El rompecabezas de la “rentrée” de Boris Johnson

La pandemia, el Brexit comercial y el desplome de la economía auguran un otoño caliente de un primer ministro británico en el punto de mira

Este miércoles, millones de alumnos de Inglaterra regresaron a los colegios después de casi seis meses de ausencia. Pero no fueron los únicos que tuvieron que volver a ponerse al día con sus obligaciones. Boris Johnson volvió a Westminster para someterse al primer control parlamentario desde el parón veraniego, con la gestión del coronavirus y el Brexit como tareas principales a abordar.

El primer ministro de Reino Unido ha vuelto para rendir cuentas ante el Parlamento y ante un líder de la oposición que le ha acusado de “ir improvisando según avanzan los días”. Keir Starmer, quien se convirtiera en la principal amenaza de Boris Johnson apenas unos días después de comenzar el encierro, ha mantenido un duro enfrentamiento con el líder conservador por la gestión de los últimos meses.

El líder laborista ha criticado al Gobierno británico, señalando que incluso un parlamentario conservador calificaba la gestión como “un megadesastre un día tras otro”. Las críticas hacia Johnson y su Ejecutivo se cimentan, entre otros, en los continuos bandazos que han dado recientemente a la hora de afrontar la vuelta al colegio y la seguridad de los alumnos y profesores.

Precisamente este miércoles han regresado a las clases millones de alumnos ingleses, con la incertidumbre sobre el riesgo real de ser contagiados y las medidas impuestas para evitarlo. Una vuelta que ya se produjo en Escocia e Irlanda del Norte hace unas semanas, aunque con un resultado todavía dudoso, ya que al menos 100.000 alumnos escoceses no se habrían reincorporado aún a las aulas por miedo al contagio.

Dentro de los bandazos que ha dado el Gobierno de Boris Johnson en este terreno, destaca el referente al uso de mascarillas en los colegios. Mientras que en un primer momento se descartó por completo su obligatoriedad, hace unos días se impuso su uso a los mayores de 12 años en las zonas comunes de los centros escolares situados en las zonas más afectadas por la pandemia. En Escocia e Irlanda del Norte, con competencias en educación, es obligatorio su uso en todos los centros de educación secundaria.

Pero la gestión del coronavirus no es el único problema que deberá afrontar Boris Johnson en los próximos meses, a pesar de seguir siendo el país europeo más afectado hasta ahora, con más de 40.000 fallecidos. En el horizonte asoma una fecha, el 31 de diciembre, y dos palabras, el “no acuerdo”.

El Brexit se hizo oficial el 31 de enero, pero el trabajo no estaba terminado y quedaba lo que, para muchos, es la tarea más complicada: llegar a un acuerdo comercial. Con el final de 2020 como límite, muchos expertos ya anticipaban que sería muy complicado establecer un pacto a tiempo. Pero nadie contaba con el coronavirus y su consecuente parón para las negociaciones. La salida abrupta cada vez es una posibilidad más real.

Aunque las conversaciones han seguido adelante durante estos meses, las posturas aún se mantienen bastante separadas, sobre todo en lo que respecta al acuerdo pesquero. A pesar de que desde el Gobierno británico calificaban como una “revisión útil” la reunión de este martes entre el negociador de la UE, Michael Barnier, y su homólogo en el Gobierno británico, David Frost, la realidad parece muy distinta.

Barnier aseguraba, de vuelta en Bruselas, que está “preocupado y decepcionado” por la postura de Reino Unido en las negociaciones y no descarta que se produzca la temida salida sin acuerdo en enero. Hay que recordar que los negociadores no podrán esperar hasta el último momento, ya que 26 de noviembre deberá haberse presentado el acuerdo ante el Parlamento Europeo para su posterior ratificación.

La versión de la UE, a través de Michel Barnier, es que ya se han hecho numerosas concesiones ante Reino Unido y que es ahora labor de sus homólogos británicos el ceder en algunas de sus peticiones. El principal escollo que queda por definir son las cuotas pesqueras, petición especial del Gobierno británico, y que parecer estar encallando las negociaciones.

“Un acuerdo todavía es posible y sigue siendo nuestro objetivo, pero está claro que no será sencillo conseguirlo”, advierten desde el Ejecutivo de Boris Johnson.

Y en medio de las negociaciones por la futura relación entre Reino Unido y los países de la Unión Europea, el Gobierno británico continúa reaccionando al aumento de casos de coronavirus en algunos de estos países. La cuarentena obligatoria de dos semanas impuesta, entre otros, a todos los viajeros procedentes de España, podría afectar también a Portugal y Grecia. Dos destinos muy turísticos que podrían pasar a formar parte de esta lista debido al aumento reciente de casos.