Portugal cierra su frontera terrestre con España hasta el 10 de febrero

El país luso pasó de ser un ejemplo a seguir por su gestión de la pandemia a no tener camas de UCI

Operarios de una funeraria en Amadora, Portugal, trasladan un cuerpo bajo las máximas medidas de seguridad en pleno recrudecimiento del coronavirus
Operarios de una funeraria en Amadora, Portugal, trasladan un cuerpo bajo las máximas medidas de seguridad en pleno recrudecimiento del coronavirusMARIO CRUZEFE

El recrudecimiento de la pandemia en Portugal no da tregua. Un país que durante la primera ola había sido considerado como un ejemplo de gestión y actitud cívica de sus ciudadanos ahora ve desbordada su sanidad, planteándose incluso derivar a sus pacientes a hospitales de otros países.

Portugal ha registrado en las últimas horas otros 12.435 casos adicionales de contagio por coronavirus y 293 muertes, según los datos proporcionados por la Dirección General de Salud este sábado. Se cuentan 711.018 casos confirmados desde marzo de 2020 y la cifra de muertos sobrepasa las 12.000 víctimas.

En total, desde marzo, hay 711.018 casos confirmados y 12.179 muertes por la pandemia en todo el país, que en las últimas semanas ha experimentado un grave repunte de casos que han llevado a las autoridades a endurecer las restricciones.

El crecimiento exponencial de los contagios, que las autoridades atribuyen a una confluencia entre la relajación de las medidas en Navidad y la aparición de variantes más contagiosas, ha llevado así al Ejecutivo de António Costa a endurecer las medidas al albor de la prórroga del estado de emergencia que entrará en vigor el domingo.

Una de las últimas medidas que ha tenido que tomar el Ejecutivo portugués ha sido el cierre de las fronteras con nuestro país. La reintroducción de controles interiores en la frontera entre España y Portugal, que estará en vigor hasta el 10 de febrero, comenzará a aplicarse en la noche del sábado al domingo, según recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE) este sábado. En concreto, el texto señala que esta medida entrará en vigor a la 1.00 horas de este domingo 31 de enero y se mantendrá hasta la 1.00 horas del 10 de febrero.

Según se argumenta en la orden firmada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, esta decisión ha sido tomada a raíz de los contactos mantenidos con las autoridades portuguesas con motivo de la situación de crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19.

No obstante, se permitirá la entrada al territorio español a ciudadanos españoles y su cónyuge o pareja, a residentes en España, a residentes en otros Estados miembros o Estados asociados Schengen que se dirijan a su lugar de residencia habitual.

Reclamos fronterizos

La Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) da Eurorrexión Galicia-Norte de Portugal solicita que se tengan en cuenta las peculiaridades de las áreas transfronterizas y se mantengan abiertos los máximos pasos posibles, para amortiguar los efectos del cierre de fronteras emprendido por el país luso para contener la pandemia.

El objetivo es intentar paliar o “limitar en lo posible el impacto negativo” que pueda tener tanto en la economía “como en la vida cotidiana” de los habitantes de la ‘raya’, para que no se repita la situación creada el pasado año que obligó a trabajadores a realizar grandes desplazamientos debido a los pocos puntos de cruce permitidos.

En un comunicado, han advertido de que mantener estos puntos en Verín y el de Salvaterra supondrá “volver al peor momento” del pasado año y podría ocasionar, de nuevo, “obstáculos en la circulación” y problemas para estos trabajadores transfronterizos.

Las entradas y salidas del territorio español a través de la frontera interior terrestre con Portugal sólo podrá realizarse por los pasos autorizados y durante los horarios que se establezcan.

Terceros países han decidido también ‘aislarse’ de los países con mayores índices de contagio prohibiendo la entrada de personas con origen en los lugares en los que las nuevas cepas han tenido más incidencia. Alemania anunciaba esta semana que no recibiría a ciudadanos portugueses. Por esta razón, el ejecutivo encabezado por Antonio Costa ha reclamado el veto de Alemania al considerarlo “inútil”, porque Portugal ya está “autoconfinado”.

Lamentamos la decisión de Alemania de prohibir la entrada de portugueses en viajes no esenciales. Más que nada, es una decisión inútil, frente al autoconfinamiento que Portugal ya había decidido, con sentido de responsabilidad”, señaló el Ministerio de Exteriores en un mensaje publicado en su perfil de Twitter.

El país luso está siendo especialmente afectado por la variante británica, que en Lisboa, donde los hospitales están colapsados y las cifras disparadas, ya tiene una prevalencia del 50 % en los contagios.

Desbordado por una durísima tercera ola, Portugal prohíbe desde mañana la salida de portugueses del territorio nacional, con contadas excepciones, y repondrá los controles en la frontera terrestre con España.

Además, instauró restricciones sanitarias para los vuelos de países de la Unión Europea en función de su incidencia, que para los que superan los 500 casos por 100.000 habitantes (como España) supone obligatoriedad de presentar PCR negativa en las 72 horas previas y guardar 14 días de cuarentena a su llegada.

Para un segundo grupo de países con entre 150 y 500 casos por 100.000 habitantes, en el que se encuentra Alemania, exige sólo una PCR con resultado negativo.

Polémica con las jornadas de vacunación

La campaña de vacunación también ha supuesto polémica por la decisión de incluir a políticos, altos cargos y alcaldes en los grupos prioritarios. La presión ha obligado a las autoridades a reducir la lista de “elegidos” a 50, una cifra que se sigue considerando significativa.

El presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, llama a la responsabilidad. “Lo que hagamos hasta marzo determinará lo que va a ocurrir en primera, verano y quien sabe si hasta el otoño”.