Así nació el Holocausto: las horribles leyes que el parlamento de Alemania le aprobó a Hitler

El 15 de septiembre de 1935, fueron aprobadas, por unanimidad, las normas que fueron bases jurídicas de la política racial antijudía impulsadas por los nazis

Hitler en el NSDAP 'Rallly de Victoria' en Nuremberg, 1933.
Hitler en el NSDAP 'Rallly de Victoria' en Nuremberg, 1933.

El 15 de septiembre de 1935, el parlamento alemán estaba dominado por los nazis, con Adolf Hitler a la cabeza. Quizás muchos no lo vieron venir, o tal vez le dejaron pasar, pero una vez que llegó al poder, ya no hubo vuelta atrás y comenzó el régimen del terror. Alemania aprobaba en Núremberg una serie de leyes raciales que fueron bases jurídicas de la política antijudía que llevó “El Führer”.

La primera de las dos Leyes de Núremberg se llamó “Ley de ciudadanía del Reich”, por el que se establecía que esa ciudadanía cabía exclusivamente a los arios. Así, los judíos quedaban apartados de sus derechos, reducidos a Staatsangehörige (súbditos del Reich).

La segunda legislación impulsada fue la “Ley para la salvaguarda de la sangre y el honor alemán”, y prohibía los matrimonios y las relaciones sexuales entre alemanes y judíos, así como emplear a trabajadoras domésticas alemanas menores de 45 años y usar la bandera de Alemania. Entre otras, también impedía a los judíos ocupar cargos públicos, además de ejercer profesiones como la abogacía o la enseñanza. Esta ley, más tarde, también recogía que no se podrían dedicar a artesanías u otros oficios relacionados con el comercio, y tampoco podrían comprar, vender o transferir propiedades.

Entre el 1 y el 16 de septiembre de 1936, se celebraron los XI Juegos Olímpicos en Berlín. Hasta entonces, las leyes se mantuvieron “más livianas”, debido a la posibilidad de una mala propaganda y de que, durante este tiempo, la prensa internacional estaría en la ciudad alemana. A partir del fin de la competición, el nazismo comenzó a exigir un registro riguroso de propiedades y comercios para “arianizarlos”, por lo que miles de trabajadores judíos fueron despedidos. Así, los comercios que quedaban que fueses propiedad de judíos eran “vetados” por los nazis, tal que pedían a la población no comprar ahí.

Los médicos judíos solo podían atender a judíos, y estos debían llevar una “J” roja impresa en sus documentos para facilitar su identificación. Por otra parte, aquellos judíos y judías que no tuviesen un nombre “convenientemente judío” debían agregar Israel (en caso de los hombres) o Sara (para quien fuese mujer) al suyo.

Creación de una división especializada

Con las tablas de ancestros y de mediciones, en Berlín se creó una división especializada en la persecución de los judíos, una dependencia de la SD, el servicio de inteligencia de las SS. Esta estaba encabezada por Adolf Eichmann, que se enorgullecía de llevar en su conciencia a más de cinco millones de judíos muertos. También dejarían de publicarse todos los periódicos y revistas, así como culturales y deportivos o boletines destinados a los judíos.

Con “La noche de los Cristales Rotos”, sinagogas, templos y negocios judíos fueron atacados, saqueados e incendiados durante dos días, y más de treinta y cinco mil judíos fueron detenidos, deportados, enviados a campos de concentración y mandados a matar. El Reich, entonces, exigió el pago de mil millones de marcos para “la reparación” de este suceso, aunque serían destinados para fomentar el plan del nazismo.

Los campos de concentración se llenaron de judíos, opositores al nazismo, gitanos, homosexuales, comunistas y Testigos de Jehová, y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, estos centros empezaron a aparecer en otro países, en especial en Polonia. El régimen nazi comenzó a controlar Europa hasta que, e 1943, la guerra cambió su curso, con la derrota del ejército del mariscal von Paulus en Stalingrado. En junio de 1944, los aliados invadieron Europa y Alemania sería derrotada en 1945, Berlín destruida y Hitler muerto. Después de todo el horror, la paz comenzaría a ver la luz con el juicio de Núremberg.