Trump se apunta un éxito en Oriente Medio en plena campaña

Con mediación de EE UU, Israel alcanza un acuerdo histórico para normalizar sus relaciones con Emiratos Árabes Unidos y suspende su anexión de Cisjordania

Emiratos Árabes Unidos es el tercer país en reconocer al estado de Israel. Una noticia histórica, un acuerdo para los libros, que altera la tectónica geoestratégica. El presidente Donald Trump logró sellarlo después de una llamada conjunta al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al jeque emiratí, príncipe heredero y comandante supremo, Mohammed Bin Zayed.

Según explicó, el acuerdo había sido negociado por EEUU. Conlleva que los EAU e Israel normalicen sus relaciones diplomáticas. Algo muy celebrado en Israel, pero que estaría siendo saludado con profundo malestar por los líderes palestinos. A pesar de que según el documento Israel suspende el plan de declarar su soberanía sobre territorios palestinos ocupados.

«¡GRAN avance hoy!», tuiteó Trump, «¡Acuerdo de paz histórico entre nuestros dos GRANDES amigos, Israel y los Emiratos Árabes Unidos!». En el texto adelantado por los tres países queda clara la normalización de las relaciones entre Israel y los EAU, un avance diplomático que, dicen, «promoverá la paz en la región del Medio Oriente» y al que califican de «testimonio de la diplomacia audaz y la visión de los tres líderes y el coraje» para «trazar un nuevo camino que desbloquee el gran potencial en la región».

Según el documento varias delegaciones de los EAU e Israel tienen previsto reunirse durante las próximas semanas para firmar «acuerdos bilaterales en materia de inversión, turismo, vuelos directos, seguridad, telecomunicaciones, tecnología, energía, salud, cultura, medio ambiente, el establecimiento de embajadas recíprocas y otras áreas. de beneficio mutuo».

Esperan que la apertura de vínculos directos entre «dos de las sociedades más dinámicas de Oriente Medio» transforme la región y estimule el crecimiento económico y la innovación tecnológica. «Durante una llamada con el presidente Trump y el primer ministro Netanyahu, se llegó a un acuerdo para detener más anexiones israelíes de territorios palestinos. Los Emiratos Árabes Unidos e Israel también acordaron cooperar y establecer una hoja de ruta para establecer una relación bilateral», ha dicho en Twitter el jeque Mohammed Bin Zayed.

El documento subraya que como resultado del acuerdo, y «a petición del presidente Trump», Israel suspende la « declaración de soberanía sobre las áreas delineadas en la Visión de Paz del Presidente», esto es, Cisjordania. También resulta llamativa la promesa de expandir y acelerar la cooperación con respecto al tratamiento y el desarrollo de una vacuna para el coronavirus. «Trabajando juntos», dicen, «estos esfuerzos ayudarán a salvar vidas musulmanas, judías y cristianas en toda la región».

En cambio, Netanyahu aseguró que la anexión de parte de Cisjordania ocupada “está sobre la mesa”, aunque el acuerdo de normalización de relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos (EAU) incluye suspenderla. “La aplicación de la soberanía sobre la Judea y Samaria (nombre bíblico de Cisjordania) está sobre la mesa”, dijo hoy Netanyahu y aclaró que se trata de una decisión “temporal” pero que “no está anulada”, en una comparecencia en directo por televisión.

El acuerdo no ha gustado a Palestina. Hanan Ahsrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), consideró que “no hace ningún favor” a los palestinos. “Los EAU han sacado a la luz sus tratos secretos-normalización con Israel. Por favor, no nos hagan un favor. No somos la hoja de parra de nadie”.

A diferencia del acuerdo de Visión para la Paz, que acabó de momento sin resultados esperanzadores, este reconocimiento sí tiene visos de concretarse. La Casa Blanca ayudó el pasado 28 de enero a escenificar un pacto de 80 páginas, elaborado por un equipo liderado por el yerno de Trump, el multimillonario Jared Kushner, que dejaba finalmente fuera a los palestinos.

Dividido en dos partes, económica y política, considera imprescindible la solución de los dos estados, Israel y Palestina y hablaba de Jerusalén Este como de una capital compartida. Los palestinos, a cambio, deberían de comprometerse con los principios del republicanismo rawlsiano, combatiendo para acabar con el terrorismo, asegurando las reformas políticas para garantizar el pluralismo, defendiendo la libertad de expresión y luchando contra la corrupcción.

EEUU se comprometía a garantizar inversiones internacionales por valor de 50.000 millones de dólares durante la próxima década. Todo esto llegaba mientras en la política nacional Trump amenaza con secar los recursos del servicio nacional de correos, al que podría dejar caer con tal de torpedear el voto por correo, que podría alcanzar magnitudes históricas a causa del miedo al virus y al que Trump ya tacha de presuntamente desestabilizador y corrupto.

Y mientras llegan los primeros detalles del libro Rage, del legendario periodista Bob Woodward, dos veces ganador del Pulitzer, y que sería la continuación del devastador volumen que dedicó en 2018 a la Casa Blanca comandada por Trump. El libro saldrá el próximo 15 de septiembre con una tirada inicial de millón y medio de ejemplares. Un bombazo que se suma a los previos de John Bolton, ex consejero de Seguridad Nacional, y Mary Trump, sobrina del presidente. Dado el (pequeño) interés de los estadounidenses por la política internacional, es muy posible que las confesiones obtenidas por el hombre que destapó el Watergate sean bastante más influyentes de cara a noviembre que el notable acuerdo entre EAU e Israel.