El «ejército» español de Trump

No pueden votar en EE UU, pero promueven sus políticas e ideología en las redes . Así funciona el batallón internacional republicano

El fenómeno Trump no entiende de fronteras. Pese al proteccionismo que se gasta el presidente de Estados Unidos, sus apoyos saltan muros y destruyen barreras a golpe de tuit. Son el mejor ejemplo de una globalización ideológica que buenos réditos le han otorgado al magnate en sus cuatro años en la Casa Blanca. Mañana se enfrenta a la reválida y, aunque las encuestas no le auguran la victoria, ya quedó claro en 2016 que para el líder populista no hay sondeo que valga. Por eso, en la quimera política del republicano cuenta más el testeo de los «social media» donde sus «followers» hacen campaña sin descanso. Y no solo aquellos con derecho a voto en EE UU, sino también simpatizantes que defienden sus proezas y alaban sus políticas en cualquier punto planetario.

En España, tiene su grupo de escuderos, un «ejército» trumpista que suscribe sus méritos y contraataca las críticas. La mayoría de ellos no venera en sí la figura del neoyorquino septuagenario, sino su proyecto político, lo cual, según su séquito internacional, lo eleva a la figura de líder ejemplar en tiempos convulsos. «Una gran parte de la sociedad estadounidense ha despertado y eso ha sido gracias a las política y gestión del Gobierno de Donald Trump. Bajo el mandato de Barack Obama, EE UU se convirtió en un país que apoyó ampliamente políticas contrarias a las tradiciones y valores comunes de la sociedad americana. Se acercó a países que no respetan los Derechos Humanos y financian el terrorismo a nivel internacional. Con Trump, eso ha cambiado, luchando contra esas naciones, defendiendo la libertad económica, apoyando la propiedad privada, reduciendo los impuestos a todas las clases sociales y, en definitiva, mejorando la seguridad y la vida de los estadounidenses», defiende Julián Rubio.

"Él ha sido el único capaz de plantarse contra la expansión comunista que está teniendo lugar en el mundo", afirma Fernanda González Alberto R. RoldánLa Razón

Este abogado de 51 años es muy activo en las redes sociales y ha compartido mensajes sobre políticas de Trump que no han sentado bien a los «haters». De hecho, le han bloqueado algunos comentarios en los que apoyaba las políticas del «hombre dorado»: «Me ha ocurrido con dos o tres mensajes de Twitter. Creo que las redes sociales nos dirigen hacia lo que ellos quieren que leas y en cuanto disidentes o no estás de acuerdo con sus directrices te bloquean. Hacen una censura propia de otras épocas», critica.

Julián sigue de cerca la política de EE UU «porque es la primera potencia económica del mundo y además, tengo amigos y familia de origen cubano que viven en Florida. Intento ir lo más a menudo posible y, desde luego, veo la prosperidad y los cambios que ha habido», subraya.

Sobre el voto de la diáspora cubana bien lo conoce Fernanda González, de 39 años. Ella reside en Madrid desde 2007 y confiesa que vive con gran preocupación «la expansión comunista en todo el mundo y veo que Trump es el único que lo combate de manera clara». En ella todavía pesa la mano dura de los Castro y desde España envía a diario mensajes en Twitter explicando la necesidad de apoyar al candidato republicano. «Trump es un personaje complicado, no es correcto y rompe con lo establecido. Pero su gestión económica ha sido ejemplar. En relación a la crisis del coronavirus quizá no lo haya hecho bien del todo, pero ningún Gobierno ha sido ejemplar. En Estados Unidos, al menos, el Estado Federal ha dado ayudas directas de 500 euros a las familias con hijos», argumenta.

