Entierros “exprés” en Nicaragua mientras Daniel Ortega minimiza el impacto del virus

Médicos y personal sanitario denuncian que el Gobierno no incluye como víctimas del Covid-19 a decenas de fallecidos por neumonía

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, volvió a minimizar este lunes la pandemia del COVID-19, y aseguró que su Gobierno ha logrado contrarrestarla. En un mensaje a la nación transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión desde su residencia, el mandatario dijo que en esta época del año siempre hay defunciones por neumonía, y que ahora hay “algunas” vinculadas con el coronavirus.

Al leer un informe del Ministerio de Salud, Ortega indicó que entre el 1 de enero y el 15 de mayo pasados murieron en su país al menos 309 personas por neumonía, la tercera cifra más alta del último lustro. La superaron en los últimos cinco años las 329 muertes registradas en 2016 y las 312 de 2015, precisó.

Sin embargo, según publica The Guardian, los médicos y los trabajadores sanitarios denuncian que las muertes por coronavirus se atribuyen a la hipertensión, la diabetes o enfermedades respiratorias, y las víctimas son llevadas a toda prisa para ser enterradas en la oscuridad de la noche. Estos “entierros exprés” se hacen con ataúdes sellados y cuerpos envueltos en plástico, según lo recomendado por el Ministerio de Salud del país en muertes por coronavirus, pero los muertos no están incluidos en la cifra oficial de muertes de Covid-19.

El hospital nicaragüense alemán es la única instalación en el país designada oficialmente para manejar casos de coronavirus, pero el acceso ha sido severamente restringido, con paramilitares armados que impiden la entrada de periodistas o familiares.

Mientras que las cantidades más bajas en ese período fueron 215 fallecimientos en 2018, cuando estalló una crisis sociopolítica que dejó cientos de muertos, 222 en 2019 y 289 en 2017, detalló. El líder sandinista observó que las muertes por neumonía han vuelto a repuntar este año y que en las 309 que se contabilizan hasta ahora van incluidas “algunas que tienen que ver, indiscutiblemente, con esta pandemia”.

Hasta el martes pasado Nicaragua acumulaba 25 casos confirmados, con 8 fallecidos, para una tasa de letalidad del 32 %, la más alta de América, según las cifras oficiales. El Ministerio de Salud ofrecerá este martes su informe semanal sobre la situación del coronavirus en este país centroamericano.

El Observatorio Ciudadano nicaragüense, que localiza de forma independiente casos de COVID-19 no reconocidos por las autoridades, registra 233 muertos y 1.270 personas sospechosas de contagio. Ortega, que se hizo acompañar de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo; del titular de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, y de la ministra de Salud, Martha Reyes, sostuvo además que su Gobierno ha logrado “contrarrestar la pandemia”.

Consideró que las muertes que se registran hasta ahora corresponden a “un ciclo normal de fallecimientos por neumonía, donde no todos estos (casos) tienen que ver con el coronavirus”.

Ortega no sale de su residencia

Ortega, que compareció desde su residencia, que además es Casa de Gobierno y sede de la Secretaría General del gubernamental Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se ha declarado en contra de la campaña "Quédate en casa" porque, a su juicio, destruiría la economía del país, que se ha contraído en los dos últimos años y es mayoritariamente informal.

El líder sandinista ofreció ese mensaje en ocasión del 125 aniversario del natalicio del héroe nicaragüense Augusto César Sandino (1895-1934). Sin embargo, a diferencia de años anteriores en que lo conmemoraba con un baño de masas en el municipio de Niquinohomo, ciudad de origen de Sandino, conocido como el “general de hombres libres”, en esta ocasión lo hizo desde su residencia.

Desde que fue declarada la pandemia, el 11 de marzo pasado, Ortega ha comparecido en tres ocasiones, pero ha evitado el contacto con sus bases. El Ejecutivo nicaragüense ha sido criticado por diversos sectores por promover eventos masivos y aglomeraciones, a contracorriente de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por no establecer restricciones ni suspendido las clases en medio de la pandemia. Diversos sectores del país han criticado a Ortega por mandar a los ciudadanos a exponerse al COVID-19, en tanto él y su familia no salen de su residencia.