata de nacionalismo sino de cuan competente es un gobierno nacional. No quiero que un gobierno, el gobierno de España, sea nacionalista, lo que quiero es que el Gobierno de España sea competente y que proteja a la gente que lo eligió. Eso es lo que quiere todo el mundo.

La pandemia nos une porque atemoriza y amenaza a todos, pero subraya las desigualdades. ¿Seremos sociedades más divididas?

La crisis nos expone a una paradoja. Sabemos que el virus nos amenaza a todos pero nos expone a grandes divisiones. Amenaza más a la gente mayor que a los jóvenes, amenaza más a los pobres y a las personas marginadas. Todos estamos en riesgo a priori, pero lo que hemos aprendido es que no todos tenemos el mismo riesgo, sino que el riesgo está muy distribuido y que está aumentado las divisiones sociales. La gente joven se ha tenido que quedar en casa para no poner en peligro la salud de sus padres y abuelos. Aquellos que tenemos trabajos seguros como yo hemos pasado fácilmente el confinamiento pero los que han perdido su trabajo y viven en apartamentos pequeños con varios niños, para esos esta experiencia es una pesadilla. La pandemia nos ha dividido más que unido y ha expuesto nuestras debilidades. Pensábamos que había asistencia médica para todos, pero hemos visto que algunos están más protegidos que otros. La pandemia es una historia sobre la desigualdad, y eso es algo alarmante y amenazador.

¿La democracia saldrá fortalecida en Europa?

La democracia saldrá más fuerte en Alemania, donde las autoridades públicas estaban más preparadas, la cooperación con el sector privado ha sido excelente, y la relación entre las administraciones central y regionales funcionó bien. La democracia se fortalecerá también en Austria y Dinamarca, porque actuaron rápido. Espero que se fortalezca en Italia, donde han pasado por una experiencia terrible, igual que en España. No sé realmente qué va a pasar en España. Yo me pregunto, ¿confiarán los españoles más en su gobierno ahora que antes de la crisis? España ha tenido una de las experiencias más terribles de todo el mundo. Sería insensato por mi parte, alguien de fuera, pero que al mismo tiempo ama España, ponerme a criticar al Gobierno español. Eso es algo que le corresponde a los españoles.

Esta parece la catástrofe más predecible de nuestra era, anticipada por numerosos científicos. ¿Qué ha pasado?

Mucha gente predijo que la aparición de un virus supondría una gran catástrofe social y económica, pero la gente no escuchó. El presidente de Estados Unidos fue avisado por sus servicios de seguridad que una posible pandemia representaba una de las mayores amenazas para la seguridad nacional. La gente leyó estos informes y los guardó en un cajón. Es algo muy humano. Si lees «La Peste» de Camus al principio nadie creía en una plaga cuando comenzaron a aparecer las primeras ratas muertas. Es muy humano negar las noticias malas y refugiarnos en una ilusión. Es muy inquietante que hagamos eso porque ya hemos tenido epidemias como el SARS o el Ébola recientemente, no hemos aprendido la lección. Pero esta pandemia cambiará todo. A partir de ahora todos los gobiernos tendrá máscaras, ventiladores y equipos de protección. Estaremos preparados para la siguiente, pero no estábamos preparamos para ésta.

Los gobiernos asiáticos (algunos de ellos democracias avanzadas) han sido más responsables y efectivos que los gobiernos occidentales. ¿Tiene una respuesta?

Una respuesta sería que Corea del Sur y Taiwán respondieron antes porque están más cerca del foco. En Corea del Sur actuaron bien porque el brote estaba muy localizado y vinculado con un grupo religioso, así que fueron capaces de aislarlos rápidamente. No hay duda de que los países asiáticos reaccionaron de una forma sorprendente porque son países ricos, tienen buenos sistemas sanitarios y porque tienen buenos líderes.

¿Quizá el liderazgo ha sido más determinante? En Estados Unidos y en Francia eran conscientes del peligro y actuaron más tarde incluso que en España. Macron no canceló las elecciones municipales el 15 de marzo...

Sí, estoy de acuerdo. Macron cometió muchos errores. El único líder que no ha fallado ha sido Angela Merkel. Ella entendió muy rápido la gravedad del virus. Es también una cuestión de experiencia. Merkel lleva 14 años gobernando y conoce muy bien el sistema alemán y, además, tiene formación científica. Esta situación ha revelado la importancia del liderazgo. Mucha gente dice que no es relevante quién gobierna, pero es un error. Es muy importante quien está al frente de un país. Por eso las elecciones importan y por eso la democracia importa. Cada vez que la gente vota debería preguntarse ¿estará esta persona al frente la próxima vez que suceda algo terrible y estará preparado para protegerme? Son buenas preguntas que la gente se tendría que hacer en España y en cualquier otro lugar.