"Es un verso suelto que defiende la vida y los valores del humanismo occidental", asegura, Luis de Lucas, arquitecto y escritor de 62 años. "Gobierna como si el país fuera un negocio y los resultados económicos han sido muy buenos", argumenta Marisa Prous. Ingeniera Industrial de 25 añosAlberto R. RoldánLa Razón

El padre de Fernanda todavía reside en La Habana «y me cuenta que allí los noticieros apoyan claramente a Biden, porque para la dictadura castrista, si gana el demócrata, contará con un balón de oxígeno como ocurrió durante los mandatos de Barack Obama, quien derogó la ley de pies secos, pies mojados, que permitía a los cubanos pedir asilo si pisaban la costa estadounidense».

Otro de los aspectos más controvertidos de Trump ha sido su relación con las mujeres y, en este aspecto, González subraya que «todos los políticos tienen una vida personal que a mí no me interesa. No me considero feminista porque he nacido en una época en la que si un hombre me maltrata puedo denunciar. También Berlusconi era un mujeriego y su gestión política fue buena. Este aspecto no me condicionaría el voto. Claro que me gustaría que Trump diera una imagen de familia perfecta, pero no podemos tener un mundo ideal. Yo solo quiero que nos dejen vivir y trabajar».

«Claro que no está reñido ser mujer y apoyar a Trump», espeta María Jesús Manchón, empresaria de 49 años. «Seguro que se ha equivocado en éste y muchos otros aspectos, pero ha estado bastante magnificado por los medios de comunicación. Hay que medir a los políticos por sus resultados. Un ejemplo podría ser el hecho de haber quitado los impuestos a las personas que cobran pensiones alimenticias y de manutención infantil en caso de separación (en su mayoría mujeres). Otro ejemplo sería el nombramiento de mujeres en puestos de gran relevancia como el reciente nombramiento de la jueza Amy Coney Barrett para la Corte Suprema», razona.

Contra la Agenda 2030

La conexión de María Jesús con EE UU viene de largo. Estudió allí, comenzó su vida laboral en América y ha estado residiendo en «el país de las oportunidades» hasta hace poco. De hecho, su hijo ahora se encuentra cursando allí la carrera. «Sigo la política americana de cerca desde mis primeros días en la universidad ya que coincidieron con la operación Tormenta del desierto. La Guerra del Golfo vivida como universitaria española en EEUU fue un curso acelerado de cómo la política internacional influía en mi día a día». Aunque reconoce que Trump es un personaje ciertamente polémico, insiste en que «ha sido efectivo para su país».

"Trump ha sabido llegar a acuerdos de paz sin poner una bota en el terreno. Me gusta", sentencia Eduardo López, economista de 31 años "Me han bloqueado algunos comentarios en las redes donde apoyaba las políticas de Trump", confiesa Julián Rubio, abogado de 51 añosAlberto R. RoldánLa Razón

Pero, ¿para la relación EE UU- España? ¿Se ha visto dañada? Carlos Álvarez lo tiene claro: «Las relaciones entre ambos gobiernos desde la época de Zapatero no han pasado por los mejores momentos y, ahora, con un gobierno social comunista, no iba a ser distinto. Si alguien pensaba que EE UU iba a quedarse impasible ante la desventaja en que dejaban a Boeing las ayudas económicas de la UE a Airbus, es que es demasiado necio. Veremos cómo desde el Gobierno español se echan balones fuera, culpando del desastre a Trump. Porque subirán esas tarifas arancelarias en el momento que apruebe desde el Ejecutivo español la creación de la ''Tasa Google''».

Para este óptico optometrista de 38 años, Trump es «el último reducto de gobernantes no vendidos a la Agenda 2030. La última esperanza para los ciudadanos libres e iguales». Frente al impulsivo afán de tuitear del mandatario, Carlos destaca que «lo valioso en un Gobierno, no son las palabras, sino los hechos. De nada sirven unas palabras vacías de contenido o promesas incumplidas y Trump lo ha hecho: ha llevado a EE UU al mayor crecimiento económico de su historia alcanzando el pleno empleo, incluso este entre la gente de raza negra e hispana. Es más, en plena pandemia ha generado 13 millones de empleos». Este madrileño es muy activo en redes «tanto que incluso tengo un ejército de ''haters'' intentando cerrarme la cuenta», lamenta.

