Así actuaba Dennis Nilsen, el asesino en serie más retorcido de la historia de Reino Unido

Mató a 15 hombres, mantuvo relaciones sexuales con los cuerpos y los ocultaba dentro de su casa

Dennise Nilsen mató a 15 hombres en su casa en la década de los 80La RazónArchivo

Dennis Nilsen era una pesona solitaria, muy callada. En apariencia, era una persona amable y solidaria, que ayudaba a las personas sin hogar, a los débiles. Pero nada más lejos de la realidad. Utilizaba la amabilidad para captar a sus víctimas. Las llevaba a su casa, las estrangulaba, abusaba sexualmente de sus cuerpos sin vida, los desmembraba y los ocultaba bajo las tablas del suelo de su vivienda.

Conocido como el "asesino amable’, Nilsen nació y se crió en Fraserburgh y Strichen antes de unirse al ejército a los 16 años, donde sirvió en el cuerpo de catering del Ejército durante 11 años. Al dejar el cuerpo, pasó por varios trabajos, incluido el de oficial de policía, antes de acabar como funcionario público.

En ese momento comenzó a cometer los crímenes. De 1978 a 1983, asesinó a niños y jóvenes desamparados que conocía en las calles del Soho. Se acercaba a ellos y se aprovechaba de su situación de exclusión para ganarse su confianza. Les ofrecía comida para que bajaran la guardia y después les invitaba a alojarse en su piso del norte de Londres.

Cuando fue detenido el 9 de febrero de 1983, había matado a 15 hombres, lo que le convertía en el asesino en serie más prolífico de la Gran Bretaña del momento. fue encarcelado de inmediato y de por vida, informa “The Sun”.

Nilsen no tuvo ningún reparo en confesar abiertamente los crímenes en el coche patrulla aparcado en la puerta de su casa. Tuvo que ser interrogado en el coche porque en su piso era imposible permanecer. Cuando los agentes llamaron a la puerta, Nilsen abrió la puerta y una bofetada nauseabunda les golpeó de inmediato: el hedor de la carne podrida de sus víctimas hacía imposible entrar en el apartamento de forma inmediata.

Cuando los agentes lograron entrar, protegiéndose la nariz y la boca, encontraron una escena que nunca podrán olvidar. En la cocina, metida en una olla, había una cabeza humana cortada y hervida.

Nilsen estrangulaba y ahogaba a sus víctimas antes de mantener relaciones sexuales con sus cadáveres. Después ocultaba sus restos debajo de las tablas del suelo y en ocasiones los recuperaba para hablar con ellos e incluso fotografiarlos en posturas supuestamente eróticas.

Su primera víctima fue un Stephen Holmes, de apenas 14 años, el 29 de diciembre de 1978. Nielsen había pasado todo el día bebiendo cuando conoció al adolescente, que regresaba de un concierto en el Crickleworth Arms Pub de Londres. Holmes trató sin éxito comprar alcohol y Nilsen le invitó a su casa a beber. Tras tomar unas copas, el chaval se quedó dormido y Nilsen, de 33 años, lo estranguló con una corbata. El asesino guardó el cuerpo durante ocho meses bajo el suelo del piso y después quemó lo que quedaba.

Esa primera experiencia pareció gustarle a Nilsen, pero tardaría casi un año en cometer el siguiente asesinato, aunque sólo unos meses después de deshacerse de los restos de su primera víctima. Fue el 3 de diciembre de 1979. Ese día conoció a Kenneth Ockenden, un turista canadiense, en un pub y estuvieron bebiendo juntos toda la noche. Después se ofreció para ejercer de guía turístico para hacer un tour por la ciudad. Nilsen invitó a Kenneth a su apartamento a comer y le mostró su colección de discos, antes de estrangularlo con el cable de sus auriculares.

Después, el asesino retorcido limpió el cuerpo de su víctima, se lo llevó a la cama y dio rienda suelta a sus instintos más básicos. Al día siguiente, fotografió el cuerpo de Kenneth en posiciones sugerentes, antes de guardar el cadáver debajo de las tablas del suelo. Nilsen sacó el cuerpo de su escondite en numerosas ocasiones y habló con él como si aún estuviera vivo.

El tercer crimen ya no tardó tanto en llegar. Corría el 17 de mayo de 1980 cundo Martyn Duffy, un estudiante de catering de 16 años, dormía a la intemperie en la estación de Euston. Nilsen pasaba por allí y fingió ser un buen samaritano para que el adolescente aceptara ir a su casa a pasar la noche. En esta ocasión, la víctima no fue estrangulada sino que cambió su modus operandi. Lo ahogó en el fregadero antes de abusar sexualmente de sus restos mortales. Después, guardó el cuerpo en un armario durante dos semanas y acabó junto a Kenneth bajo los tablones del suelo.

