Un alemán aspira a ser alcalde de Timisoara, la tercera ciudad de Rumanía

El joven Dominic Fritz defiende una Europa sin fronteras en la que prime la cooperación entre las regiones

Dominic Fritz es un ciudadano alemán que aspira a marcar un hito en la política de Rumanía este domingo: ganar las elecciones locales de Timisoara y convertirse en el primer alcalde extranjero de una gran ciudad del país balcánico.

“Me presento a alcalde en un país en el que no nací, pero en una ciudad de la que me enamoré y que se ha convertido en mi casa”, cuenta Fritz en declaraciones a Efe en su sede de campaña.

Timisoara, con más de 300.000 habitantes, es la tercera ciudad de Rumanía y está situada en el extremo occidental del país, cerca de las fronteras con Serbia y Hungría.

Desde 2015 los ciudadanos de la Unión Europea (UE) pueden presentarse en Rumanía en las elecciones locales como candidatos a alcalde.

En caso de ganar, Fritz será el segundo alcalde extranjero de una gran ciudad europea, después del danés Claus Ruhe Madsen, desde 2019 alcalde de la ciudad alemana de Rostock.

“Creo que mi historia es un ejemplo de lo que puede ser Europa”, asegura el joven político que concurre por la alianza reformista y proeuropea “USR PLUS”, que forma parte del grupo centrista Renovar Europa en el Parlamento Europeo.

Nacido en 1983 en Lörrach, en el extremo sur de Alemania, cerca de la frontera con Suiza, Fritz es el tercero de ocho hermanos y Pisó por primera vez Timisoara en 2002 para pasar un año como voluntario de una organización jesuita en un orfanato local.

Recién salido del instituto, el hoy candidato quedó cautivado por esta ciudad de factura austro-húngara que perteneció durante siglos a la Monarquía Dual y en la que rumanos, húngaros, alemanes, gitanos, serbios y judíos convivieron en armonía durante siglos.

Al término de su primera etapa en Timisoara, Fritz se marchó para estudiar Ciencias Políticas en Reino Unido, Francia y Estados Unidos, y emprender una carrera en la administración pública.

Su último cargo en Berlín, hasta el año pasado, fue el de jefe de gabinete de la oficina del ex presidente alemán Horst Köhler. El que fuera jefe del Fondo Monetario Internacional entre 2000 y 2004 y después presidente federal de Alemania hasta 2010 ha apoyado públicamente la candidatura de Fritz en Timisoara.

Pese a no vivir en la ciudad entre 2003 y 2019, Fritz -director de orquesta y compositor que toca piano y violonchelo- siguió muy vinculado a Timisoara a través de la asociación “Talento, Generosidad y Pasión” (TGP).

Con esta ONG puso en marcha varias obras de caridad y organizó un ciclo de conciertos de música gospel que sirvieron para recaudar miles de euros para el centro de cuidados paliativos de Timisoara.

En su camino hacia la alcaldía, Fritz, que habla perfecto rumano, tendrá como principal rival al actual alcalde, Nicolae Robu, de 65 años, un veterano político del gobernante Partido Nacional Liberal (PNL) de centro derecha.

Fritz y Robu representan formas opuestas de entender la política: el alemán se caracteriza por su imagen de joven preparado y moderno con formación académica y experiencia internacional en materia de gestión pública.

Robu, ingeniero de formación y ex rector universitario, es una figura carismática acostumbrada a la polémica y las declaraciones políticas y ofrece su experiencia de ocho años como alcalde como su principal baza.

Aunque no hay encuestas sobre la intención de voto en Timisoara, Fritz apela a los resultados de USR PLUS en las elecciones europeas de mayo 2019, las últimas celebradas en Rumanía. Con un 39% de los votos, la alianza progresista se impuso entonces claramente al PNL, que consiguió el 23% de los sufragios.

Preguntado sobre la recepción que ha tenido en Timisoara la candidatura de un alemán cuyos antepasados no tienen relación con Rumanía, Fritz destaca la calidez y la naturalidad de la mayoría de habitantes de la ciudad.

“Estoy muy contento de que la gente reaccione de manera positiva a mi candidatura y creo que esta reacción es una forma de reafirmar los valores de diversidad, tolerancia y respeto que definen a esta ciudad”, dice.

El candidato alemán promete apostar por una ciudad más verde y sostenible, con más transporte público, al tiempo que aboga por profesionalizar la administración e incrementar las inversiones en proyectos que dinamicen la economía local.

El carácter multicultural de Timisoara constituye para Fritz una base inmejorable para desarrollar otra de sus prioridades: aumentar la cooperación con municipios cercanos en países vecinos como Belgrado (Serbia) o Szeged y Budapest (ambas en Hungría).

Esta intensificación de las relaciones serviría, por ejemplo, para poner en marcha campañas turísticas conjuntas que ofrezcan a los visitantes la opción de conocer varias ciudades en distintos países durante un mismo viaje, señala Fritz.

Ejemplos de cooperación intermunicipal como éste son para el candidato una muestra de cómo la UE puede avanzar hacia una mayor integración, a través de las regiones, superando las barreras que hasta ahora han sido las fronteras nacionales.

“Europa necesita ciudades fuertes. Nuestro mundo se globaliza cada día más, pero necesitamos estar enraizados en una realidad local y ser parte de comunidades concretas que nos cuiden y en las que podamos implicarnos”, concluye Dominic Fritz.