¿Cree que la vigilancia tecnológica y las aplicaciones de rastreo que invaden nuestra privacidad se mantendrán una vez haya pasado la crisis sanitaria?

Esta tecnología seguirá con nosotros y seguro que será desarrollada todavía más. Yo estoy a favor de tener una buena tecnología de seguimiento. Cuando viajo me gustaría saber dónde están los riesgos. Lo que sí vamos a tener que hacer es recalibrar cuidadosamente el equilibrio entre la libertad y la vigilancia. Lo que hacemos en una emergencia es aceptable pero deja de serlo cuando la crisis se ha terminado.

¿Qué es lo más urgente que habría que arreglar cuando todo esto haya pasado?

El cuidado y la atención a los mayores. En esta crisis se ha revelado el escándalo en mitad de la pandemia. En el pasado hablamos de cuidar a nuestros mayores pero les pusimos en peligro. Eso ha sido así en cualquier parte y ahora habrá que arreglarlo. Eso significa que la sociedad española tendrá que pagar para que sus mayores reciban un cuidado adecuado. Eso será un cambio importante.

¿Será esta crisis para la UE más destructiva de lo que puede ser el Brexit con la salida del Reino Unido?

Puede ser muy destructiva, sí, pero dependerá de la cantidad de dinero que pongan los países para el fondo de reconstrucción y especialmente de la posición de los países del norte de Europa. Se trata de culpabilizar a las víctimas. España es una economía moderna y desarrollada con un buen sistema sanitario. Así que, ¿es todo esto culpa de los españoles? ¿es culpa de los italianos haber sufrido tanto en esta crisis? No. Es momento de la solidaridad y no de la culpa. Lo realmente aterrador es que lo sucedido en Bérgamo, y en el norte de Italia, podía hacer sucedido en cualquier otro lugar de Europa. Eso es lo que necesitamos recordar.

Me temo que políticos de ciertos países del norte no comparten esta visión.

Pero están equivocados, porque lo que no entienden es que lo sucedido tiene mucho que ver con el azar. España e Italia tienen buenos hospitales por eso el elemento del azar tiene un papel importante. Es verdad que aún no conocemos la historia completa, no sabemos por qué se produjo ese brote tan terrible en el norte de Italia. Es posible que fuera a través de personas que llegaron desde Wuhan. El vuelo procedente de Wuhan podría haber aterrizado en Barcelona, en Copenhague o en Amsterdam, pero aterrizó en el norte de Italia. No se puede ser solidario si lo que tienes es culpas para los demás.

Los políticos españoles no entienden esto...

Es un desastre. Pero también es el momento de ver cuáles son los errores que todos cometimos. Los conservadores han estado en el poder, los socialistas han estado en el poder, y nadie cuidó debidamente de los mayores ni de las residencias. Ningún partido. Pasa igual en Reino Unido, en Francia, en Italia. Mi conclusión es que yo no llevaría bajo ninguna circunstancia a mis padres a una residencia. Punto. Ha sido una desgracia.

¿Hará esta crisis que la gente actúe y se comporte de una manera más solidaria?

No creo que la naturaleza humana cambie mucho. Hemos tenido todos una experiencia dura al ver en qué hemos fallado. Hemos fallado en proteger a nuestros abuelos y al mismo tiempo hemos visto gente protagonizando actos de valentía en nuestros hospitales. Espero que esto sirva para que todo el mundo entienda lo importante que es el sistema público sanitario y que se entiende que todos tenemos que pagar para mantenerlo, que la fiscalidad es una forma de solidaridad. Paren de quejarse cuando se les pida pagar por residencias y hospitales decentes. Pagar impuestos hace que haya gente que evita que muera otra gente. Las empresas y los particulares tienen que pagar impuestos y tenemos que asegurarnos de que se hace. Y no lo hemos hecho, nos olvidamos y nos ha penalizado y ahora hay cerca de 25.000 muertos porque no hicimos correctamente algo que había que haber hecho.

La cultura del saludo y del afecto físico puede desaparecer durante un largo tiempo si el distanciamiento social se prolonga. ¿Cómo vamos a cambiar en este sentido?

Tendremos que juntar las manos e inclinar la cabeza, sonreír más. No podremos abrazarnos y besarnos como solíamos hacer. Va a ser un mundo diferente. Me temo que habrá más suspicacias con el extraño. Es una paradoja porque por un lado dependemos más que nunca de los extraños, nuestras vidas están en manos de sanitarios que no conocemos en los hospitales, pero si ellos no fueran gente valiente podríamos morir. Dependemos más que nunca de los extraños, pero a la vez desconfiamos más de los extraños porque no sabemos si están contagiados. La solución es más información, más pruebas de detección para que sepamos dónde está el riesgo. No hay escapatoria. Acabaremos con la solidaridad a menos que dispongamos información sobre los riesgos. Si no hacemos test, la gente dejará de ir a los bares y a los lugares públicos porque no sabremos dónde estamos seguros.