Cientos de negacionistas mueren en Rusia cada día por no vacunarse contra el coronavirus: “Me iba a vacunar mañana”

El país ha informado de 1.036 muertes en las últimas 24 horas, un nuevo récord en el que la mayoría son personas no inmunizadas contra la covid-19, mientras que crece el debate sobre la confianza a la vacuna Sputnik V

En octubre de 2020, Rusia comenzó la campaña de vacunación contra el coronavirus, pero el escepticismo, la desconfianza y la poca creencia hacia las vacunas estancaron el país
En octubre de 2020, Rusia comenzó la campaña de vacunación contra el coronavirus, pero el escepticismo, la desconfianza y la poca creencia hacia las vacunas estancaron el país FOTO: MAXIM SHIPENKOV EFE

Desde que se diagnosticaran los primeros casos de coronavirus en Rusia en marzo de 2020 (y a consecuencia murieran una gran cantidad de personas diarias) los sanitarios del hospital de Moscú no han parado de ver cadáveres de personas que fallecieron tras infectarse de covid-19. Al principio de la pandemia, era muy complicado evitar contagiarse del virus originado en China, pero con la llegada de las vacunas, los habitantes se han ido inmunizando para vencer a la enfermedad.

En octubre de 2020, Rusia comenzó la campaña de vacunación después de colocarse frente de la carrera por lograr la vacuna contra el SarS-Cov-2 (conocido como nuevo coronavirus): la Sputnik V, desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología (Gamaleya) junto con el Ministerio de Defensa. Pero apenas una tercera parte de los habitantes se encuentran vacunados cuando ya ha pasado un año desde entonces.

El doctor Evgueni Riabkov ve cada vez más personas contagiadas que acaban muriendo por covid-19, y la mayoría de ellos coinciden en que no se habían vacunado previamente: “Habitualmente buscan excusas, dicen que querían hacerlo al día siguiente”. Desde el comienzo de la pandemia, el país ha contabilizado más de 230.000 muertos a raíz de la enfermedad (aunque agencias del país advierten que la cifra real de fallecidos es bastante superior), pero en las últimas semanas, el país está batiendo día sí y día también sus propios récords. El sábado, el país superó por primera vez las mil muertes (1.002) y hoy ha alcanzado su cifra más alta, con 1.036 decesos en las últimas 24 horas. Además, en este periodo de tiempo, se han confirmado 36.339 casos de infección por el coronavirus, incluidos 3.230 asintomáticos, según ha confirmado la agencia de noticias Sputnik.

Ayer, el presidente del país, Vladimir Putin, declaró una semana de vacaciones pagadas a los trabajadores de las empresas rusas para frenar la curva de una cuarta ola que está desestabilizando a las 85 regiones. Pero las autoridades saben que la única forma de vencer al virus es con la vacuna. Y este mismo jueves, el alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, ha decretado diez días festivos en un intento por frenar el avance del virus y debido al aumento drástico de los contagios.

Está previsto que esta medida entre en vigor el próximo 28 de octubre y que se mantenga, en principio, hasta el 7 de noviembre. Así, ha apoyado la propuesta del presidente, Vladimir Putin, que ha abogado por adoptar medidas similares en todo el país.

La desconfianza lleva a la muerte

“La mayoría de los pacientes que llegan a la unidad covid no están vacunados. El porcentaje de los que están vacunados es muy bajo, suele ser del uno al dos por ciento. Y la mayoría de las veces, enferman más facilmente los que no están vacunados, que ese es el mayor de los problemas”, alerta Sergey Petrikov, del Instituto Sklifosovsky de Medicina de Emergencia de Moscú.

Más de la mitad de los rusos consultados en una encuesta realizada a finales de agosto aseguraba que no se pondría la vacuna si no es obligatoria, lo que muestra la desconfianza hacia la vacuna Sputnik V y la forma en la que se diseñó. Pero acusan al Kremlin y a las distintas agencias y medios de no aportar la información necesaria y hacer pensar a ellos mismos que “son ratas de laboratorio”.

El escepticismo y la desconfianza estancaron la vacunación en Europa del Este y el ritmo cayó de forma estrepitosa, pasando de llegar a vacunar a más de 100.000 personas diarias a no llegar a unos miles. Un problema que está presente desde el verano y que todavía no se ha podido abordar. En países como Rumanía, Hungría, Croacia o Serbia (además de Rusia), los ciudadanos no han sido tan concienciados de los beneficios de las vacunas y perjuicios de no vacunarse como, por ejemplo, en otros países occidentales.

Olga Ryjko es una arquitecta de 51 años que reconoce haber evitado vacunarse más de una vez. Ingresó en el hospital después de contagiarse de coronavirus y llegó a estar muy grave. Los médicos del hospital consiguieron evitar su fallecimiento. “No estaría aquí si no me hubieran salvado”. Pero su compañera de habitación, por desgracia, no corrió la misma suerte.

Un policía jubilado de 76 años, Anatoli Poliakov, promete “a todo el mundo” vacunarse si logra salir del hospital, al que llegó hace dos semanas. “Hubo controversia en los medios de comunicación, y por esperar, hemos encontrado este resultado”.