Santos: “Ingrid Betancourt encarna el perdón y la reconciliación que tanto necesita este mundo”

El ex presidente de Colombia y la ex candidata presidencial secuestrada por las FARC publican el libro “Una conversación pendiente”

Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia e Ingrid Betancourt, política secuestrada por las FARC, dialogan en el libro “Una conversación pendiente”.




Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia e Ingrid Betancourt, política secuestrada por las FARC, dialogan en el libro “Una conversación pendiente”.   FOTO: Cristina Bejarano La Razón

La ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada durante seis años por las FARC, y Juan Manuel Santos, presidente de Colombia entre 2010 y 2018, mantuvieron una larga conversación durante los meses de pandemia sobre la historia reciente de Colombia, moderada por el escritor Juan Carlos Torres. Ese diálogo se ha convertido ahora en el libro titulado “Una conversación pendiente”, editado por Planeta, que han presentado este lunes en Madrid en una rueda de prensa en la que han llamado a la reconciliación nacional y lamentado la polarización que se ha extendido no solo en Colombia sino por toda América Latina.

Sostiene Betancourt que Colombia ha sido y es un país que “ha estado secuestrado por maquinarias corruptas que no han dado a los colombianos la oportunidad de ser lo que quieren ser”. Santos, por su parte, cree que el acuerdo de paz firmado en 2016 es el principio del fin de un ciclo de violencia cuyas heridas aún siguen abiertas al mismo tiempo que se avanza en la impartición de justicia y el reconocimiento de los crímenes de guerra por parte de las FARC.

El pasado mes de junio Betancourt mantuvo un cara a cara con algunos ex comandantes de las FAR: “Cuando escuché a Timochenko (antiguo jefe del grupo guerrillero) me di cuenta de que ellos todavía no entienden el sufrimiento que nos han causado y llegué a la conclusión de que hasta que no podamos llorar todos juntos y sentir nuestro dolor, vamos a tener esa incomunicación”.

Betancourt confesó que no guarda rencor a sus victimarios, y Santos apostilló que ella es todo un ejemplo de reconciliación y de generosidad, la misma que ha encontrado en la mayoría de las víctimas del conflicto colombiano, que ha dejado miles de muertos en los últimos 50 años. “Desde el principio vi que ella encarnaba algo que el mundo necesita, y que es la capacidad de perdonar y reconciliar y dejar a un lado los odios y la intolerancia”.

También defendió como necesaria la reincorporación de los antiguos guerrilleros a la vida política de Colombia, una medida contemplada en los acuerdos que ha levantado mucho inquietud en algunos sectores del país. “Como víctima acepté el proceso de paz para que ellos no siguieran secuestrando y matando. La contraprestación fue que esas armas las transformaran en ideas. Si silenciamos la voz de estas personas que durante tantos años lucharon por sus ideales, que no se justifican de ninguna manera, entonces estaremos desvertebrando el acuerdo”.

Santos criticó a los que se oponen a la paz firmada con las FARC, a los que tildó de mentir porque en la campaña del plebiscito para aprobar los acuerdos (en la que ganó el “no”) se dedicaron, dijo, a difundir noticias falsas. El ex presidente defendió la legitimidad de los pactos y recordó que de los 60 puntos señalados por la oposición para su modificación, 58 fueron retocados y aprobados por el Congreso.

Betancourt, liberada en 2008 en la llamada Operación Jaque cuando Santos era precisamente ministro de Defensa, destacó de su compañero de libro y amigo “su talento humano” y su talla como “estratega” que ha hecho posible “el gran regalo de nuestra generación a Colombia sin el cual no hubiéramos tenido la paz”.

El libro está escrito en un “tono de amistad y complicidad” que nace de dos personas que “han sufrido mucho juntos, y que han sido víctima de muchas traiciones en la política”, explicó Betancourt, quien añadió que “también somos críticos con nosotros mismos y duros con personas que se cruzaron en nuestras vidas”.

Preguntado por la situación de Venezuela, Santos sostuvo que fue un error pensar que con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, Nicolás Maduro “iba a caer”. “Hoy está más fuerte de lo que estaba hace tres años. Solo habrá una salida negociada, pero para llegar a esa situación se tiene que ofrecer un puente de oro para que la contraparte acepte las condiciones de un proceso de paz. Maduro no va a dejar el poder si tiene asegurado que va a ir a la cárcel”.