“Son incendios muy intensos e imposibles de apagar”. La ola de calor que ha puesto a Grecia y sur de Europa en llamas

Se han registrado temperaturas récord, una gran cantidad de hectáreas han sido calcinadas y los expertos aseguran que podría llegar a España

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Graves incendios están arrasando Grecia desde hace días. Turquía se encuentra inmersa en llamas. A Italia le ha salpicado el fuego. Y Kosovo, Macedonia del Norte o Albania también se han visto afectadas. La gran ola de calor que está viviendo Europa ha provocado una situación de urgencia en los países del Mediterráneo, los cuales son las principales víctimas de las altas temperaturas.

En el país heleno, más de 100 incendios se han producido en las últimas 24 horas, y en lo que llevamos de mes ya se ha superado en más del 50% la media de registrada en los últimos años durante todo el periodo de incendios. Unas 6.000 hectáreas han quedado calcinadas a causa del fuego en tan solo unos días, mientras que a lo largo de todo el 2020 se abrasaron poco más de 10.000.

Según los análisis de satélites recopilados por el Observatorio de Atenas, uno de los institutos científicos más antiguos de Europa, el gran número de incendios forestales que están en curso liberan grandes cantidades de micropartículas a la atmósfera y el humo llega hasta el norte de África. Pero esta situación también se está viendo agravada por la concentración excesiva de polvo africano que está cubriendo buena parte del Mediterráneo.

El martes, zonas de Grecia registraron temperaturas récord de hasta 47 grados, una línea que hasta finales de semana no va a descender. Una catástrofe sin precedentes que ha obligado a cientos de personas a abandonar sus hogares y muchas de ellas fueron sacadas en barco, varios edificios acabaron carbonizados y algunos de los bomberos que trabajaban en la extinción del fuego tuvieron que ser llevados al hospital.

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, aseguró que todos los ciudadanos cuyas casas o campos agrícolas hayan sido destruidos serán indemnizados, y lamentó que, a pesar de contar “con más medios aéreos per cápita que cualquier otro país, es imposible tenerlos disponibles en todas partes”.

La isla de Eubea y en el Peloponeso se han llevado la peor parte, aunque Atenas tampoco se ha librado, pues miles de personas permanecieron encerradas en la capital griega para evitar respirar las partículas tóxicas que flotaron durante horas. Las autoridades de Grecia también están preocupadas por el yacimiento arqueológico de la Antigua Olimpia, donde se celebraban los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, pues las llamas se están aproximando con rapidez y varias casas han sido destruidas en sus alrededores.

En Turquía, se han declarado más de 170 focos, aunque la mayoría están ya extintos. Siete de las ocho víctimas mortales por el fuego se han registrado en el incendio de Manavgat, en Antalya y una en Marmaris, en la provincia de Mugla. También en Bulgaria, donde las temperaturas alcanzan los 42 grados, los incendios han hecho estragos en los últimos días, aunque no se lamentan heridos ni fallecidos. En Albania, un hombre de 64 años murió al ser alcanzado por las llamas en el patio de su casa, uno de tantos incendios que ha arrasado miles de hectáreas forestales. Por su parte, en Macedonia del Norte todavía tienen dificultades por controlar en torno a diez incendios y el Gobierno ha prohibido la circulación en áreas forestales, mientras que en Kosovo continúan activos varios incendios de más de cincuenta que ha habido a lo largo de la semana y un hombre de 57 años falleció a causa de las altas de temperaturas.

Podría llegar a España

Esta “grave situación” podría suceder en España en cualquier momento, según alertaron este jueves ecologistas de la organización World Wild Fund for Nature (WWF). Según la experta en incendios forestales de WWF, Lourdes Hernández, las causas que hay, además de las condiciones meteorológicas adversas entre las que se incluyen las altas temperaturas, la sequía extrema y los fuertes viento, hay que añadir “la alta siniestralidad e intencionalidad, el despoblamiento rural, el abandono de usos tradicionales, la escasa gestión forestal y la ausencia de políticas que gestionen de forma coherente el territorio”.

“Todos estos factores son el cóctel perfecto para incendios de alta intensidad, simultáneos e imposibles de apagar”, dice la experta.