Argelia promete una represalia tras el ataque con drones de Marruecos

El norte de África, en vilo ante el conflicto entre Marruecos y Argelia y el supuesto ataque mortal de un dron marroquí contra un convoy de camiones en el Sáhara Occidental que se saldó con la muerte de tres civiles argelinos

Nadie acaba de creerse de verdad que Argelia y Marruecos puedan acabar enfrentándose en una guerra, pero nadie se atreve tampoco a descartar por completo la posibilidad de una escalada de violencia. Hacía décadas, tal vez desde la Guerra de las Arenas (1963-64), que entre los dos vecinos mal avenidos del Magreb, las dos grandes potencias que se disputan la hegemonía en el norte de África, no existía una tensión como la que se respira en las últimas horas.

Tras dos días de rumores, este miércoles la Presidencia de Argelia acusaba en una nota oficial a las fuerzas armadas marroquíes del “asesinar cobardemente” en “un bárbaro bombardeo” con un avión no tripulado a tres transportistas argelinos que transitaban el pasado día uno de noviembre en dos camiones por una ruta secundaria dentro del territorio del Sáhara Occidental. La amenaza del régimen argelino a sus vecinos no pudo ser más explícita: “el asesinato no quedará impune”.

Aunque la comunicación argelina no precisó el lugar exacto –limitándose a decir que el convoy procedía de la capital mauritana, Nuakchot, y viajaba rumbo a la localidad argelina de Ouargla-, medios locales apuntan a que el lugar en que se produjo el ataque está situado entre las pequeñas localidades de Bir Lahlou y Ain Ben Till, esto es, al este del muro construido por Rabat en el interior de la antigua colonia española, es decir, la zona que controla el Frente Polisario.

Desde Rabat hubo de transcurrir casi un día para que una voz oficial se pronunciara sobre lo ocurrido. Fue el portavoz del Gobierno, Mustafa Baytas, quien afirmó este jueves que su país se adhiere “al respeto de los principios de buena vecindad” con todos sus vecinos, al ser preguntado por la acusación del régimen argelino. “En cuanto a la vecindad, Marruecos tiene un respeto muy escrupuloso a los principios de buena vecindad con todos”, se limitó a reiterar Baytas.

Antes, en la tarde del miércoles, una fuente anónima familiarizada con la cuestión aseguraba en una nota de la agencia francesa AFP que Marruecos “nunca será arrastrado a una espiral de violencia y desestabilización regional”. Además, la citada fuente marroquí, que no negó el ataque aunque lamentó “las acusaciones gratuitas”, afirmó que la zona donde se produjo la muerte de los tres civiles argelinos es usada “exclusivamente” por vehículos militares.

“Si Argelia quiere la guerra, Marruecos no. Marruecos nunca ha tenido como objetivo a civiles argelinos ni los tendrá, cualesquiera sean las circunstancias y las provocaciones”, zanjó el anónimo funcionario, cuyas declaraciones fueron replicadas por la prensa local -incluida la oficialista-, lo que supone una garantía sobre su coincidencia con la posición de las autoridades marroquíes.

La Minurso investiga en la zona

Entretanto, este jueves trascendía que miembros de la Minurso, la misión de Naciones Unidas para la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental –prorrogada por el Consejo de Seguridad la semana pasada- se desplazaron en la jornada de ayer hasta el lugar donde se produjo el supuesto ataque marroquí para tratar de determinar lo sucedido. Una vez concluya la investigación, el trabajo será remitido al secretario general de Naciones Unidas, según se hacía eco el foro de las fuerzas armadas Far-Maroc, siempre bien informado en lo todo lo que sucede en la antigua colonia española.

De acuerdo a la misma fuente, el supuesto ataque contra el convoy de camiones argelinos se produjo en el interior de la zona tampón situada al este del muro alzado por Marruecos en el territorio de la ex colonia española, por lo que, a su juicio, “todo movimiento de militares o civiles” está prohibido. Una interpretación distinta a la de la fuente citada por France Presse sobre las circunstancias del supuesto bombardeo.

Lo sucedido el pasado día uno supone, en fin, un salto cualitativo tras un año de tensión entre Marruecos y Argelia con el conflicto del Sáhara como problema permanente y de fondo. Todo comenzó a deteriorarse el 14 de noviembre de 2020, cuando el Frente Polisario dio por concluido el alto el fuego a raíz del desalojo por parte de las fuerzas marroquíes de una concentración de civiles saharauis del paso de Guerguerat, junto a la frontera con Mauritania. Tras un verano de acusaciones y reproches, Argelia decidía romper relaciones diplomáticas con Marruecos el pasado 24 de agosto. Dos días después responsables gubernamentales argelinos avanzaban que el contrato del gasoducto Magreb Europa, que desde hace 25 años conducía el gas argelino hasta la Península pasando por Marruecos, no sería renovado, como acabó confirmándose el pasado 31 de octubre.

El Magreb, y con él todo el Mediterráneo occidental, se encuentra en vilo a la espera de la anunciada respuesta argelina. Pocos se preguntan si habrá reacción de Argel, pues más bien la cuestión es cuándo y cómo ocurrirá. Con los ánimos a flor de piel desde hace meses, la chispa que desate un enfrentamiento militar abierto entre Argel y Rabat puede saltar en cualquier momento.