Los presidente regionales de Italia se indignan con los cierres decretados por el Gobierno

Las “zonas rojas” del país creen que el nuevo confinamiento, que entra en vigor este viernes, les llevará a la ruina económica

Los presidentes de las regiones clasificadas “zonas rojas” en el último decreto del Gobierno italiano, como Lombardía, que desde este viernes volverán a los cierres casi totales, han expresado su indignación por la medida, mientras que otras regiones como Campania piden que se extienda el confinamiento a nivel nacional.

Italia decretó la división del país en tres áreas con el cierre casi total de las regiones consideradas en la zona roja, que son Lombardía, Piamonte, Valle de Aosta (norte) y Calabria (sur), para tratar de contener el virus.

Ante esta medida, el presidente de la septentrional Lombardía, cuya capital es Milán, calificó de “bofetada para todos los lombardos” esta decisión y discutió los parámetros que han guiado al Ejecutivo para incluir su región en la zona roja, entre los que se incluyen la capacidad de los hospitales.

También los consejeros regionales de Calabria escribieron una carta al presidente de la República, Sergio Mattarella, para explicar que el ser incluidos en la zona roja “pondría en peligro la estabilidad económica y social, la democracia y esperanza del pueblo de Calabria”. El Gobierno decidió incluir Calabria entre las regiones más en riesgo debido al precario estado de su sistema sanitario, aunque no tenga tantos contagios como otras zonas.

“Pasé horas releyendo los datos, región por región, tratando de entender cómo y por qué el gobierno decidió usar medidas tan diferentes para situaciones muy similares. Quiero que se me explique la lógica de este criterio, exijo claridad al gobierno”, afirmó el presidente de Piamonte, Alberto Cirio, quien criticó, al igual que sus colegas, que el Ejecutivo se basó en “datos que tienen al menos 10 días de antigüedad” y no se consideró “la mejora neta de RT”.

También protestas llegaron del presidente de la región de Sicilia, Nello Musumeci, quien esperaba estar entre la zona amarilla donde por el momento no cambian las medidas, pero que finalmente fue incluida en la zona naranja, es decir con cierres, aunque más ligeros.

Mientras que por el contrario, el alcalde de Nápoles, Luigi di Magistris, criticó la decisión de incluir a Campania en la zona amarilla de menor riesgo de contagio de Covid, cuando hace unos días el presidente de la región, Vincenzo de Luca, anunció que ante la gravedad de la situación cerraría todo.

De Luca insistió que las medidas de cierre total tenían que ser válidas para todo el territorio nacional y criticó el toque de queda sólo desde las 22.00 a las 5.00 horas afirmando: “Parece una medida más que contra la Covid, contra los animales callejeros”.

Desde mañana y hasta el 3 de diciembre, estas “zonas rojas” quedarán aisladas ya que se prohíbe “toda entrada o salida” de las mismas y también en “el interior” de los municipios y ciudades si no es por motivos justificados como trabajo o salud.

Las tiendas y negocios deberán cerrar, excepto los esenciales como farmacias o supermercados, y en las escuelas la educación será solo presencial hasta la secundaria, por lo que los alumnos mayores de doce años deberán estudiar de forma telemática.

Quedan abiertos los peluqueros y se permite practicar deporte individual solo cerca de casa manteniendo la distancia y usando la mascarilla. Las regiones de riesgo “medio alto”, consideradas zona naranja, son Apulia y la isla de Sicilia (sur).

En esta zona se prohíben los traslados entre regiones y municipios a no ser que sean por causas justificadas como trabajo, salud, urgencia o para ir a clase, y queda suspendida la restauración, menos los comedores. EFE