Así son las kilométricas colas que soportan los venezolanos para obtener gasolina

La situación de crisis es tal en Venezuela que, pese a ser uno de los países con mayores reservas petrolíferas, se ha empezado a racionar el combustible

La situación se hace cada día más difícil en Venezuela, donde a la crisis económica se une la sanitaria y social causada por el coronavirus. Uno de los dramas que a diario tienen que sufrir los ciudadanos del país es la necesidad de soportar colas kilométricas para obtener gasolina en un país con una de las mayores reservas petrolíferas del mundo.

Así, es habitual observar a los venezolanos esperar durante horas y horas para poder repostar sus vehículos bloqueando incluso las autopistas, como es el caso de las imágenes del vídeo que acompañan esta información, donde se puede ver cientos de coches ocupando el arcén de una de las autopistas de circunvalación de la capital del país a la espera de poder llenar sus depósitos de combustible.

El país petrolero mantiene su estado de alarma por el coronavirus, mientras pierde el control de las calles por la falta de crudo. Las importaciones de gasolina que presuntamente organizaba el gobierno de Maduro no han sido suficientes para satisfacer las necesidades de los ciudadanos que se aglomeran en largas colas durante varios días para poder llenar sus tanques hasta un total de 20 litros, el máximo permitido por la regulación establecida por el Presidente desde principios de abril.

Paralelamente, en las calles, florece la reventa de contrabando de la gasolina, donde el precio del combustible vendido por comerciantes informales llega a ser el triple.

Las colas en los lugares próximos a las gasolineras son tan largas que los empleados han comenzado a repartir números con turnos para organizar la espera. La necesidad ha empujado a muchos venezolanos al contrabando.

La competencia por el combustible está tan descontrolada que incluso se hacen sobornos con él. Cuando el ciudadano volvía el miércoles a la gasolinera para recoger su numero, fue interceptado por un control policial en el que le exigieron presentar varios documentos de su vehículo.

“Me pidieron un montón de papeles, pero no los tenía todos, algunos nunca los llevo encima porque no son necesarios. Los policías me dijeron que se iban a llevar el coche en la grúa. Solo después de un rato acordamos que por veinte dólares me dejaban pasar. Solo tenía quince en efectivo así se llevaron esa plata y lo completaron sacándome cuatro litros de gasolina del tanque.”