“La muerte de Floyd ha servido como escudo para el movimiento Black Lives Matter”

Grant Reeher, profesor de la Universidad de Syracuse, analiza el problema racial en EE UU en el contexto del juicio por la muerte del afroamericano

El reverendo Jesse Jackson en una manifestación en Minneapolis
El reverendo Jesse Jackson en una manifestación en MinneapolisOCTAVIO JONESREUTERS

-¿Cuales son las lecciones que nos deja el juicio por la muerte de George Floyd?

-La fiscalía presentó un caso muy completo, con testimonios muy contundentes de peritos policiales. Pero los casos contra agentes de Policía que trabajan en estas situaciones de conflicto y tensión suelen ser difíciles de ganar. Hay mucha empatía entre la población hacia la Policía, dados los peligros muy reales que enfrentan en el trabajo. Puede ser difícil obtener un veredicto de culpabilidad unánime.

-¿En qué medida este caso será un punto de inflexión en la lucha contra el racismo en Estados Unidos?

-La lucha de Estados Unidos contra el racismo es tan antigua como el país, y ha sido una historia de progreso desigual en lugar de una línea constante. Ningún acontecimiento, a excepción de la la guerra civil del siglo XIX, es realmente un punto de inflexión. La muerte de George Floyd, como el ejemplo reciente más atroz de fuerza policial excesiva utilizada contra un sospechoso afroamericano, ha servido como escudo para el movimiento Black Lives Matter y ha dado pie a la reforma de las prácticas policiales en general. Un veredicto de no culpabilidad probablemente convertirá el caso en un momento crítico de la historia en curso.

-¿Por qué la sociedad estadounidense aún no ha resuelto el problema con el racismo?

-Ningún país occidental ha estado cerca de resolver este problema, así que no creo que la pregunta sea del todo justa. Las naciones occidentales que parecen tener menos conflictos con el racismo tienden a ser mucho más homogéneas que EE UU. Estados Unidos es más diverso étnicamente que la mayoría de las otras democracias occidentales y también se enfrentan más claramente con el legado de la esclavitud. Estos dos factores dificultan esta lucha. También es un país profundamente individualista, por lo que los intentos a nivel social de abordar el racismo a través de mecanismos gubernamentales pueden tropezar con una fuerte oposición política.

-¿La presidencia de Trump fomentó el racismo en Estados Unidos?

-Trump no inventó estos comportamientos racistas, pero ciertamente pudo desencadenarlos y alentarlos. Su balance final en la lucha contra el racismo en EE UU tiene claroscuros. Por un lado, su retórica y estilo contribuyeron a promover más acciones racistas, pero por otro lado, la reacción en su contra ha elevado la conciencia racial entre la población, además de dividir aún más a la sociedad en términos políticos.

-¿Qué se puede hacer desde el Congreso para aliviar la brutalidad policial contra los negros?

-La gestión de las policías es en gran medida un asunto local y regional. Pero el Capitolio podría iniciar y financiar esfuerzos para una mejor capacitación policial y podría aprobar algunos requisitos generales sobre capacitación y participación policial que estén vinculados al financiamiento.