Boris Johnson ante la pandemia: una criticada gestión a base de volantazos

La titubeante gestión de la pandemia ha provocado una caída de los apoyos al Gobierno en los sondeos

El coche oficial del premier Boris Johnson se vio involucrado este miércoles en una colisión después de que un manifestante tratase de abalanzarse sobre el vehículo a su salida de Westminster. El individuo participaba en una concentración de varias personas que protestaban contra la política del Turquía sobre la minoría kurda.

Al lanzarse a la carretera para tratar de interceptar el Jaguar en el que viajaba el líder tory, el frenazo provocó que uno de los vehículos de la escolta colisionara con la parte trasera. La Policía arrestó al individuo y la caravana continuó su trayecto hasta Downing Street, donde un portavoz declaró que el incidente no había provocado heridos.

El episodio refleja de alguna manera la mejor metáfora de la gestión actual del Gobierno: a base de volantazos y con frenazos bruscos que, en última instancia, provocan colisiones con el electorado, que se traducen en fuertes caídas de apoyo al inquilino del Número 10 en los sondeos.

La pandemia está haciendo cada día más mella en el liderazgo del primer ministro. Las cifras de muertos desde luego no ayudan. El Reino Unido sigue siendo el segundo país más afectado del mundo por el covid-19, tan sólo por detrás de los Estados Unidos.

Los fallecidos superan ya los 42.000. El líder tory afronta presiones incluso dentro de sus propias filas, algo que queda patente, según sus críticos, en sus frecuentes cambios de opinión, desconocimiento de muchos aspectos del Gobierno y su tendencia a depender únicamente de un pequeño círculo de asesores y ministros afines, que no cuestionan ahora su estrategia de desescalada que llevó este lunes a reabrir en Inglaterra todos los comercios de venta de productos no esenciales y la reapertura de las aulas de algunos alumnos de educación secundaria.

Pese a que en los planes iniciales estaba reabrir todos los cursos de primaria, finalmente no ha sido posible tras las advertencias de los expertos y los propios maestros al cuestionar que se pudieran mantener los dos metros de distancia de seguridad.

En este contexto, el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, volvió a cuestionar en la Cámara de los Comunes la gestión del primer ministro, al subrayar que ha dado marcha atrás en varias decisiones desde que comenzó la pandemia de coronavirus.

Lo cierto es que durante las sesiones semanales de los miércoles de control al Gobierno se está convirtiendo ya en costumbre que el laborista ponga en aprietos a Johnson con sus preguntas de forense. En este sentido, Starmer celebró “el cambio de sentido” llevado a cabo por el líder conservador, al autorizar que se extienda al verano el programa de comidas gratuitas para estudiantes necesitados que se aplicó cuando las escuelas cerraron por el confinamiento.

Pero criticó a Johnson por “no haber cumplido” aún su promesa, que supuso otra capitulación, de eximir a los empleados de la sanidad pública procedentes de países de fuera de la Unión Europea del pago de un recargo por usar el sistema sanitario británico.