Netanyahu firma un acuerdo histórico de paz con Emiratos y Baréin en la Casa Blanca

El primer ministro israelí asegura que los Acuerdos de Abraham suponen “un punto de inflexión” para la historia que “se extenderá por más países árabes”

A falta de 7 semanas exactas para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Donald Trump se anota un nuevo tanto de cara a su reelección. Un acuerdo de paz alcanzado entre Israel y Baréin para normalizar completamente sus relaciones, anunciado por el propio Trump el viernes de la semana pasada, convierte al país de Medio Oriente Baréin en el segundo país árabe en alcanzar, en apenas 30 días, la paz con Israel.

Día HISTÓRICO por la PAZ en el Medio Oriente. Doy la bienvenida a los líderes de Israel, los Emiratos Árabes Unidos y el Reino de Bahrein a la Casa Blanca para firmar acuerdos históricos que nadie pensó que fueran posible. ¡MÁS países a seguir!”, anunció Trump en Twitter.

Con este anuncio, Baréin se convertía además en el cuarto país de Oriente Medio en firmar un acuerdo de paz y establecer relaciones diplomáticas con el estado judío en el último medio siglo, después de los tratados con Egipto en 1979, Jordania en 1994 y los Emiratos Árabes este pasado mes de agosto.

La firma de ese acuerdo de normalización de Israel con los Emiratos Árabes y Baréin se celebró con una ceremonia, anunciada el mes pasado y organizada por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.

El evento, retransmitido en directo desde el jardín del sur de la Casa Blanca, culminó con la firma de los Acuerdos de Abraham dividida en tres rondas donde los mandatarios firmaron los documentos de la Declaración de la Paz en inglés, hebreo y arábico.

“El acuerdo de hoy es un importante primer paso […] para traer la paz y seguridad que nuestra gente necesita”, dijo el Ministro de Asuntos Exteriores de Baréin, agradeciendo a Trump su liderazgo desde el balcón central, antes de bajar las escaleras hasta el podio donde se había preparado la firma.

Un presidente Donald Trump muy sonriente aplaudía agradeciendo sus palabras y llevándose la mano al corazón. Un gesto que repitió durante numerosas ocasiones.

El primer ministro de Israel, por su parte, declaró sentirse “orgulloso” de formar parte de la cita trascendental en la capital de EE UU, “por invitación del presidente Trump, para participar en esta ceremonia histórica en la Casa Blanca para la fundación del tratado de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos”, escribió Benjamin Netanyahu en Twitter.

Un acuerdo de paz auspiciado por Trump en miras a reforzar su imagen internacional. Tras el encuentro histórico con el líder norcoreano Kim Jong Un en 2019, esta ceremonia de paz en la Casa Blanca entre Israel y los países árabes simboliza un nuevo impulso en la que parece ser su apuesta personal por convertirse en “el mejor negociador del mundo”.

Establecer relaciones diplomáticas entre los aliados de EEUU en Oriente Medio e Israel es también parte de la estrategia de Trump para luchar contra Irán, su gran enemigo declarado. Y es que, tras la ruptura del acuerdo nuclear, la República Islámica de Irán se ha convertido en una amenaza de creciente poder en el mundo.

“Según informes de prensa, Irán puede estar planeando un asesinado y otro ataque contra EEUU en represalia por el asesinato del líder terrorista Solemani, que se llevó a cabo por planificar un futuro ataque, asesinar a las tropas estadounidenses, la muerte y el sufrimiento causado durante tantos años”, publicó Trump en Twitter hace unos días.

“¡Cualquier ataque de Irán, en cualquier forma, contra EEUU se encontrará con un ataque contra Irán que será 1.000 veces mayor en magnitud!”, añadió el presidente.

Aunque no todos salen ganando con estos acuerdos de paz. La otra cara de la moneda es Palestina, que considera los “Acuerdos de Abraham” como una traición. Contar con el apoyo de los países árabes le ha resultado clave en su lucha contra la ocupación en el Este de Jerusalén y Cisjordania, en lo que equivale a una presión abierta en Gaza.

Y es que las renovadas relaciones con Israel rompen un antiguo consenso árabe de que el precio de normalizar dicha relación era la independencia de Palestina. De hecho, el príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, aseguró que su precio por sacar adelante el tratado fue el acuerdo por parte de Israel de detener la anexión de gran parte de Cisjordania. Algo que no parece, por ahora, que vaya a suceder.

La inversión y el desarrollo económico serán las principales áreas beneficiadas para todos los países que por ahora forman parte del acuerdo. Egipto, Jordania, los Emiratos Árabes y Baréin podrían no ser los únicos países que alcancen acuerdos de paz con Israel. Otras naciones árabes, como Omán y Sudán, podrían ser las siguientes en sumarse a la apertura de las relaciones diplomáticas próximamente.

Con el presidente Donald Trump al frente de las negociaciones, Estados Unidos sella el acuerdo más importante en décadas entre Israel y dos países árabes más en el último mes, cuatro en total. Una motivación alcanzada también por la promesa de avanzadas armas para los Emiratos Árabes Unidos, como el avión furtivo F-35 o el avión de guerra electrónica EA-18G.

El momento electoral también ha sido otras de las claves para Trump. Ya lo había adelantado su ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, en una entrevista para LA RAZÓN, cuando aseguró que durante la recta final de la campaña Trump sería capaz de anunciar cualquier noticia de última hora o una gran “sorpresa de octubre” de cara a su reelección.

No ha hecho falta esperar hasta entonces. El mes de septiembre le ha bastado para hacerlo, como antesala de nuevas sorpresas que puedan venir después de este histórico pacto y antes de la cita electoral del próximo 3 de noviembre. Sorpresas que le ayuden a aumentar su popularidad y obtener el apoyo necesario para salir reelegido.

Un correo electrónico desde la cuenta oficial de la Casa Blanca recordaba, a través de un comunicado oficial enviado la misma mañana de la ceremonia, por qué la firma de estos acuerdos de paz entre Israel y los países árabes el mejor ejemplo de que “el presidente Donald Trump merece el Premio Nobel de la Paz”.