Italia, zona roja de coronavirus

Los hospitales están saturados con más ingresados que en primavera, mientras la mitad de la población vuelve a estar confinada

Adolescentes estudian en la calle tras el cierre de los colegios en TurínAlessandro Di MarcoEFE

La semana ha dejado imágenes que recuerdan a los momentos más dramáticos de la pandemia. Un hospital de Nápoles en el que encuentran a una persona fallecida en los baños, otro de la misma ciudad en el que tienen que suministrar oxígeno en sus coches a la gente que llega a las urgencias o un centro en Piamonte que ha tenido que habilitar una capilla para instalar más camas para enfermos de covid-19.

La mayoría de las regiones del país han superado todos los umbrales de riesgo en sus centros médicos, ya hay más ingresos hospitalarios que en la primera ola. Y con el sistema sanitario de nuevo sobrepasado, casi la mitad de la población italiana vuelve al confinamiento domiciliario.

El plan del Gobierno divide el país en tres zonas, según distintos indicadores de riesgo. Se mide como referencia el índice de reproducción R, pero también otra veintena de factores que miden la situación sanitaria. En las zonas rojas, las consideradas críticas, se impone en teoría el confinamiento domiciliario. Se recomienda a la gente no salir si no es para cuestiones fundamentales y todos los negocios no esenciales deberían estar cerrados. En la práctica, en ciudades como Milán no se está cumpliendo de modo estricto. Aunque ayer se unieron otras dos regiones a la lista, Toscana (Florencia) y Campania (Nápoles), que se suman a la franja norte del país y a Calabria, en el sur.

El epicentro sigue estando en Lombardía, la región de Milán, pero a diferencia de lo que ocurrió en la primera ola, esta vez todo el país se encuentra en dificultad. La alerta, como mínimo, es amarilla, por lo que resulta imposible trasladar pacientes de las zonas críticas a otras regiones, lamenta Claudio Zanon, director del Hospital Valduce de la localidad lombarda de Como.

El suyo es uno de los centros en los que no hay más sitio, está semana tuvo que cerrar durante unas horas las urgencias y ya reconocen que los anestesistas están seleccionando en algunas partes quiénes son los pacientes a los que merece la pena conectar a un respirador y a cuáles no.

En la primera ola hubo un máximo de 29.010 enfermos hospitalizados por los 30.914 de ayer. Preocupan las UCI, pero sobre todo la saturación del resto de plantas. En Piamonte, la región de Turín, la ocupación de las camas para covid está por encima del 90% y en Lombardía del 70%, cuando el nivel de alarma se sitúa en el 40%. Esto quiere decir que cualquiera que sufra cualquier otro tipo de dolencia corre el riesgo de no poder ser atendido.

Coronavirus en ItaliaAntonio Cruz

La situación no mejorará en los próximos días, ya que el número de contagios sigue en máximos, como reflejan los más de 40.000 de ayer, y la tasa de positividad de los test, que continúa por encima del 15%. Ayer, hubo 550 fallecidos y esta semana se ha superado en dos ocasiones los 600.

Por todo ello, el presidente de la Orden de Médicos, Filippo Anelli, ha pedido que haya «un confinamiento total en todo el país». Sin embargo, el plan del Gobierno Conte pasa por mantener su estrategia para que solo las regiones que aumenten de forma critica sus parámetros pasen a estas zonas rojas, en las que deberían quedar aislados. Anelli muestra su preocupación «ante el rápido avance de los casos que se ha producido».

Según sus cálculos, la situación de los hospitales unida a la gripe estacional puede provocar «unos 10.000 muertos más de aquí a Navidad». La mayor parte de las regiones que no son zona roja están en alerta naranja, donde sí se permite la movilidad dentro de la localidad de residencia, pero no se puede salir a otro municipio. Italia hace días que superó en incidencia a España y esta semana se ha puesto a la cabeza en Europa en cuanto al número de muertos diario.

Tensión entre el Gobierno y las regiones italianas

Las regiones italianas llevan días quejándose de los criterios utilizados por el Gobierno central para pasar de una zona de alerta a otra. Critican que sea el Ejecutivo quien lo haya decidido de forma unilateral y que se utilicen datos viejos, basados en un estudio de la situación de dos semanas atrás. El último en protestar ha sido el presidente de Campania, Vincenzo De Luca, que cree que «ha habido una campaña política y mediática» en su contra. La región ha pasado directamente del amarillo al rojo y los farmacéuticos se quejan incluso de no tener suficientes bombonas de oxígeno, ya que la mayoría se destina a los enfermos de covid.