«Ser un bicho raro»

En la parte económica también se centra Eduardo López, de 31 años. Como buen economista tiene todos los datos en la cabeza: «En 2016 el PIB per cápita de USA era de 52.325€ y en 2019 fue de 58.470€, lo que viene siendo un 10% de aumento del poder adquisitivo medio estadounidense. Y esto lo ha conseguido Trump. Me gusta su liderazgo, su personalidad y su capacidad de llegar a acuerdos de paz sin poner una bota en el terreno».

"Es un gran presidente, buen gestor y economista; el último reducto de líderes no vendidos a la Agenda 2030", detalla Carlos Álvarez, optometrista de 38 añosAlberto R. RoldánLa Razón

Lo que a él le da rabia es el enfriamiento que ha habido entre EE UU y España desde la llegada de Pedro Sánchez al poder. «Por ejemplo, se han perdido contratos por valor de 6.000 millones de euros, en concreto el que la Navy adjudicó a Italiana Fincantieri para la construcción de 10 fragatas, cuando sabemos que Navantia es la mejor del mundo en su sector, algo que la bahía de Cádiz agradecería enormemente, por que demanda carga de trabajo».

Tanto él como la ingeniera industrial Marisa Prous coinciden en lo positivo de que el magnate haya dirigido estos cuatro años Estados Unidos como si de una empresa se tratase, «con el único objetivo de conseguir su America First». «No tiene una trayectoria política, renunció al salario de presidente y los políticos tradicionales están corrompidos porque llevan mucho tiempo en política y ya conocen las maniobras. Cambian de ideas para ganar votos y aprovecharse del sistema. Él vino de nuevas y con la intención de hacer cosas de verdad para América», arguye la joven de 25 años.

Ella ha leído los programas con paciencia «y Trump ha demostrado ser de los mejores presidentes de las últimas décadas: ha batido récord económicos y ha dado batalla al marxismo cultural que se está tratando de imponer en todo el mundo». Para Marisa es fundamental el concepto de nación que defiende el hombre del tupé más cuidado del planeta, «y se planta ante el globalismo exaltado que busca acabar con las identidades. Lo primero es defender tu nación, luego al resto».

"No está reñido ser mujer y apoyar a Trump. Además, ha nombrado a varias para altos cargos", dice María Jesús Manchón, empresaria de 49 añosAlberto R. RoldánLa Razón

Esta ingeniera industrial tiene claros los motivos para su defensa a ultranza del magnate, aunque reconoce que en España cuesta defenderle en las conversaciones sobre política con amigos. «Pero es que él es un ''showman'', no le entendemos. Cuando defiendo sus políticas me miran raro y me dicen que por qué lo hago. Yo les respondo recomendándoles lecturas y artículos. Primero hay que informarse y luego hablar. La verdad que no me importa que me miren como un bicho raro».

«En España hay muchas organizaciones e instituciones que despliegan toda su potencia contra lo que Trump es y significa», apunta Luis de Lucas. A este arquitecto de 62 años lo que le lleva a apoyar al magnate es «esencialmente, la defensa de la vida, de la ley natural y de los valores del humanismo occidental».

Considera que con su gestión «se ha frenado el ataque que desde diversas estancias e instituciones se realiza al derecho a la vida, a la ley natural y al humanismo occidental, como lo es la imposición de la ideología de género». Es más, añade que su Administración «ha protegido y alentado la iniciativa privada con las consiguientes mejoras en la economía, a pesar del difícil contexto actual, con la consiguiente mejoría del nivel de vida de la población estadounidense». Está claro que este «batallón trumpista» sueña ya con su particular «Make Spain Great Again» tomando como referencia al huracán Trump.