El cuarto de los crímenes no lo pudo confesar porque estaba tan borracho que no recordaba nada de ese día Billy Sutherland, de 26 años, tenía novia y un hijo de tres años. Conoció a su asesino en el Jobcentre donde trabajaba Nilsen y decidieron ir a tomar algo juntos en agosto de 1980. Bebieron mucho y la noche acabó con la muerte de Billy.

En noviembre de 1980, el barman escocés Douglas se convirtió en el primer superviviente de Nilsen. Se despertó en casa del asesino en serie y tenía los pies y las manos atadas. Además Nilsen estaba sobre él con una corbata intentando estrangularlo. Por suerte, logró revolverse y escapó. Cuando acudió a la policía, no le hicieron caso al tratarse de “una disputa” porque “ambos habían estado bebiendo”.

Malcolm Barlow, de 23 años, fue el siguiente y la última víctima asesinada en el piso de Melrose Avenue. Nilsen lo encontró desplomado frente a su casa el 18 de septiembre de 1981 y llamó a una ambulancia. Cuando Malcolm regresó al día siguiente para agradecerle lo que hizo por él, lo estranguló y metió su cuerpo en un armario de la cocina.

Una serie de problemas con su casero obligaron al asesino en serie a improvisar. Tenía que dejar el piso, así que desenterró los cuerpos y los quemó en una hoguera.

Nilsen tenía que reinventarse. Se había quedado sin su centro de operaciones pero sus instintos asesinos no sólo no cesaban sino que iban en aumento.

A pesar de ello, volvió a fracasar en el intento de asesinar al estudiante Paul Nobbs, de 19 años en noviembre de 1981. Después de pasar la tarde bebiendo juntos, Nilsen hizo como en anteriores ocasiones: le invitó a su casa, salvo que esta vez estaba en otra ubicación, en Cranley Gardens, Muswell Hill, donde siguieron bebiendo.

Los dos acabaron en la cama juntos. A la mañana siguiente, Paul se despertó con un terrible dolor de cabeza, un profundo corte en la garganta y moratones por toda la cara. Nilsen le sugirió que fuera al médico, donde le confirmaron que las heridas habían sido causadas por alguien que había tratado de estrangularlo. A pesar de ello, Paul no denunció los hechos a la policía aunque sí podría haber formado parte de las personas que testificaron en contra de Nilsen.

Tras esta intentona fallida, el amor propio del asesino en serie estaba herido. Así que cuando conoció a John Howlett, de 23 años, se propuso en lograr que fuera la primera víctima mortal de su nueva casa. Como siempre, el lugar de “caza” fue un pub. En marzo de 1982, conoció a John y consiguió llevárselo a casa, donde lo estranguló.

La tercera víctima que escapó de las sádicas garras de Nilsen fue Carl Stottor, un artista drag. La pareja se conoció en un pub en Camden en 1982 y después fueron al apartamento para seguir bebiendo. Nilsen le puso una copa y trató de estrangularlo en el baño, sumergiendo su cabeza, mientras Carl suplicaba por su vida. Increíblemente, Carl no murió y cuando recuperó el conocimiento, Nilsen le dijo que en realidad le había salvado la vida después de que Carl hubiera quedado atrapado en un saco de dormir.

Carl convirtió los recuerdos de Nilsen estrangulándolo en un mal sueño hasta que descubrió la verdad años después.

Graham Allen, de 27 años, estaba esperando a un taxi cuando se le acercó Nilsen y le invitó a cenar. Era septiembre de 1982. El criminal le preparó una tortilla antes de estrangularlo y dejar su cuerpo en el baño durante tres días. Más tarde le dijo a la policía que no podía recordar si la víctima se había ahogado con la tortilla o si lo había estrangulado. Las marcas en el cuello lo delataban, había sido asesinado.

La última víctima fue Stephen Sinclair, de 20 años, quien se quedó dormido borracho en el ático de Cranley Gardens el 26 de enero de 1983. Nilsen lo estranguló con una cuerda y se durmió junto al cuerpo.

La irreflenable carrera de Nilsen terminó por sus propios descuidos. Los restos humanos de sus víctimas habían atascado un desagüe y os vecinos denunciaron el mal olor que desprendía. Y así fue descubierto, por el técnico de mantenimiento que acudió a repararlo. Cuando la policía acudió a su casa, se encontró con el insoportable olor a podrido y los restos humanos repartidos por la cocina.

La historia de Nilsen conmocionó a la sociedad londinense en los años 80 y ahora ha sido recuperada por el canal ITV, que acaba de estrenar una serie sobre su vida protagonizada por David Tenant y cuya primera emisión tuvo un seguimiento de más de cinco millones de personas.

Murió en mayo de 2018 en la prisión de máxima seguridad de Full Sutton, solo y agonizando en su celda a los 72 años. Se había estado quejando de dolores de espalda y fue trasladado al Hospital de York, donde le diagnosticaron una aneurisma de la aorta abdominal, que los cirujanos habían logrado reparar.